Cotorras, agapornes y urracas VS jilgueros, gorriones, mirlos…

No soy Felix Rodríguez de la Fuente, de eso pueden estar seguros, entre otras cosas porque hace mucho que nos dejó. Tampoco un empecinado defensor de los derechos de los animales, me gustan, les disfruto y quiero, ¡pero oigan!, ¡también me los como!, en especial porque forman parte de nuestra pirámide alimentaria, de la misma forma que las tórtolas, palomas torcaces, pollo y su fémina compañera, codornices, perdices, faisanes, patos, ocas, etc.

Ave que vuela, ¡a la cazuela! Dígoles esto, porque quizás…, tal vez…, es posible que fuera prudente empezar a poner coto a esas verdes o coloridas aves que tienen la potestad de anidar en lo más alto de los árboles de las ciudades, ¡de momento!, que en la Casa de Campo ya son mayoría absolutísima, y además independentista, ¡que sí, que así es!, si no miren y observen cuántos lindos jilgueros, gorriones y otros bellos pájaros quedan por sus pedanías y verán que casualmente, ya no se les oye y por supuesto, apenas se les ve.

Al igual que en Lanzarote, donde este año me sorprendió ver una comunidad gatuna enorme a su libre albedrío y por su esencia felina y juguetona, ni uno solo de los autóctonos lagartos o salamandras blancas, por cierto, “símbolo de esa tierra”, les digo…

Señoras y señores animalistas, los gatos han de estar en sus casitas, bien cuidados alimentados y dicho ya sea de paso, ¡vacunados! contra lo que haya de ser, pero no es así, allí andan como miau por su casa, ocupando los reales paseos de viandantes dando saltos a diestro y siniestro, mientras torturan a un hermoso reptil oriundo de la zona, ¡pero claro!, no está bien visto que a estos bellos y simpáticos animalitos, ¡cuando ellos quieren!, ¡por supuesto!, se les dé un plácido hogar de esos miles de turistas, que viendo además en su esencia al peor enemigo de los saurios conejeros como acaban con ellos, se entretienen dándoles de comer en la misma calle. ¡Lo que hay que ver!

Pensaba que éste país era avanzado en estos lares, pero veo que como es políticamente incorrecto, ni Dios toma cartas en el asunto, por lo que yo mismo les digo. Cuando ya no queden lindezas que nos canten por las mañanas el pío pío, o nos deleiten con dulces canciones a vivo pico para con dulzura despertarnos del profundo sueño y natural amor de la cama, cuando al abrir la ventana no se escuche otro canto que cotorreo de esos verdes o coloridos y cabrones pájaros, que para comer y trabajar poco, aprovechan para alimentarse de los tiernos huevecillos de mirlos, jilgueros que ya no quedan, gorriones que muy pocos, alondras, abubillas, abejarucos, acentores, agachadizas y demás plumíferos al alcance de urracas y aceitunadas unas y coloridas otras criaturas volantes, ¿qué dirán? Quizás y con sorpresa, tomen conciencia de la realidad y suelten: ¡Alarma, están desapareciendo las especies autóctonas!, ¡hay que repoblar! ¡Manda narices!, será entonces cuando el estado tome constancia del problema y empiece a soltar millones de nuestros euros para paliar aquello, que ya no hay forma de detener.

¿No será mejor empezar ahora, que esperar a ver cómo nos despejan de lo que es nuestro? Esos pájaros, que en su tiempo algunas personas, por no poder aguantar su eterna forma de comunicarse, prefirieron soltarlos por pena en la calle, antes de pensar en qué pasaría si lo hacían, nos han creado un problema ¡Digo yo!, porque la verdad, se me rompe el corazón como a tantos y tantos otros cuando salgo a la calle y no escucho nuestra natural naturaleza, el cantar de un ruiseñor o de un mirlo, jilguero en primavera, aguantar la cháchara de esos bichos que muy bien pudieran estar en su justo y merecido sitio, ¡en una real cazuela!

Vayan pensando que todo a la vez no hay cuerpo que lo aguante, la comunidad de aves de ésta índole está aumentando a ritmo descontrolado, y esto…, ¡esto ni puede, ni debe ser!

¿Se acuerdan de nuestros preciados crustáceos decápodos, esos hermosos cangrejos de río con gran cola, poca coraza, buen bocado y sabrosa carne?, pues para quien no lo sepa, ¡ya no quedan!, no los hay porque no se procedió a tiempo para eliminarlos, ¡así son las cosas!, lo mismo que ocurrirá si de una vez por todas el ICONA o quien tenga potestad en ello, no pone límite al destrozo que están causando en nuestra fauna. Dejar rienda libre para que pasen a formar parte de la mesa sería una buena Ley, ¡si es que esos bichos se pueden comer!, ¡claro está!

¡Ah!, como recordatorio a esos que posiblemente me estén llamando cruel y sanguinario asesino de aves indefensas, que soy incapaz de matar una puñetera mosca, salvo cuando empiezan a tocarme los arrimaos, ¡por supuesto!

Ya de paso, que esas personas que han tenido el valor, ¡porque hay que tenerlo!, de dejar en libertad a una especie invasora por no llevarlo a un sitio especializado y por supuesto, no ser capaz de escuchar ese sonoro e indescriptible charloteo de bichos con plumas sin escrúpulos en su propia casa, que por favor, antes de hacer semejante barbaridad piense en el resultado final, porque aunque los cazadores ya se encargan de eliminar el exceso de animales y mantener el ecosistema, con esos pájaros no pueden, ¡están protegidos! ¡Vaya, vaya, vaya tela!

Les dejo esta dirección para que escuchen ese lindo canto que a este paso olvidaremos. https://www.youtube.com/watch?v=1m5u7B_vPBA y esta otra para que comparen https://www.youtube.com/watch?v=Nsn0XGHt99M

Ustedes dirán.

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