ANDAYQUELEQUESDÉN – 6º Fragmento – Aidoysumapa

Viene del fragmento 5º

            Ulises acostumbrado como estaba a las sanas unas, e insanas otras costumbres de los habitantes de aquellas curiosas tierras, no rompió el pasmoso silencio, esperando que otro fuera el que tomara la alternativa, pero vista la posible garantía de que alguno recibiera el cariñoso saludo en el nombre de Dios, esperó los necesarios minutos para que el aguerrido que siempre daba por el mismo sitio, dejar descansara el hábito de la fiel oportunidad para con sus mañas a las gentes amedrentar.

Sabido era que el escritor gozaba del cariño del pueblo e incluso del clero, y éste último más bien jodido por no poder meter en sus corrales al sujeto que tan diestramente manejaba la pluma, a riesgo de incurrir en otra Fuenteovejuna, qué la una, era el fiel servidor a su propia iglesia y muy poco a la fe del auténtico Señor y el patio lo sabía. Así que sabiendo que el cura no le iba a dar la unción, ni la extrema ni la hostia, abrió de nuevo la boca para seguir con los placeres de la tertulia.

—¡Porculo!, ¡ya perdió el turno de la oración!, ahora toca lo que necesario es, hablar y criticar a la Santa, y para eso ya le tenemos aquí a usted, reflejo de la época en que la literatura servía para guardar dónde nadie la leyera, salvo los curas y demás listos que con permiso del obispado o del cardenalicio, hacían el típico ejercicio de subir y bajar la mano sin más ayuda que la de uno mismo. Dicho esto, es necesario decirle que se le aguanta por temor al Supremo, pero seguro estoy que siendo de tan vieja escuela, donde en lugar de amor se da mucha tela, muy posible es que la cola, ¡a la del diablo me refiero!, le sacuda a usted al final de sus días y después, cuando haya muerto. Tenemos nuevo papa, mucho más abierto y cristiano que vuestra merced, que sigue cerrado en el amor de una jerarquía que todo se lo comía y sigue haciendo y nada deja para los demás. ¡Así pasó!, que a base de desamortizaciones les han ido y seguirán tirando de los… y merecidamente, pues si Jesús hablaba de humildad y de amor, la católica iglesia de su majestad, que así habría de llamarle, prefería la humillación al perdón, el hambre de los otros y el buen yantar para los que hacen devotos, y con la misma frialdad con que la banca engaña al cliente llamándolo paciente de una enfermedad que ni tiene ni padece. Para colmo cuenta no se da, que los feligreses ya leen y empiezan a saber qué es benigno y qué maligno, dando por sentado que quien ofrece lo que tiene es el bueno y quien chupa de los que nada tienen, es el malo. Ni qué decir que los homosexuales aunque siendo humanos hombres o mujeres con diferentes gustos, son juzgados con severo rigor, sin embargo dentro de la que llamáis vuestra fe, se consuma con mucho vigor y parece ser que no es pecado.

El párroco se santiguaba una y otra vez, pero sin poder responder, pues sabía que todo lo que el escritor decía tan verdad era, como la propia vida, y es que el pan duro para uno y blando para otros, un tiempo podía aguantarse, pero cuando ni duro llegaba la masa, el pueblo quería saber que carajos pasa con su esfuerzo y trabajo.

No obstante el escritor más nada comentó al respecto, pues habiendo sacudido dónde debía, se daba por contento. El público sí que andaba con ganas, las de darle en la entrepierna un empujón con unas buenas botas y de refilón, pero como nobles que eran, y no me refiero a los títulos, dieron por bien pagadas las campanadas que allí habían sonado, así que Pepe, viendo que todo estaba listo para otra función, cambió de tema con gran resolución.

—A mí que siendo hombre y caballero desde toda la vida, trabajador en el negocio y en casa, ni quiero ni aguanto la idiosincrasia de quienes tratando están de hundir al santo barón, y con ello me refiero, a todos aquellos que tenemos de nacimiento del par, en sitios respetables, apretados y bien puestos. Una de las últimas fue la ópera de Verdi por todos conocida, pero en masculino apellido.¡Y digo yo!, ¿qué habrá inducido a la ministra de la Igual Dá, a cargar al púbico erario los costes del casi millón de eurillos de nuestros bolsillos, por la topografía sobre la orografía de tan tierno y dulce terreno? Mas sabiendo que no todos son iguales ni siente ni padecen de la misma manera, pues unos disfrutan con simples roces o labios en sus genitales partes y otros necesitan algo más de gravedad en el asunto en cuestión, pues es de saber que a veces es requerido un buen empujón o más por delante o por detrás. No obstante a mí me queda un interrogante, pues cuadrar no puedo con mi forma de ser, proceder de hacer disfrutar, que alguien tuviera que pagar semejante cantidad, entre otras cosas es que por aquellos tiempos la lozana estaba de muy buen ver, pero…, ¿no sería que la pobre criatura poder no pudiera disfrutar de éxtasis en su gran momento y su final, y que sabiendo que donde estaba situada y creyendo estar en razón, pagar por ello con teórico apoyo de unos cuantos y cuantas, que en su buen hacer quisieran ver gritar de una vez a aquella doncella de placer y que una vez conseguido, la benévola diera rienda suelta a su agradecimiento por haber obligado a los agachados a sufrir tales tormentos? ¡Puede ser!, pero aún así a disculpar me veo obligado, puesto que tanto tiempo en tan incómodas posturas debe ser un gran sufrimiento. Por otra parte cabe que el trabajo ejercieran sobre más figuras del parlamento, que en aquellos tiempos las había y algunas de ellas tan secas como un pimiento choricero, y a esas, ¡todo hay que decirlo!, sí que valía no uno, sino diez millones si falta hicieran, pues no solo es un problema de belleza, sino de los escrúpulos que no se han de tener. ¡En fin! así ocurrió, y nos quedaremos con las ganas de saber, por lo que no nos queda otra salida que suponer y creer, que en beneficio fue de muchas de las féminas mujeres, que equivocarse lo hicieron al elegir su pareja, ¡que de todo hay!, caballero hasta en el catre, y animales que sólo entienden de meter y para ello prometer, hasta haber introducido la ausencia de los sesos de quien no sabe querer. Es de imaginar que el que ama a una mujer, feliz quiere verla, pero siempre hay borricos que no entienden que mejor es dejarla sonriente y dichosa, a que recurrir tengan por no quedar otro remedio, a las búsqueda de algún talento apetecible y suculento, que además de empujar, ¡sepa comer!

Aplausos y risas sonaron al final de la narración, pues nada mejor que darle a la opinión que una buena ración de imaginación originada por la voluntaria falta de información, a los políticos me refiero con ello, pues dicen por ahí, que el individuo inteligente es, pero cuando unido está, como un rebaño de ovejas se ha de comportar, mas no en estas tierras, que sabiendo de la importancia de no olvidar, fueron cambiando los nombres de las villas, negocios, y hasta apellidos, con tal de por siempre documentar, recordar y notificar, la tiranía y alevosía con la que los que fueron votados en democráticas elecciones, brindan al pueblo.

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