Anclado a la peseta. “El Bocata”

Anclado en la peseta. ¡Qué bien suena, caray!

Me habían recomendado que fuese a ver este restaurante «Bar Tapas El Bocata». Tal y como me lo comentaron no podía ser, algo no cuadraba, hasta que, como diría Julio Cesar; ¡fui, comí y verifiqué!

Y ahora vean, hice fotos del menú y otras esquinas diseñadas para dar a conocer el trabajo de este establecimiento situado en la avenida de La Laguna, número 5 de Parla, IMG_20190906_140518en Madrid.

Entré y de espaldas a la barra me senté en una de las mesas. Enseguida trajeron la carta y el vino con casera. Cada mesa tiene una botella de litro de aceite de oliva con otra de vinagre de inferiores proporciones. El truco del aceite es maravilloso. Pinchan el tapón y sale lo justo para ir regando la ensalada con el líquido de oro de los Dioses.

He aquí el menú. Seleccionas, y marcas un primero y un segundo de tu gusto…, pero alto, IMG_20190906_140354¡me traen una ensalada para ir haciendo boca! Lean, y observen los platos. Hay solomillo, chuletón…, en fin, una carta inmensa para ser menú puro y duro.

Llega la ensalada, ahí tienen la prueba del delito, el aperitivo para ir abriendo el apetito y a los cinco minutos, los guisantes. No tuve suerte con las alcachofas, se habían agotado, pero…, verde era la verdura.

Comía tranquilamente y el lugar comenzó llenarse, incluso paisanos de “amalillo IMG_20190906_140528colol puesta de sol en Singapul” entraban al establecimiento, y sin faltar, es una de tantas bromas necesarias para darle salsa picante al argumento.

Finiquité el primero, perdón, el segundo y primero, “ensalada y las canicas verde esperanza separadas de sus vainas salteadas con jamón”. Esperé el que se supone sería mi segundo apellido, pero en tercera posición, eso sí, al ajillo, del asado estoy un tanto aburridillo.IMG_20190906_141612

Llega el manjar, fotografía y a darle al tenedor y cuchillo con gracia y talento, pero sin alevosía, no había prisa, salvo la que yo mismo me metía en el cuerpo tras ver entrar más estómagos en su justo momento al sitio apropiado según el espacio tiempo y gusto de cada cual.

Me puse en marcha con uno de los descendientes del gallo Manué, «ahora está de moda, ya saben, quieren eliminar su raza por ser violadores de las gallinas». Estaba en su punto, bien salseado y acompañado de tubérculo IMG_20190906_143453blanco de no sé qué zona, patatas fritas, ¡vamos! Acabé la cuestión y este comensal no es de postres, pero…, necesitaba saber si tenían algo casero de los menesteres y placeres de golosos, y sí, puding al cuerpo.

Hora de abonar “la suelta”, que no la “dolorosa”, no es el caso, a estos precios nadie le pone peros, eso creo, aunque ya saben, a veces hay quien le mira el diente a caballo “regalao” y le piden alojamiento, sustento y IMG_20190906_145129veterinario.

Voy a ser muy franco. Nada se puede decir en contra de este restaurante llamado Bar Tapas El Bocata, nada. Quien conoce el sector sabe y conoce los costes del producto y cómo no, del personal en mesas, barra y fogones. Haber comido ahí a esos precios, con tanta cantidad y buenos alimentos ha sido una auténtica gozada, me ha recordado a los tiempos donde el menú normal costaba 1.000 de las antiguas pesetas, 6 eurillos de para quien no conoce la paridad de la cantidad, y no ha faltado de nada, todo lo contrario, he acabado los platos porque así me enseñaron mis padres.

Por cierto, miren, el argumento del arroz con bogavante en las paellas colgadas en la pared. Cuando son muchas salerosas y salerosos a la mesa, salen a menos de 600 pesetas por barba, ¡tela!, 3,60 € IMG_20190906_151611comensal. ¡De risa!

Carlos, el artífice del milagro, comenzó con una empresa de todo a 100 cuando los chinos en este país solo les veíamos en los restaurantes con las especialidades típicas que entonces nos vendían. Fracasó por motivos lógicos siendo el tercero en apostar en el polígono industrial Cobo Calleja. Cuando llegaron los de ojos rasgados con esas fantásticas ayudas del Estado Español en impuestos, le ocurrió lo que a tantos otros, era imposible luchar contra ellos. Hoy y para mí, Carlos es un bastión, el estandarte de la Ibérica Península, un soldado de los viejos tercios del siglo XVI, de otras maneras, por supuesto, un aguerrido luchador, con mayúsculas, y lo digo con razón, nuestros autónomos y pequeños empresarios se quedan fuera del mercado ante los recién llegados, esas ventajas fiscales les hacen polvo, amen y como es de Ley, las consecuencias de las horas de apertura de los negocios regentados por los nacidos en oriente, algo que en este país estaba prohibido hace 40 años.

En fin, gracias a Carlos Moreno González, el Don Quijote de la hostelería, Carlos junior, su hijo, con buenas dotes para seguir el camino del nacido en el año de la mejor cosecha del siglo XX, ¡pero no te olvides que la uva era de la añada anterior, jajaja! Y cómo no, a Talía y Quino en las mesas, Use y Eugenia en las altas temperaturas de los fogones.

¡Gracias, chapó por vuestro esfuerzo! ¡Y fuerza, que no falte!

Su dirección de Facebook, por si desean conocerles. El de la Avenida de las Lagunas.

Bar Tapas El Bocata

 

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