A la sociedad protectora de animales…

A la sociedad protectora de animales me dirijo, faltaría más, es necesaria la ayuda incluso de partidos animalistas para proteger algunas especies en peligro y lo pido por favor. Cada vez quedan menos bípedos de a pie con dos patas, algunos y en raras excepciones, a tres, como el que todos hemos visto en Whatsapp. Por ello apelo a esos corazones extraordinarios que tanto luchan por la protección de perros, gatos, tortugas, pájaros y todo lo que cabe en el arca de Noé, para que de una vez por todas se ocupen de un ser que va a desaparecer, ¡el hombre!

Sin ambigüedades, como es natural, me refiero a los varones que siendo lo que son, siguen el patrón de la vieja escuela de los caballeros, suelen abrir las puertas, ceder el paso o el asiento, ayudar con un abrigo y hasta a veces, ¡no sé, si decirlo!…, creo que no es bueno, pero qué más da, ahí va… ¡aúllan, ladran, maúllan, graznan o pían versos al aire con un destino!, la felicidad de a quien van dirigidos.

«En pluma de guerra», ya lo comenté y sigo el patrón de la mía y nuestra defensa, la de quienes seguimos siendo personas de a pie buscando la cordialidad y las buenas maneras para ver una sonrisa que invite a quien lo recibe, a vivir la magia de tiempos pasados.

Pero…, tal cual veo el camino, un verso de lisonjas solo tiene un destino, los bocados de las lenguas en desatino de esas asociaciones que por interés, ven la bondad como un pecado y al bueno, como un verdugo.

Está ocurriendo lo mismo que con los gays y lesbianas. Ya en el 2016 se dieron cuenta y abandonaron Madrid después de su fiesta, y es normal, bien es sabido que todos los políticos se apuntan a la ola según les viene en voto. Los mismo está ocurriendo con esas pocas y pocos que manejan los tejes y direjes de la actualidad utilizando a las señoras o señoritas en función de su facultad de sus intereses creando diferencias sociales entre las y los, tan importantes.

No es para menos, créanme. Amen de la exposición anterior ahora aprovecho y me dirijo al Tribunal Supremo y cómo no, al Defensor del Pueblo, son dudas que reflejan la inquietud de una gran mayoría de la  población, incluso de perfiles del color de violeta. ¡Manda narices!

La pregunta es simple. Imaginemos un escenario natural y mil veces visto. Antes un hombre recibía una manita en el carrillo, con o sin causa, normalmente originado por los dolores asociados en la frente de la dona, y éste, en lugar de cabrearse, aguantaba como varón, con dos de lo que nos están quitando sin decir esta boca es mía. Pero ahora veamos, las cosas han cambiado unos tercios y unas cuantas varas, quizá unas cajas. Una cosa es el bofetón de toda la vida y otra, Señoras y Señores del Tribunal Supremo, Señorías, el efecto perfecto para meter un gol con el esférico en un terreno de juego dirigido a las naturales partes de un individuo.

Vista la sentencia, el personaje recibe la estima de un pie con 8 o 10 “bares” de presión de a codo, ¡y claro!, se le escapan los cinco dedos a mano abierta sobre el carrillo que ahí estaba esperando el momento.

Quien recibe los amores con tanto celo, devuelve el talento con los nudillos del puño cerrado sobre a saber qué parte de la jeta del caballero y como resultante…, la condena duplica el tiempo del individuo sobre quien inició la contienda.

Creo que algo me pierdo…, fue al revés, primero nudillos, mano abierta y luego frenazo en seco del zapato en la entrepierna del afectado.

Si tal es la cuestión y en cualquiera de los formatos establecidos, debo entender que en ese caso, es decir, si una fémina en estado de coraje, con o sin motivo, me propina un golpe de timón de 10 ó 12 mil kJ/h con el calzado, sea o no una respuesta en función de la luna y sus paisajes sobre esas partes tan delicadas que llevamos los varones entre las piernas…, ¿debo apartar los cánones a tiempo por si la dama o doncella se hace daño en los dedos y me acusan de tener los valores muy duros?

Comprendan que las dudas son pertinentes a las realidades del continente y cómo no, al contenido de la operación, no hay mala fe en la expresión, sino la necesidad de saber dónde está la equidad en el flujo de la fuerza y las maneras de recibir el aplauso en los fandangos que tantas alegrías han y seguirán generando, ¡perdón!, si sigo con ellos, por supuesto, pues a este paso es mejor ser eunuco que un santo caballero. ¿No les parece?

Generalizar nunca fue bueno, es uno de los grandes errores del ser humano, por ello y si les place, Señorías, ruego tengan en cuenta las desesperanzas de inocentes que sin saber ni cómo, porqué, ni cuando, arrastran sus impertinentes condenas…, con ello hablo de los dos géneros.

Un cordial y sincero saludo

P.D.

Por cierto y quede constancia de ello; reprocho y condeno con severidad la violencia, igual me da de un lado que de otro, no la entiendo, salvo y como es menester, en caso de defensa. En ocasiones hay sanciones que superan la lógica del derecho de las Leyes naturales establecidas, en especial si de equidad de valores humanos estamos hablando. Es mi más sincera y humilde opinión.

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