LA CUEVA DE LA LUNA

Fran una persona que conocí hace poco y con el que he trabado amistad, insistió en que fuéramos a comer a un restaurante llamado LA CUEVA DE LA LUNA, en Titulcia, curiosamente un lugar que ya conocí siendo un chaval, tendría sobre los veinte añetes de vida. Un sitio que por aquellos entonces se estaba haciendo famoso por una cueva que su dueño ya fallecido, había descubierto y  con las que el Doctor  Jiménez del Oso, especulaba con orígenes templarios, extraterrestres y a saber cuántos después de él. El caso es que conocía el bar, algo parecido a una mezcla  entre bar de pueblo y copas, algo muy típico en la mayor parte de la Ibérica península.

Tenía pendiente visitar de nuevo Chichón para comer en un restaurante del que ya les hablaré, de manera que le propuse esta otra opción, pero me preguntó si ahí nos tratarían bien. El caso es que como era muy tarde, sobre las 15 horas era posible que cuando llegáramos estuviera cerrada la cocina, así que con buen criterio nos decidimos por ir al sitio recomendado por mi compañero de discusiones, en especial en todo lo que se refiere a la Fe, él tiene unos puntos de vista y como es de Ley, esta pluma otros, y que siendo diferentes al final y aunque no lo parezca acaban con unas risas y un “no des tanto caldo”.

Nos subimos en el Capitán Trueno destino Titulcia, a tan solo nueve kilómetros de dónde estoy viviendo temporalmente. No nos dio tiempo a poner el coche en marcha cuando ya estábamos en la puerta del lar donde se supone nos darían las viandas que íbamos a disfrutar.

En la entrada nos recibió su propietario quien con amabilidad y cortesía nos sentó en la mesa que quedaba libre, solo buena-ivuna y entre semana, muy buena señal, en especial en estos tiempos en los que la restauración está sufriendo los coletazos de una crisis que a todos nos ha afectado, o a casi, ¡perdón!, que hay quien sabe aprovechar estos momentos y saca fabulosas tajadas, desde luego pueden estar seguro que no soy yo.

Nos ponen un curioso vino de la casa, con sabores afrutados y distintos a los que hasta el momento había probado con una gaseosa al lado, para quienes no conozcan las costumbres en éste país, entre semana se suele tomar vino de mesa mezclado con agua gasificada y dulce, algo parecido al Sprite o Seven Up de toda la vida, de esta manera se bebe menos y la siestabuena-iii no llama con tanta intensidad a los que tienen la jornada de trabajo por medio.

Como les decía probamos el vino y nos llamó la atención por lo que al saborearlo tan diferente dejamos el refresco cerrado y proseguimos catando el caldo, con la esperanza de que no fuera cabezón, y por cierto, calló la botella entera sin queja por ninguna de las partes.

Carlos, parte de la matrícula de identificación que sus padres le pusieron, nos trajo buena-iiun aperitivo sorprendente e inusual para un menú, algo parecido a un mus de foie, con sardinas peladas y sin espinas en la parte superior y además bañadas con mermelada de frambuesa y aceite de oliva de la tierra, que por cierto, tiene de todo, Titulcia está situada en la famosa vega que llega hasta Cuenca y Guadalajara.

-Vaya pinta tiene el aperitivo, ha mezclado un foie con pescado azul, curiosa combinación. –Comenté a mi compañero de mesa, que no dijo nada, tan solo metió el tenedor y disfrutó lo que se veía en sus gestos. Procedí a seguir con el ritual y qué sorpresa, el invento estaba de lujo, el chef había conseguido que la experiencia fuese muy grata.

-Qué tendrá ese pueblo que tan pequeño es y sin embargo tantas cosas ofrece, me sorprende y no es para menos. -Comenté a mi vecino de mesa.

-En esta zona todo se elabora con el trabajo de sus tierras, de manera que salvo las buena-vsardinas, puedes estar seguro de que el resto es del pueblo.

Fran habla poco, pero cuando lo hace es contundente y con razón, salvo en otros menesteres dónde tenemos el tiqui-taca. Finiquitamos el aperitivo y nos llegaron los primeros platos, unas sencillas alubias con chorizo y panceta que estaban de lujo. Esperamos el segundo y más de lo mismo, bacalao rebozado sobre patatas paja naturales y de la zona, que las tienen y muy buenas.

Pruebo el pescado uno de los que más me gustan y ¡touché!, ¡buenísimo!, la masa de harina en su justa medida, crujiente y el bacalao, ¡mamma mía!, cómo estaba el pez, jugoso y en su punto, ese textura tan compleja y en que tan pocos sitios saben darle el toque especial, algo así como el punto del arroz.

Finiquitamos las viandas y un postrecito, arroz con leche de la casa, ¡y pardiez que img-20161103-wa0062sí!, al estilo del País Vasco, cremoso y delicioso.

-Caballero, he de decirte que me has sorprendido y que teníais razón, si en esta casa se come de esta manera un simple menú, la carta debe ser extraordinaria, ¡vive Dios que sí!, que cuando se cuidan los detalles de la cocina con tanto amor, difícil es y complejo que salgan las cosas mal, ahora entiendo por qué en un sitio que no es de paso casi nos quedamos sin mesa, y eso que ya era tarde, si venimos antes seguro que tendríamos que haber ido a otra parte.

No creo que ese día tuviéramos suerte, sino que la cocina es de buen paladar, palabra de honor, de hecho si tienen la oportunidad de conocer tan digno restaurante y no son las cosas como parecen, dejen sus comentarios en este mismo blog, si quedan conformes  también se agradece, que para algo sirvan estas críticas que mezclan la gastronomía, el turismo y el placer.

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2 pensamientos en “LA CUEVA DE LA LUNA”

    1. Querida amiga, parte de lo que estoy haciendo consiste en catar esas divinidades que hacen algunos y plasmar lo que siento cada vez que lo hago, solo traslado los grandes sabores o detalles que realmente me llaman la atención y por supuesto y que no se diga, dónde la clavada es innecesaria o la cocina un desastre, como ocurrió en el Tomate de Aranjuez, no por precio, sino por desastre, hay veces que vas a un sitio pensando que vas a disfrutar lo que no está escrito y te llevas el libro con el peso incluido en la cabeza, ¡pero el malo!, jajajaja. Aún me quedan unas cuantas críticas por plasmar, por ejemplo la de hoy en un sitio llamado el PALIQUE en Colmenar de Oreja, la tesitura de los asados en el Asador de la Posada de Eufrasio… En fin, un trabajo muy hermoso cuando lo pruebas. Un besazo.

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