¡Va!… ¡por el Registro Civil!

Señor Presidente, ¡al de España me refiero!

Hoy por las calles madrileñas calles, de tintes de amarillo canario tenéis paseando a la población. ¡Cuanta devoción para esta triste canción!

Sabed que esa marea gualda es del color de nuestra bandera, ¡si! la que separa las dos bandas de rojo y conforman el símbolo y emblema de ésta, ¡nuestra nación!

No entiendo de política y tampoco me pica, pero sí algo de números, y eso…, ¡me irrita!  Con amor os lo digo, pues seguro estoy que estáis cometiendo un gran error, que verse reflejado primero en el paro de los asalariados interinos que de funcionarios hacen, y que a destajo trabajan en los Civiles Registros aguantando pacientemente y ayudando al ciudadano, a que tenga la documentación pertinente, bien y adecuada en su mano, y luego ¡como no!  en los votos, esos condenados silencios que cuando se cabrean lo mandan todo a tomar vientos.

¡Sabe Dios que sé de que hablo!  pues conocer conozco a varias y muy estresadas personas, que viven su desdicha cara a un público que poco sabe de su crudo trabajo, y esto va por todos, pues hay lugares dónde menos trabajo tienen y sin embargo otros dónde por exceso viven la cruda realidad.

Sesenta son los millones, ¡si señor!  que cuesta a las arcas del público erario un servicio tan notorio y necesario, ¡que no seiscientos!  y por esa ridícula cantidad se quieren cargar la caridad que no es tal, puesto que bien pagado está a base de nuestros impuestos y desde que vemos la luz.  Primero por nuestros padres y luego por los que estamos y vienen haciendo y cumpliendo con lo necesarias costumbres que nos permiten saber de dónde somos y dónde hemos pacido.

Los números nunca se me han dado mal, pues empresario he sido hasta que vino el castigo, primero de los que no supieron controlar, posteriormente la crisis y luego las prótesis de la realidad. Hoy escribo con más o menos atino sobre historia y otras cosas, por ejemplo cuando siento que algo es una injusticia y una barbaridad, ¡y esto lo es!

Eliminando el Civil Registro y enviando las gestiones a los de la Propiedad, no reducís los gastos, creo que además los aumentáis mucho más, pues es de saber que esos personas que se dedican a su misma y notoria profesión y con ello me refiero a su carrera, ¡empresarios son!  y por lo tanto poco o nada dados al capricho del regalo de su propio bolsillo, pues sabido es, que los negocios y estos menesteres no van bien de la mano, más bien lo contrario.

Por lo tanto seguirá siendo un gasto, aunque deducible, ¡todo hay que decirlo!  pero un gasto que de algún sitio habrá de salir, muestra de ello son esos cuatro milloncetes que acaba usted de adelantar para cubrir con parte de lo que está aún por llegar.

El Registro Civil no desaparecerá, pues es imposible que de pronto y fruto del azar no veamos más algo tan vital, por ello no quedará otro remedio que seguir manteniendo los depósitos donde almacenar la información, y este detalle mi querido presidente, ¡no es gratis!

A esto voy a sumar los costes que los registradores de la propiedad tendrán que ejecutar, y entre ellos los desplazamientos, valijas y otros malos alientos a los almacenes de cada central, y mire por dónde, que no sé por qué, ¡no me cuadra!

Por ello y en virtud de lo que encima se viene, tome usted un café bien cargado si le place, o un whisky on the rocks que también le vale, y cambie la dirección de ese desatino que a tantos españoles nos está dando por la popa sin saber si recibimos, o nos están dando muchas más estopa.

Sin más,

Don Ferrando

En el Avapiés de Madrid a 11 de abril de 2.015

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