¡VA POR VOSOTRAS!

Desde el velador de La Posada, la de Eufrasio de toda la vida, contemplo la mitad del otoño, niebla en que amanece y desaparece cada día. Este rincón me place y llena de magia, la inspiración que tanto se necesita cuando tomas la decisión de escribir. Olor a piel bien img_9637curtida, madera bien amada, contraste de marrones negros y verdes, los de la naturaleza, ¡qué sitio!, ideal para dar rienda suelta a la imaginación, la que en estos momentos desboca mis dedos, sin dejarme echar atrás para comprobar lo que he plasmado de lleno.

Bendito lugar, El Duque está en su sitio, el que le da la vida, ducado y un buen bocado de lechazo bien acompañado, siesta y dale que vienen las teclas.

Llega la noche y elijo otro punto más acorde al momento, buscando la chispa que me viene desde  la mañana y tarde al amparo del sol del mediodía. Al fuego del calor de la chimenea, me acojo, bellas pinturas de meninas sin rostro están observando el salón. Sillones sofás y img_9627el amor de los libros dando vida y placer a la soledad cuando llega la noche.

Un trozo de mi corazón está en esta Villa, recuerdos añorados de otros tiempos en los que vivía sin mirar al futuro, tan solo el momento. Es noche cerrada y de frío silencio, me desplaza allá por el siglo XVI mientras paseo por el pueblo, calles adoquinadas, edificios añejos, iglesias, monasterios, conventos y un patrimonio que solo la historia podría darle. Vuelvo tranquilo, sin prisas, abriendo los pulmones al aire que se respira, me parece escuchar un cruce de hierros, ¿será un duelo?, no hay gritos solo batir deseos y espadas en la brisa del aire, paz, tranquilidad que el alma alcanza cuando el ruido que se oye, es el de los latidos de tu propio pecho. Dejo el palacio ducal a mi izquierda mientras sigo avanzando en armonía con el sosiego que llevo dentro. Llego al Asador…, aún está abierto.

-Hola Olvido, el fresco que hace congela el tiempo, estoy en el Siglo de Oro, sintiendo a Quevedo y Lope como si conmigo estuvieran. Ponedme un vino de vuestra propia cosecha, la noche es perfecto para el paseo, pero el frío intenso.

Coge una copa alta y ancha, perfecta para disfrutar el buqué del caldo, lo coloca y vierte el arte con cuidado, el amor por la cultura se aprecia en las maneras y miradas.Botella_vino_La_POsada_de_Eufrasio[1]

-Ahí tienes, ya conoces el tiempo en Lerma, seco y frío en invierno y con la niebla como compañera a la hermosa luna que hoy nos acecha.

Tomo el recipiente y observo su lágrima, ¡perfecta!, pruebo y ¡qué rico!, un toque suave a la fruta y pinceladas de vainilla endulzan mi boca. Acabo el contenido y analizo las ideas, mañana es importante, la presentación en esta Santa Casa de mi querido Duque, honrado, caballero y compañero.

Hermosa Villa, ¡vive Dios que sí!, pero la Posada, ¡la posada no tiene precio! Entrar es ver la evolución de una familia, de toda ella, tirando juntos de la carreta. Gusto refinado y cristalera-posadaexquisito, afable y cordial te encuentras según cruzas la puerta, incluso antes, observando el interior a través del ventanal que muestra la dulzura de un decorado que por sí se expresa.

La habitación es coqueta, tanto que da la sensación de estar en casa, una bien cuidada, que con la mía soy un desastre. Hermosa y cómoda cama, cojines que la acompañan, un sillón cómodo para la siesta. Es tarde…, el sueño me llama.

Vaya mañana, qué intensa, los rayos del sol acarician mi testa. Bajo a desayunar y allí me encuentro a Encarna, esperando en la mesa.

-Buenos días Fernando, ¿has descansando en condiciones?

-Plácidos y placenteros sean para los dos, magno nos espera y una jornada intensa.

-¿A qué hora baja Altamira?

-Seguro que ya está tocando a la puerta, es tan puntual como vuestra merced y este caballero. Mirad, por ahí asoma.

-Qué día más soleado y brillante.  –Saluda la editora y respondemos a su gracia de la misma manera.

-Nos van a traer el desayuno, huevos cocidos, tostadas con miel o aceite, según gusto, zumo de naranja natural… -Encarna relata y sigue con los suculentos manjares.

-¡Para, para!, que a este paso ya nos vamos cenados, jajaja.

Llegan las viandas, todas ellas, ¡qué ricura! Mientras damos placer al paladar, seguimos de cháchara, pero ellas, yo tengo la cabeza en otro sitio, recordando la mesa que tengo enfrente, en ese mismo lugar y en otra diferente, plasmaba sobre el papel de los manteles palabras unidas que hacían poesía del sentimiento en su esencia, cada día durante ocho meses, salvo los que me tomaba de asueto y volvía a ver a la familia.

Cómo ha cambiado todo, salvo el bar, aún mantiene la barra y el arco árabe de su diseño original, hoy es la antesala de un restaurante donde se vive uno de los mayores placeres de la vida, la cocina bien amada y servida. Un ritual de meninas sin rostro decora las paredes,el-asador-y-sus-meninas mano exquisita de la anfitriona, no dicen nada y lo cuentan todo, es la imaginación quien vuela como una etérea figura humana, la sientes pero no la ves y tocas. Al fondo el cenador, mirando a los jardines de El Duque de Lerma, hoy del Altozano y mañana si me lo permiten, también, que por pedir no quede.

No me dejan bajar a la bodega donde se celebrará la presentación, aún no está preparada, pero confío plenamente en esa familia, de la que ya solo quedan las dos hermanas. Años observando su trabajo tiempo atrás, es garantía de calidad y confianza.

Me voy a dar un paseo por la Plaza Mayor del pueblo, allí está la imagen del escritor y publicidad de la presentación de El Duque del Altozano, en un gran monitor justo enfrente del Parador Nacional, ¡qué sorpresa!

Termino la vuelta al ruedo y me voy a seguir con el último capítulo de La Posada de Eufrasio, un homenaje personal a quienes de verdad lo merecen, por su tesón, valor, coraje, creatividad, hacer y amistad que nos une desde que en los ochenta del siglo pasado viví en aquella pensión tan poco tiempo. Eso es lo que me parece ahora, poco, me hubiera gustado que fuera una eternidad.

Mientras vuelvo a por el portátil, mis sesos cuecen flores hermosas, sueños en tinta que permitan plasmar lo que siento por esas personas, la señal que queda en el cuerpo a fuego esculpida, del respeto inmenso de quienes se hicieron un hueco en el festival de mis entrañas.

Hoy es el día, el esperado y ansiado por todos, el que daría la campanada de gloria o enviaría el gozo al mentidero de las esperanzas.

Llego al salón de la chimenea, me siento en un mullido sillón con el electrónico aparato img_96271que une a la literatura sobre las piernas. El calor inunda mi cuerpo, avanza despacio, se apropia del alma y funde con los sentimientos que estos momentos se adueñan de mí por completo. Canto a la luna y la escucho, un lucero avisa que ha llegado el instante ansiado, es la hora.

Los nervios me atrapan con versos que no salen, poemas de épicas batallas que no veo, todo parece tranquilo, salvo el silencio de mi cortejo. Salgo a la calle, busco a mis compañeras de suerte, unas por estar y otras por arriesgar sin celo. Ahí están, en mi mesa, la de años ha, la que tanto me sirvió para hacer volar etéreas palabras sobre manteles de gloria y sueños. Sus sonrisas apaciguan al fiero soldado que hay dentro.

-Ya puedes bajar a la Bodega. –Me dice la arriesgadora que merece todos mis respetos.

-Gracias Encarna, tenía ganas de echar una ojeada al coso, seguro que su arena me place.cam00438

Olvido me coge del brazo y me lleva dentro, bellos escalones engalanados de fuego y sentimientos, a medida que vamos descendiendo aumenta el anhelo, ¡qué barbaridad!, ¡qué bello!

Varias capas del dorado tiempo junto a sobreros emplumados que parecen de cuento, marcan las honras del encuentro.

Mesa al fondo con paño de rojo terciopelo, reflejo de las crónicas de gualdas hazañas se apropian del silencio, antorchas que claman el esplendor de tan magno sitio, embajador de Lerma, Burgos y todo el reino.

bodega-buenaSin avisar una lágrima recorre mi mejilla, tuerzo la cabeza y con el dedo seco, mostrar no quiero lo que en estos momentos cuece en mi interior, gratitud eterna más allá del universo.

Se han volcado con el evento, sin pensar en ellas sino el futuro del encuentro. Otra lágrima cae en secreto, esta no se ve, va por dentro.

-Gracias Olvido, habéis hecho un esfuerzo inmenso, la cueva ha quedado en su estado perfecto.

Me mira sin decir nada unos segundos, los nervios también juegan con ella, han apostado fuerte por un amigo que siempre lo fue, un escritor que ya lo era en otra época, pero que todo dejaba en el papel, las miradas de soslayo y al viento.

Subimos de nuevo, la gente empieza a llegar antes de la hora prevista, más de lo esperado y aún quedan minutos para que arranque el encierro.

La congoja se ciñe a la garganta, me late con fuerza el pecho, un entorno único lleno de amor eterno, inunda el local de gentes de bien que entiende lo que está en juego. Rumores de voces llegan al fondo de la sala mientras me cubro de recuerdos, las meninas me miran y susurran sin boca presagios de cuentos, hadas que vuelan entra las mesas de un asador de ensueño, magia que se vive solo cuando estás dentro.

A medida que el público llega, saludo con respeto, guiño un ojo a Encarna dando las gracias por lo que estoy viendo, una sonrisa destaca en su tenso cuerpo, la invade el sosiego, comienza a ver que el esfuerzo se está cumpliendo.

Me quedo solo en silencio, el miedo entra cruel en mi cuerpo, ya está lleno el espacio y no he bajado a verlo. Solo, en la barra de la humildad, pido un poco de cuerpo en vaso que de sangre al aliento, la emoción me impide respirar despacio, se acelera el sueño, bebo el caldo de un golpe y me quema por dentro. Reacciono y despacio desciendo al universo, el de la bodega engalanada para vivir un tiempo, las ninfas me acompañan, los ángeles observan el acercamiento. Doy media vuelta, salgo a la calle, la luna viene al encuentro,buena-iv saludo con amor y doy gracias a la bella. Giro sobre mis tacones, tomo el camino que me llevará adentro, voy bajando los iluminados escalones con velas que llenan de luz el hermoso tiento. La bodega está llena, abren paso, me colocan la capa y el bravo sombrero, vivo el momento como si fuera un cuento, me siento en la mesa, saludo al público con gracia y gracias las que llevo grabadas en la piel a fuego intenso.

Comienza la faena, el coso se calla, entra un espontáneo que se sienta a mi lado y pide permiso para arrancar el encuentro. Doy la autoridad que no precisa, es una persona que vive la historia de Lerma con la pasión de quien sabe lo que tiene, ¡una Villa de ensueño! Comienza a recitar sus notas cuando varias gotas empañan las gafas que permiten ver lo buena-iiique estoy sintiendo, me cuesta contenerme, quiero salir corriendo, las butacas no me lo permiten, han sido colocadas para evitar el desconcierto. Aguanto como puedo y llega el silencio, Gustavo ha conseguido que Encarna reviva otros tiempos, esos en los que sus padres la acompañaban con palabras y miradas que hoy solo divisa en sus Santos sueños, mis ojos no ven, el llanto está próximo, agacho la cabeza, no pueden ver a un fiero soldado empañado de lágrimas por sus fueros.

Es ella quien marca las pautas, la Encarna de siempre da rienda suelta a sus velos, habla de esa mesa, de manteles que siente haber tirado, de tinta impregnada de sueños inmersos. Me dan un pañuelo para secar las lágrimas que caen a borbotones con disimulo, pero ya no es secreto, se está resquebrajando el parapeto, el coselete y el yelmo se funde en los sesos de mis setimientos, se divisa la persona, el amor que empuña con añoranza y reconocimiento, era un mero trance, y ahora sofocos en prosa de punta cortante en el vuelo del aire que embruja el tiempo.

Termina, sus ojos han dicho lo mismo que su lengua, empañados ruegan que todo siga yfirmando-el-la-bodega acabe siendo un grato recuerdo.

Entra el resto, Altamira y Belén de acuerdo, rompen los estragos que han roto mi corazón a base de inesperadas palabras de profundo respeto, comienza la otra magia, la de historia y risas sin remedio. Acaba la función y vinos con vivas viandas nos dan de sustento, entre firma y dedicatoria sigo llorando en secreto, la magia de un trabajo bien hecho, el sosiego y el placer de ver que todo es digno, magno y perfecto, el resultado de un duro esfuerzo, el más preciado para quien pudiera sentirlo a descubierto pecho, el embrujo de la sangre que corre por venas duras como el acero a un corazón tierno en sus fueros.

encarna-sonriendo-en-la-bodegaHa finalizado la noche con éxito en sus cielos, estrellas que brillan en el firmamento, Esperanza y Eufrasio observando a sus hijas triunfar de lleno, en un entorno de cultura que vive versos al vuelo, dos hijas que con coraje, brío, ahínco y sacrificio han salido adelante por su propio esfuerzo.

Hoy canto a la vida, a ellas, Encarna y Olvido un jardín en el paraíso,gustavo-dandole-a-baco mujeres de gloria, de amor y celo, poesía en esencia, fábulas de cuento que en duras son de hierro forjado y hoy sin estar, ya tienen su sitio en el firmamento.

A vuestros pies mis señoras, damisela una y dama la otra, miel de flores, oro de Lerma, que olvido-delante-de-los-platos-y-el-vinosin vuestras mercedes solo habría un Duque y gracias a tan bellas rosas, hoy cabe otro.

En una honrada y serena villa de Burgos

¡Lerma!

Viví sin pena y con gloria particulares hazañas,

lazos que unen como la sangre y gualda,

honores y lienzos de pinturas soñadas.

Una familia acogió a un soldado de pluma

sin saber que era su futuro y destino,

Vida vi y vida me llevo,

sus versos de silencio,

sonetos de brisa castellana

aire de sus recuerdos,

crónicas de la historia

de dos mujeres que con talento

y buenos haceres,

consiguieron de la villa

el mejor de los placeres

¡Su reconocimiento!

A La Posada de Eufrasio

A Lerma

Encarna

Olvido

Esperanza

Eufrasio

¡Va por vuestras mercedes!

Touché!

¡me habéis dejado!

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10 pensamientos en “¡VA POR VOSOTRAS!”

  1. Querido amigo, te mereces esto y mucho más, por que los que tenemos el honor de conocerte y ser dignos de tú amistad sabemos de sobra el gran amigo que eres y el corazón sensible que posees detrás de esa armadura de hierro tras la que te parapetas. Bravo por Encarna y Olvido por agasajarte de la manera en la que describes y se tienen que sentir dichosas de tener tú amistad.
    Bueno no sigo por que sino me va a pasar lo que a ti y voy a arrancar a llorar.
    ENHORABUENA estimadísimo amigo.

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    1. Gracias Ignacio, dos personas que son de hierro forjado y que a base de tesón, esfuerzo y sacrificio han logrado algo impresionante, seguir su huella como hice estos años, es ver la calidad de las personas durante su evolución.

      Me gusta

  2. Impresionante el entorno, el ambiente, el acto, los protagonistas… Pero más impresionante la descripción que nos lleva en volandas a descubrirlo todo tal como quieres que los impresionables lectores lo descubramos. Abrazos.

    Le gusta a 1 persona

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