ANDAYQUELESDÉN – CAPÍTULOS 2º y 3º completos

 Vista la receta que cantó el tabernero, el de la pluma se dispuso a seguir escribiendo sobre el papel lo que consideraba su obligación, pues sabiendo como era, seguro que enviarlo a la prensa haría, aunque ni Dios caso le hiciera, ¡o quizá si!, pero por temor a los que gobiernan, capaces no sean de publicar la crítica que con tanta simpatía y crueldad, ironizaba la realidad de los despropósitos que cada día acontecían.

—Vuestras mercedes han de perdonarme, porque sobre la sobrina y amiga de presidentes no escriba, pero si he de hacerlo con otra gobernanta, o intento de ello en la bella Andalucía, que castigarnos quiere después de que la miembra del poder judicial y presidenta del Observatorio para la Violencia de Género, organismo público con el que en muchos puntos estoy de acuerdo, pero no en cuestiones donde pretender se intenta tratar al hombre como animal y no entender que el que mata, tortura o maltrata a una mujer, sólo tiene en común con el hombre la física apariencia, pero que sin embargo no es lo que debería ser, es decir…, un barón y sí un asesino, torturador, maltratador y por lo tanto un delincuente que debería estar en su vivienda natural, en prisión o en el paredón. Por tanto os comunico mi intención de dos réplicas, la una a la señora de tan importante consejo y la otra a otra política que tan poco gracejo tiene, pues mientras la protectora habla de cárcel para el piropeador, la señora de mi Andalucía, siendo abogado, ¡tela!, si nos dice que lo hagamos, pero en privado, y por lo tanto así poder criminalizar a quien lindas palabras, sonetos, cuartetos, tercetos y otros tetos, suelta una gracia cantada unas, y gritada otras a las obras creadas por nuestros Señor y que paseando llenan de orgullo de cualquier nación. ¿Quién desea el turno de leer esta primera misiva?

Mira por dónde en ese momento entró la propietaria de la Untería, panadería para los recién llegados que aún no estaban al tanto de los tan singulares nombres, y que obedecía al nombre de su padre y la madre que le parió, es decir y como ya nos tenía acostumbrados, unas veces era Tocina otras Rebelión o doña Dómina Dominemos, el momento era la cuestión.

—Veo que andando estáis buscando alguien que tenga los ovarios bien grandes para leer una de vuestras irónicas protestas. Si no os importa, ya me encargo yo, que así si alguien ha de cobrar por merecerlo, ya le doy la harina pertinente en uno u otro costado al penitente, y así que dejar deje, de pedir por capricho o porque le sale del bicho.

—Vuestro es el derecho querida vecina, ahí os lo dejo. –respondió el escritor.

Hablando de Roma por la puerta asoma la falta de cultura de algunas miembras del C.G.P.J., en este caso la Presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, que sin más achaca y tan tranquila se queda, alegando que “la observación y posterior declaración de la belleza es una invasión a la intimidad de la propia mujer”

Creo que estoy perdiendo capacidad de entendimiento y de comprensión, quizá los años, el meridiano del centenario me estén dejando fuera de la Ilustración y deba entender que ya no se puede, no se debe, es pecado, no lo hagas, no lo digas, guárdatelo que si no vas al infierno.

Y digo yo señora Presidenta, ¡perdón!, señorita que si no recuerdo mal, ya no se puede definir a una mujer entre una y otra cosa, así proclamaron hace unos años, y esto se lo digo con todo el amor del mundo, ¡ojo!, que nada tiene que ver con usted.

Si conoce Vitoria, ¡sí, la de Álava!, sabrá que por esos lares la costumbre de ensalzar la guapura o el encanto es al revés, es decir, son ellas las que alardean y a veces con mucha fiereza de frases que atentan de verdad contra la integridad de cualquier animal de sexo masculino, “que es al parecer como usted nos ve”, salvo que en los últimos años hayan cambiado, pero créame que lo dudo. En la misma plaza de la Virgen Blanca, cruzando de punto en blanco, conozco a uno que no sabía donde meterse, y es que una cosa es un piropo y otra una sutil arenga de acoso y derribo, pero supongo que como tantas otras cosas este caso es simpático y no hace daño.

Sepa usted que el arengado no salió corriendo por eso de que “ancha es Castilla y a mi se me hace estrecha”, que si no, hubiera puesto pies por polvorosa. Aún así y después de la experiencia, que no ha sido la única, hay más incluso en otras provincias, el desdichado jamás se sintió ofendido en su interior y por supuesto jamás pensó que aquella manifestación de poder femenino era un atentado contra la integridad de su persona, simplemente entendió que así es la naturaleza, unas veces bonita y otras un poco más basta.

¿Qué pasaría si a una señorita de setenta y cinco años, por decir algo, que va acompañada con su hijo a uno y yerno a otro lado, un delincuente se le acerca y le dice en presencia de ellos, “pero por Dios, que bien acompañada va usted hoy”, “cada vez que la veo, aparece la primavera”, “si está usted tan guapa que va a provocar accidentes de tráfico”, “cuando veo su sonrisa se me aparece el sol”, “me duele el alma de ver tanta belleza”, “un ademán con el sombrero”, …

Y es que hay formas y reformas, las de la cultura que envuelve al que suelta una palabrota por piropo y la del que ensalza en una metáfora la belleza exterior e interior de la persona, y solo con una intención, la más cruel de todas, la que asesina, la que pervierte, la más poderosa…, simplemente por dar un poco de felicidad y eliminar las asperezas de la vida.

Un escritor llamado Fernando José Baró, al que me veo obligado a dar la razón, tiene por título de una de sus obras “Las arrugas del alma”, creo sinceramente y sin intentar hacer daño a nadie, que esas arrugas son las que usted debe tener, ¡sí!, las más internas, esas que no son pliegues de la piel provocadas por el sufrimiento, sino por su extraordinaria forma de ver las cosas que no son, las que envejecen a una población, eliminando cualquier tipo de creatividad en su verbo y en su espíritu, en los libros y su mirada, en la tristeza que supone a partir de los cuarenta que alguien no se atreva a mirarte por miedo a una denuncia a todos puntos vista como un atentado, si señora Presidenta, un atentado a la libre expresión que además defiende y es uno los pilares sagrados de nuestra Constitución.

Creo que debe recapacitar, errores los cometemos todos, yo el primero y muchos en la vida, de los que afortunadamente voy aprendiendo y limando para no volver a caer en ellos, no juzgue ni prejuzgue a la mayoría por una tremenda minoría, pregunte usted entre las personas si unas palabras bien dichas ofenden o atentan contra su propia integridad y comprobará que no lo es cuando él o la que lo suelta es de su agrado y por lo tanto, si no lo es, ya es un mal bicho, un delincuente que no tiene dos dedos de frente y al que hay que exterminar aislándolo de la sociedad en la que vivimos.

Esta semana más de medio mundo se ha levantado contra la libertad de expresión y de opinión, y a usted eso le va al pairo, que para eso está donde está y por eso hace lo que le sale de la real gana, o al menos eso intenta.

Quizá estoy siendo duro en extremo, pero es que sus intenciones me han llegado al corazón como puñaladas traperas por la espalda, suerte que el coselete y la malla me protegen que si no, a estas horas estaría en la guillotina, en el garrote, en la horca o frente al paredón. Gracias a Dios que tenemos nuestra sagrada CONSTITUCIÓN que nos protege de tanta vulgar humillación.

Por cierto, no se preocupe usted que a estas alturas no habrá dos piernas que suelte “qué bien vestida va”,  “qué bien le sienta esa blusa”, “qué sugerente está usted hoy”, “y llegó la luz” … 

  La cocinera y creadora de las mejores hornadas de la zona, finalizó la lectura afirmando y negando con movimientos continuos de cabeza, y era de esperar, pues sabido era por todos, que aunque gustaba de compañía femenina y masculinas en idénticas proporciones, ella era la primera que cuando algún ave le gustaba, primero en viva voz se lo decía, y luego si el amor surgía, ¡a la cazuela!, de ahí que en parte mostrara su contento y en otras su desconcierto.

            —Sois un poco canalla mi querido Ulises, pues no es para tanto la noticia, más sabiendo que el objetivo era el de meter un buen calificativo para el que utiliza la fuerza en contra de la naturaleza de tantas bellas mujeres. No obstante reconocer me veo obligada a decir que tampoco la otra se ha quedado corta, y que por probar ya lo hecho, ahora queda el trecho de aprobar tan mal disimulado odio hacia el varón, que como bien sabéis no es mi condición, aún así y como el mal no viene para mí, defenderla debo, aunque sea de forma débil y muy moderada, porque de lo contrario también puede quitarme el derecho de sacar provecho del verbo ensalzado con ética y poética si fuere el caso, o con un te pillo y un aquí te mato si lo merece el aparato.

Los oyentes sabiendo que si algo había en esa mujer, es sinceridad, quizá algo tosca, brusca y carente de diplomacia, pero la vida hace el vivido como es, unas veces fina y elocuente y otras así, pero siempre terminan de la misma forma, dando por oriente u occidente y si no, que se lo pregunten a la rubia, a la otra me refiero.

Otro recién llegado a la tertulia, esta vez un conocido vecino de Elpepetedá y casado con otra encantadora señora del Elpesoetambién, tomó la iniciativa en la misma deriva pero con distinto tinte, que no se diga que las palabras bien dichas y en alta voz, siempre son de mala condición. El susodicho respondía al nombre de Medieronpordetrás.

—Muchas son las truchas que se unieron al pez gracias a los descarados calificativos bien puestos y merecidos, tal fue mi caso y el de mi linda mujer Sinavisar, puedo decirles que incluso estudiar tuve las formas de ensalzar las particularidades de aquella moza sin dañar sus vestiduras, hasta que después de quedarme sin la sutileza y la gentileza de la creatividad al servicio de la solicitada caridad de mi vecina, un día a las cartas todo me lo jugué, soltando algo más descarado que dejara claro que me gusta el azúcar pero también lo salado, así que sin más, esto le solté; –¡Dios!, ¿pero has visto cómo estás y cómo me tienes?– Diose la vuelta, me arreó una sonora hostia para posteriormente decirme, –¡Ya era hora que me dijeras algo más acorde a tu sexo!, que pensar incluso llegué que tan solo eras un poeta probando estilo sin pensar ni en mí ni en tu bragueta. Así que desde aquel mismo día, nos prometimos amor y cordura hasta que el desgaste nos llevara a la sepultura, y aún hay quien dice que la sal no es propia para ciertos menesteres.

Y seguía el intercambio de opiniones, las de las unas y las de los otros, siempre tolerante con las disposiciones y la idiosincracia de cada uno, sin perder el respeto y mejorando la calidad de lo que allí se exponía. Normalmente todo era actualidad e historia de pocos años ha, pero como seguía el turno de las quejas varoniles, el posadero, el de siempre, puso causa a otra crítica de repente, que el autor aprovechó a plasmar mientras escuchaba las conversaciones de los demás.

—Esta otra que de la pluma del siempre ha salido, también va por los mismos caminos, pero en esta ocasión por tildarnos de tontos ricitos de oro de apellido, abogada y polifacética política de la tierra del flamenco, aceitunas y pescaito frito, de las ocho provincias me refiero y que suman la comunidad. Si alguien desea explayarse dando a conocer en voz alta el contenido, ¡que lo diga y rece!

Mira por dónde en ese momento aparecieron Divergencia y Separación, las constitutas de la prostitución, y bien que nos venía, pues de pleno, excelentes eran con sus capacidades orales. En fin que necesario no fue ceder el tributo, pues todos sabían de las lenguas que hablaban, muy bien se les daba el griego y el francés, del que siempre se decía en petit comité algo de a base del cinco por ciento y más, que no falte la calidad del que ora por aquí y jode por allá.

Ambas sujetaron el papel, una con la siniestra y la otra con la diestra, así empezaron a recitar con bella prosa las respuestas a las incidencias de la reputada señorita.

            Sepa usted que si algo es condenatorio desde cualquier punto de vista, es un piropo bien dicho y en solitario, pues puede quedar en entredicho el honor del bicho que lo ha pronunciado. Bien sabido es que si no es capricho y autorizado por su majestad, a la cárcel puede ir bajo su potestad, pues siendo una hipérbole bella que loa la grandeza de cualquier persona, puede ser mirado como un delincuente que a una mujer ha acosado, esa… mi serenísima, es la auténtica realidad.

            Mas pudiera decir con su consentimiento, que solicito y seguro no tengo, o sin su venia y no me arrepiento, que el que piropea en una sola presencia, la del ser que recibe esa bella esencia de la pureza que ensalza las virtudes de su naturaleza, puede interpretar con toda naturalidad que el culpable busca la unión momentánea de dos personas en su justo equilibrio, es decir, y en castellano de toda la vida, pero que se entiende así en todos los idiomas, matar el tiempo rozando los santos sacramentos de las conciencias más espirituales del universo, y no es así.

           Cuando un caballero se quita el sombrero al paso de una mujer, no es una intención, es devoción, respeto y esmero en demostrarlo.

           Usted está llamando machista al hombre masculino, ¿debo entender que en caso contrario también así es? Que su serenísima no disfrute con las regularidades o irregularidades del verbo, no quiere decir que las, y los demás tengan su misma y particular forma de ver la vida. Una cosa es el progreso y otra el retroceso, y por lo que veo, seguro que volveremos a pagar por otro mapa como el de Aído, o más.

           Las cualidades humanas del masculinismo, y así lo escribo para que se entienda, nada tienen que ver con su machismo, y con esto me refiero a su merced, pues tal forma de evitar la admiración con más represión, así lo es. Curiosa observación teniendo en cuenta siendo quien es, pues es de saber, que quizás la experiencia a algunas no ha llegado, que ejerciendo la hipocresía en la dirección que sopla, no queda otra cosa que estopa, por supuesto la que usted da, que para recibir ya estamos los humanos individuos y que a base de soportar aguantamos como chiquillos las ofensas que nos lanzan hiriendo como auténticos cuchillos.

           Ya sólo nos queda un parque cerrado, uno de esos con anillas de caballería, donde poder sujetar al potro y al resto del ganado, con o sin ayuda del otro, y con bozal, ¡por favor y que no falte!, que las metáforas y la rimbombancia de los detalles pueden ser exagerados y mal entendidos, por eso y ya de paso, aproveche y cuelgue un cartelito, cual señal de tráfico que avise con todos los lujos y mucho cuidado a cualquier pajarito, de los animales que allí se hubieren fijados y bien encerrados, creo que bien le quedaría, y de ello casi seguro estoy, un dibujo de un masculino varón con un texto que en grande indique “PELIGRO, HOMBRES”.

           Saludos del que se expresa, admira el arte, la gracia y el talento, en vida, con un suspiro y a veces con acierto, otras… C`est la vie.

El aplauso fue generalizado por uno y otro lado, incluso las constitutas de las Prostitución se mostraron de acuerdo con el resultado de la carta expuesta por ellas a viva voz. Unánime fue el sentimiento, pues hacía falta tener mal aliento para apoyar con tan firmes ganas que un caballero, fuere el que fuera arriesgara su pellejo en tan poco noble batalla, pues siendo abogado quien lo decía y compañera de ideas de la miembra, cualquier día podría ser ejecutada una orden de celo a quien le diera la gana, y así encerrar la libre alternativa y el derecho de la palabra según el capricho del momento y del día, sabiendo que si no era apetecible el sujeto o simplemente a gusto del oyente, al bravo luchador le darían muy bien, ¡sí señorías! por oriente, occidente, levante, poniente, barlovento, sotavento, proa y… la popa, y ¡esto sí que no!, ¡hasta ahí podíamos llegar!, ¡por ahí no!…, !que duele!

Capítulo III

Y qué decir de nuestro elocuente y orador gerente, tan afamado y animado como siempre. Ya sabemos que los ministros los muy listos acaban de imprevisto con presidentes como consejeros y viajeros de las grandes empresas, esas que de la energía viven y si no, de la telefonía, curiosamente siempre y en todos los casos en la oposición de los que antes les habíamos votado, por eso me sorprende que de repente, de defender nuestros derechos y forma de vida, de pronto pasen a engrosar las filas que los que no están a nuestro lado, y sí de las que sin avisar nos dan un mordisco o un gran bocado.

Este pareciendo ser mucho más honrado pero dispuesto a recibir algún dinerillo tras rematar la faena, que si no daría pena, decidiose a finiquitar con algunos de los gastos que lastraban nuestra economía, la de la igualdad, y en esta ocasión no me refiero a la de hombre y mujer, sino a la posteridad de la sanidad, jubilación, innovación o educación e incluso la del Civil Registro, por poner algunos casos y de la Hacienda, que serán las suyas porque las de los demás quedaron en situación de donación al estilo de la ya extinta División Azul. En esta ocasión invistió para cada momento a las personas más preparadas para estas cuestiones que hoy no voy a nombrar, pues no quiero que quede en entredicho tanta vulgaridad y alevosía poniendo nombre a tan poca gallardía.

Una de ellas le crecían los coches en el garaje, y no lo entendía, pues el día anterior había plantado geranios y le salían motores con ruedas y estupendas carrocerías, ¡oiga!, ¡que a mi no!, ¿puede explicarme la receta? Créame que lo he intentado, pero no hay forma, quizás soy un poco torpe y no coloco la adecuada tierra, ¿o son las semillas?

Tres de ellos con tanta fiereza en la inteligencia que no hay tantos dedos como para cubrir tan anchas y despejadas frentes, el de su Juventud me refiero, porque la de los nuestros serán arrugas cargadas de cabello, muy en especial si quieren ir a la universidad, dónde el lujo será la matrícula de uno de esos autos móviles que tan bien se desplazan en la oscuridad del garaje de la de Sanidad.

Allí estábamos todos. Pepe a mi lado sentado como una estela donde reza lo que se pace y de lo que se hace nada queda. El murmullo era bajo e intenso, señal de la gravedad del asunto a discutir, pues ahora sí que estaba echado el dado con todos sus lados, ¿quién sería el primero en poner las cartas sobre la mesa?

Apostada en la barra estaban la Comisiones y la Ugete vecinas de Lacajapamí. Hoy era el día de visitas de constitutas, abriendo la puerta aparecieron la Gaviota, la Rosa, la Martillo y unas cuantas más, a este paso cambiar podríamos la sede de la Prostitución, pero no era el caso, puesto que allí cada uno pagaba lo suyo y lo de al lado, en especial los últimos en llegar y para eso no había discusión ni tensión, porque al final la realidad es que la cuenta era de todos, aunque no lo pareciera.

La Puyazo, una de tantas de la comarca, concretamente de un pueblo antes verde y ahora raso, seco y pobre llamado Elcincoporciento tomó la iniciativa de coger los dados, rogando derecho y mientras se frotaba las manos con avaricia, miraba a uno y a otro lado esperando la orden de la mesa, la del propietario que tan amablemente permitía cada tarde darse de hostias a base de verbo, pero sin dañar vestiduras de visitantes tan amables y distinguidas.

—Señoritas y señores, hoy me toca a mi lanzar la cuestión, quizá sean muchos los dos y suficiente con uno, pues tanto tiempo no tenemos para cubrir todos los números, así que con su permiso de a seis va la apuesta, al techo lo tiro y que cante el que primero reciba el golpe.

Comenzó a batir el vaso con inusitada fuerza. El tintineo que producían los golpes en el interior del poliedro mientras rebotaba de una pared a la otra, era cada vez más intenso, dolorosamente ensordecedor podríamos decir, y no era para menos, unos y unas se apartaban y movían nerviosamente, no querían dar respuesta a la inquisición del tabernero y la pluma del de Homero, la tortura podría ser sumamente dolorosa, pues no estaba permitido mentir como bellaco, y aunque fuera similar a una obra de teatro, una cosa era adoptar el nombre del o de la referida y otra muy diferente el trato de persona non grata, intentando contestar honradamente argumentando sin engañar a los de siempre.

—¡Suéltalo ya! –gritó un vecino malhumorado de Haciendanosjodió.

—¡Sí! ¡no marees más la perdiz! –respondió otro afincado en Nopuedopagarlauniversidad.

Y seguía sin soltar la piedra numerada hasta el seis, ¡la madre que la parió!

—¡Ya está bien! ¡tírala ya! –otro residente de Yanoaguantomás .

Viendo que el ambiente tenso se volvía y que si no lo  soltaba, la guillotina posiblemente la Puyazo se encontraría, liberó la masa sólida y perfectamente pulida de veinticuatro ángulos de noventa grados enviándola fuertemente contra el techo y lejos de ella, pues podría ser víctima de su propia mano.

La suerte estaba echada, rebotaba por todas partes, ¡ni Dios le quitaba el ojo! y que Él me perdone, unos saltaban, otras se agachaban, otros… -¡Uyyyyy!, por los pelos, hasta que yendo de uno a otro lado, por debajo de las piernas de la Rosita pasó, y por arte de magia, ¡voilá!, ¡desapareció!

Unos y otros miraban a la flor encarnada en mujer constituta y ésta aún más se sonrojó, pues quien más acusadora vista le echaba era su compañera de andaduras y otras chanzas, ¡sí!, la Gaviota, pero en duro cruce se quedaba, pues allí nadie dijo nada.

Pronto y ante el silencio de la Celestina gracia, intervino el don divino la Comisionista, pero no para acusar, sino para olvidar el imprevisto.

—No te preocupes mi fiel amiga, que pasar no ha sido nada, tan solo que desafortunadamente el dado se ha ido a otro lugar muy de repente.

La otra constituta, esta vez la más dura de todas, la cruel, la Ugete a reprender el caso salió, pero con similar resultado.

—Ver lo he, y nada he notado, pues aunque segura estoy, no puedo demostrar lo que el viento se ha llevado.

—¡Basta ya! –gritó la Puyazo–, dejad de jugar a la puta i la Ramoneta, y colocad el dado en otro lado, pues siempre es el mismo capricho del destino, Gaviota se lleva a la Rosita de juerga y pagan mi cinco por ciento cada vez con menos acierto, pues por confiar en vosotras, ni ese precioso paraíso que entre tan alta cordillera está y que linda con mis tierras me dejan guardar a buen recaudo unas pesetas.

—¡Serán los dos! –recalcó una plebeya que de pronto apareció, ¡que no uno! pues entidades tan grandes no las hay para tan curioso provecho.

—¿Quien sois para meteos en asuntos que no os conciernen? –recalcó una vecina de Iujodiendolaformación.

—¡Demagogia me llamo! y tan harta estoy de sentirme así, que cambiar haré con mi nombre por otro más prudente y menos dado al maltrato de las constitutas, que en tantas ocasiones me utilizan sin darme las gracias. Por ello hoy y con sentido pleno, ¡no el de vuestras palabras!, a todas os acuso de falsas y bien pagadas mentiras y deshonras en estas tierras conocidas y tan bien amadas por quienes de verdad utilizan el verbo en consonancia con el sentimiento, haciendo lo que deben, escribiendo si así se tercia, con la saña de la guadaña si el asunto se tuerce, pues la atrocidad de vuestras palabras, no tiene fin, dando por echo que lo primero es lo que debe ser, ¡vuestros bolsillos! y lo demás queda todo por ver y sujeto a un bocadillo, el de los que piensan que cambiar se podrá y pronto sin darse cuenta que todo es un puñetero cuento, el que vosotras queridas mías, queréis dar a entender como natural en estas patrias benditas por Dios, ¡la que sea! Pues sabed, que hasta yo me siento mal, en especial teniendo en cuenta, que quienes me utilizan la hacen con tanto y mal afán, el del engañar a los que el trabajo os dan y dejarlos tirados en cualquier vado donde por vuestra Ley, la que habéis creado, puedan retirar y luego arrojar a cualquier descampado como si de un animal se tratara. Carecéis de toda la buena voluntad, de esos teóricos principios por los que supuestamente empezasteis a ejercer en la Prostitución, que es lo que es y está al servicio de quienes la crearon, de los chulos sin escrúpulos que sabiendo lo que debían ejercer, la diseñaron de antemano a su medida, ¡sí, a la vuestra!, por eso digo, grito y maldigo, a quienes en su provecho hicieron tan horrendo oficio, ése que tanto sacrificio y vidas costó a lo largo de los años, para quedar simplemente a vuestro pleno beneficio y apaño.

La tertulia empezaba a animarse y todo hay que decirlo, también a caldearse, y no por las tiranteces derivadas de dónde hubiere quedado el cubo, que todos allí lo sabían, sino por las palabras de la recién llegada, puesto que no esperaban que su mejor maniobra, esa que siempre prometen y siempre zozobra les había llamado la atención, ¿cómo podían asimilar que su grandísima y queridísima amiga del alma, esa que les permitía hablar a capricho durante horas sin decir nada y prometer hasta meter para luego, una vez conseguido el objetivo por detrás nos den con él. Éste era el dilema que allí les preocupa y había aumentado un poco la presión, pero tampoco tanto, pues maestras eran todas ellas en desviar la atención a la primera desprevenida, que por supuesto una cosa es que estuviera despistada para la ocasión, y otra que no maniobrara con sobrada experiencia lanzando la piedra a otro tejado. Así estaba el asunto, a base de rular y rodar la pelota, y de evitar tenerla mucho tiempo en su propiedad, convirtiéronse en el mejor Tiki-Taka de la historia, ¡oiga!, ni el de nuestra selección española, ni el del Barcelona, que esas no retenían el esférico ni para dar el primer toque, ¡ya se lo digo yo!

Visto que la rutina volvía a ser la misma, Ulises el gran toreador de pluma y espada, mandó callar a la prole de la Prostitución para decir unas palabras.

—¡Constitutas todas! ¡viva la Prostitución!

Y a estas palabras, poniéndose de pié las que sentadas estaban, aplaudieron convencidas de sus bondades, ¡claro está que hablamos de las suyas! ¡por supuesto! ¡faltaría más!, hasta que llegado un momento de silencio, que tiempo costó, pues interesadas estaban en seguir dando rienda suelta a las palmas, aunque de dolor se quemaran, antes que aguantar otra vuelta de ruleta que les diera por la meta.

Hartos ya de tanto aplauso, levantó la mano la Cartera, añadiendo que las allí presentes habían tocado la suya y de nuevo empezó la corrida de toros, a espada, estoque y Rejones con quiebro, requiebro doble, sencillo y verónicas, ¡qué buenas!, arrodillados ante ese imán que tanto les atraía, y que tan bien oraba y como siempre por el mismo camino, pero ancho, ¡por Dios se lo digo!, tanto que abarcaba desde la siniestra a la diestra y en ambos casos hasta el completo servicio del templo, ¡al suyo me refiero!

—¡Tanta hipocresía no puede haber junta!, exclamó Pepe, porque de ser así el tiempo tormenta barrunta, y no es bueno ni para uno ni para el otro lado, pero sí para el centro, donde está en este momento el famoso dado. ¡Rosita!, abra esas piernas y de rienda suelta para que salgan los reales y caprichosos números que se han escondido sin saberlo en vuestro sino.

La nombrada se mostró un poco alterada al principio, pero como no le habían acusado y sí desviado la intención a la casualidad del destino, relajó sus catetos y del interior del vértice cayeron los veinticuatro ángulos de noventa grados, rebotando en el suelo y dando de lleno en la Pasado, otra constituta ya vieja y mayor que le traía al pairo que le diera o pasara de refilón, puesto que la justicia nada podía ya hacer, por cumplir con las causas que deberían haber sido consumadas en su momento, y no me arrepiento cuando lo digo, pues hasta el punto llegaba el desparpajo que cuando hacía mucho frío hasta alto volaba el grajo, ¡así es!, el de sus bolsillos y en ese momento nació la villa por todos conocidos, Quesevayanalcarajo, otro pueblo de la Joda y es que hay tantos que se han apuntado a esta moda y reflexión, que el país entero empieza a ser irreconocible por sus municipios, incluso en el Vasco País, dónde ya algunos lugareños intentando cumplir los requisitos, aunque algo complejos para los pellejos de toda la vida, ya tienen localidades a su debido criterio, llamando a la antigua Fuenterrabía, hasta hace poco Ondarribia y quedó en Fuentehabía u Ondehabía la voluntad del vecino, lo mismo pasó en otros lados, pero siempre a sus modos y algo más complejo y delicado de lidiar, pero con buen tono, por ejemplo Hastaloscojonestuak, Lahostiatevoyadarpostúa, en fin, regularidades de las irregularidades de la cotidiana vida, porque en algunos casos incluso compartieron sus raíces, así pasó con Eibar que tornó en Ei-albarchorizoak y no sigo porque no es cuestión de tenerles aquí presentes toda una vida, pero sí valga y ésta por última la plaza de Indautxu, en el Bilbao de mis amores que a fuerza de las nuevas y regidas obras quedó como Ind-Alíautxuporloshuevoszoak y éste otro y breve resumen de las cualidades del pudiente que a continuación relato:

Comida – Alikadura – en Alí-karadura

Alcorta – En Antesahorayaná

Donostia – En Vayahostianoscayó

Háganse ustedes una idea de lo que quedó de sobrenombre para el resto, Tequería, Pasajes que se Fueron y así paulatinamente, como el mar cuando sopla suavemente, con lozanía que posible no es, pero uno se lo imagina.

Y qué decir de las dos sevillanas, esas tan valientes y decididas que tanto florecieron al principio y quitaron después a su querida patria, sindo una presidenta y la otra ministra, entre la Marquesa y la Batalla andaba el asunto, cuando al final ya no recuerdo el por qué nos llevamos un disgusto, pues ambas y animadas amigas discutieron por su rebeldía, ¿o serían la Expo y las deportistas olimpiadas?, faltaría más, y el mundial, donde vendimos más naranjas de plástico que las de Valencia, si señores, nuestros dueños de ojos rasgados se pusieron las botas, y nosotros viéndola venir como unos auténticos idiotas.

Pero a lo que íbamos. Hablábamos de la Marquesa sin nobiliario título y su pareja. En aquellos entonces a la Batalla saliole un hermano compungido y herido por no recibir parte de su dote, así empezó el tema, entre duras y crueles Guerras, para seguir con otros escándalos como el del director de la Benemérita y con mayúsculas, que culpa no tiene, sino el mal bicho que nos dejó en la boca ese gran bicho de frente aislada y mal enfocada y que tan poco pagó por no seguir tirando de la famosa tela, ¡sí, a la manta me refiero!, eso es dinero y a base de bocados, incluso a los damnificados por los atentados de la entonces Aquella, que eta hoy es otra. Poco a poco floreciendo fue la escarcha, aunque menos madrugadora que de costumbre, pues tardaron en empezar a darle juzgado a esos pobrecitos desvalidos que solo se quedaban con lo justo, como decía el esclavo de Sinuhé, sí señor, que merecido pensaban que era suyo por servir al resto de los que les pusimos en la cúspide del poder hasta joder y después de haber jodido, a por otro borrico que éste ha quedado escaldado de tanta hostia a uno y a otro lado.

Pues lo mismo que ahora, de entonces también recuerdo a la Comisiones, que esa da lecciones por todas partes, en esta ocasión de inmobiliaria previsión de aquellos que confiaron en su buena gestión y se quedaron sin su mansión. ¡Hay que ver con el Abad!, otro singular nombre para un ateo señor, ¿por qué será?, pero ese no está, y por lo tanto ya no me he de meter, así me lo dicta la conciencia pues no se puede defender, pero si con los vivos que tanto daño han hecho a los fondos para la formación, o de baja se han dado de por vida para cobrar sin dar palo al agua por un simple favor. ¡Qué pena me da!, y lo digo de verdad, con el corazón en la mano que haya personas que sabiendo que de todos es el esfuerzo y la evolución de nuestro pasado, y se aprovechen de tan bajo instinto para seguir viviendo a sus anchas y como parásitos de una sociedad que tanto da y ofrece en pro de la caridad, y con esto me refiero a los donantes de transplantes, a los que ayudan a los demás, a los que se implican en mejorar la calidad de vida sacrificando horas de sueño para que mañana esos… y lo dejo a su criterio, pueden además aprovecharse de la seguridad social. ¡Hasta aquí podíamos llegar!, malo es robar, ¡pero de por vida! No es de extrañar entonces que no quieran creer en nada más que en ellos mismos. C`est la vie y no sigo, porque me abrasa el calor en la sangre.

Últimamente está de moda todo lo que es blanco, así es, igual da que sea corbata, guante o que antes llevara gafas y ahora lentillas, total el secretario bien que nos la dio, ¡qué digo! si luego fue testigo y jefe del Misterioso fomento, otro igual. Sus hijos a católicos y muy caros colegios y él, ¡anda leñe! otro que en nada cree.

Paro y cambio de tema, mientras veo la pluma escribir sobre el papel antes blanco, de ése que no sabe de poesía, pero que a veces rima con maestría los retos sin sonetos, cuarteos, tercetos o pareados, todo recto y hacia la izquierda, tire a la derecha y ahí, junto a la Democracia está el servicio de señoras y caballeros, así es como describe la teórica utopía, con irónicas metáforas, las de nuestra auténtica vida.

¡Churruschuschús, amén Jesús! que por hoy ha sido suficiente, de manera que todos a la cama, a la suya a la de las fulanas constitutas. Vuestras mercedes disfruten de esos sinplaceres que yo aprendí de mi ciego autor, el de la Odisea, que mejor no tomar partido por ninguno y permitirte el lujo de criticarles por partes iguales, que no hacer caso y casarte con o sin disimulo con la gracia de su insensato espíritu. Para ello aquí les dejo la nueva interpretación del final del paraíso, y es que siendo lo que es, puede ser una u otra cosa, la felicidad del que vive su vida con soltura y desapego a la política en su propia casa, ¡que ya es más que suficiente! no obstante ustedes verán. Buenas noches y que sueñen con los angelitos, que dicho me han, que los hay de uno y otro lado.

“Adán y la Eva”

–¡Ayyy!, ¡Dios!… que esto duele, ¡ehhh!, ¡no entiendo por qué me tienes que quitar una costilla!

       –¡Cállate! y déjame hacer, ¡hombre!, que es por tu bien, con el tiempo me lo agradecerás.

       Y así ocurrió. De la Divina mano de la Providencia, del mejor cirujano y creador jamás conocido, nació la más bella entre las bellas del glorioso jardín del Edén, la Eva, ¡si!…, la de Adán.

       Tan finamente tallada la costilla quedó, que el hombre de quejarse dejó, disfrutando como estaba mientras observaba crecer a su símil y futura compañera en aquél paradisíaco lugar.

       La Eva creció en el amor de su príncipe, el único azul de aquellos lares, disfrutando de cada momento e instante de sus prietas carnes y del resto de avatares. Hasta que un día, y sin saber por qué, el marino azul cambiando fue de color, hasta llegar al rosa pasión. Ella, la única mujer de la tierra, la que Dios creó a su imagen y semejanza, notóse desplazada, por las flores, árboles, frutas, pájaros y mariposas, ¡que entonces no había mando a distancia! Allí estaba él…, antes osado y ahora amanerado, ¿me habré pasado?, se preguntaba entre sollozos, ¿por qué este cambio? Antes amante en cada rato, esquina o alcornoque y ahora volando va entre el campo, soñando cual pajarillo, aleteando para prender el vuelo y ayudado por la brisa del aire.

       –¡Adán!, ¡ven aquí!, ¿has lavado los platos?, ¡siéntate en la taza que de pie salpicas y manchas!

       –¡Claro cariño!, pero que buena eres conmigo mi dulce amor, que sería de mí sin ti. ¡Gracias Dios!, que razón tenías.

Nuestra reina cada vez más bella, no entendía por qué aquel mozo tan bisoño que tan bien roncaba, silbaba y bramaba durante la noche…, durante el día así se comportara. Macho dormido… y tan femenino despierto…, ¡qué tierno!

       Ella, la más digna y maravillosa fragancia del amor, viendo que los cambios de aquel hombre no le gustaban, decidióse a probar otras filigranas, llamando a su cuerpo por su nombre y llevándole al prohibido árbol de la vida.

       –¡A ver si se despierta este jodido Adán!, que me tiene… ¡ay como me tiene!

       A la sombra de las ramas estaban observando como caían las manzanas, cuando una voz surgió, melodiosa,

dulce y sensual.

       –¡Tomad esta fruta y morded con ganas!, y veréis que bien os sienta.

       –La Eva tan sensibilizada por aquel tenor que tan bien rezaba, diole a su compañero para que éste el diente hincara, ¡pero no quiso!, no le apetecía, ¡le decía aquél cabrito! Así que dispuesta a todo, mordió primero, masticando el dulce de la esperanza y luego:

       –Toma mi amor, un poquitín te vendrá muy bien.

       –Como quieras cariñín, pero no debemos. ¿No será mejor, primero hablar con Él? 

       –¡Tu come y calla!, mi tierno bomboncito…, a ver si con esto, se te abre un poco el apetito.

       Haciendo caso de su amada, Adán el cebo mordió, y de golpe…, ¡zhasss!… todo cambió.

       –Mira que te dije que Dios se iba a cabrear, que no comiéramos de la prohibida pasión.

       –¡La culpa es tuya!, tendrías que haberte negado, fíjate como estamos ahora por no haberte comportado como lo que eres, ¡solo tú eres el culpable!

       Y así empezó el mundo que conocemos, aunque con el tiempo que todo lo puede…, comenzó volviendo a su cauce, los machos menos machos y cada vez más ausentes, muchos de ellos ya machotes… y la hembra buscando a su cacho, que de haberse escondido ya no sabía dónde, y por ello, estudiando los errores que no comprendía, de los sin sabores que la vida le había dado. 

 

            Alcorcón 7 de abril de 2015

            Fernando Cotta Pollo

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