Black Friday, Ciber Monday ¡y al carajo la vela!

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¡Qué menos! Digamos que, si de verdad estimamos una sociedad más justa y equilibrada, deberíamos mirarnos al espejo, contemplar la desolación interior y tomar decisiones para comprometernos con el resto de la humanidad.

¡Un plan perfecto!, pero…, ¿cuántos estaríamos dispuestos a tomar esa decisión?

Compromiso. Bella y olvidada palabra. No lo digo porque sí. Cuando el camino es el descargabeneficio del interés general, hay que buscar y ofrecer soluciones para mejorar. El primero de los factores negativos a eliminar, es esa zanahoria que tan ricamente nos han puesto delante de los ojos. ¿No les parece?

¡Llega el Black Friday, Ciber Monday y la hostia viene en versos!, ¡oiga! Los versículos son ropa, teléfonos, coches, balones y hasta uno mismo. ¡Que sí, oiga, yo al 70%!

Y toda la humanidad de las personas se va por peteneras, Sierra Morena, ¡perdón!, ahora es amarilla, a Montserrat le ocurre lo mismo y no digamos a la famosa cumbre del Teide, azafranada al chino color.

¿Quién se beneficia de estas aparentes fiestas de los descuentos? ¿Se lo han planteado alguna vez? Y por supuesto, ¿a quién perjudican?

Enero siempre fue el mes de las rebajas, y no es por ser un “carca” o tradicionalista, no, sino por sentido común. Estas fechas son el comienzo de la liquidación de los excedentes de temporada. Son tiempos para renovar, así ha funcionado siempre, bueno, hasta que a alguien le dio por crear el terrible “Black fotoscoches-black-friday_xoptimizadax-kyVD--620x349@abcFriday” justo un mes antes de esas maravillosas rebajas y claro, autónomos y pequeños empresarios tuvieron que subirse al carro de la desesperanza o del “sin un duro”.

¿Quién se beneficia estos días de la fiesta del Dios Consumo?

-¡Consuma!, con suma gracia y placer comprando, por favor.

-¡Compre, compre!

-Compre o se quedará sin las cosas que no le hacen falta, ¡oiga!

Y el público enfebrecido corre a los centros comerciales por si se quedan sin los pantalones Juanito, ¡hoy cuestan poquito!, las zapatillas Jacinta, “con poco dinero, ¡qué

Black Friday in Sao Paulo, Brazil - 22 Nov 2018

pinta!, el abrigo Monada, “te  lo pones y no sientes nada….”

Emociones, y más emociones expuestas por el siniestro mundo de los titiriteros, y nosotros, señoras, señores, damas, damos, domos, damiselas, donceles, corceles y yeguas, cruzamos con alegría y alevosía la frontera del supuesto paraíso, ¡el de las gentes de mal vivir!

¿Duro?, noooo, ¡por favor!, ¡aún queda el Ciber Monday!, y el gentío pensando en elimages teléfono, es necesario para ver las mega pelis en technicolor, estéreo, surround y hacer las foticos en 30 D y 1.000 P, ¡faltaría más!, y en lugar de dejarme 1.500 plumas, solo se queda en 1.200 el “desplumao” y otro año más, Santo Tomás, por aquí no, que si viene Santa Rita, me lo quita.

Luego, y como no puede ser de otra manera, a la “mani”, todos de la mano de Greta para apoyarla. ¡El mundo se nos va! Pues claro, tiempo ha de nuestras manos, justo en el descarga (1)momento de la Diosa Demanda.

¿Se dan cuenta? ¡Qué rica la parejita de dioses! Por supuesto, riquísimos los cuatro gatos del teatro, el resto a emitir emisiones con esas cosas que no necesitamos.

No soy santo, varón sí, santo no. Antes caía como cualquier humano en el consumo desalmado. De hecho, en ciertas épocas de mi vida fui arte y parte de la diosa Demanda, sí, buscaba la manera de crearla para vender mis productos. Hoy la vida me ha dado otra oportunidad, y le doy las gracias. Me abrió una brecha en los sesos e introdujo una norma maravillosa, aprender a vivir solo con aquellas cosas que necesitas, sin más. Y qué sorpresa, en ese momento te das cuenta de los errores cometidos, de las fechorías hechas a conciencia e inconsciencia del consumidor. Ahora la energía fluye de otra manera, me viene en forma de gracia divina, de amor por cada minutos en el campo, con mis hijos, amigos, ver llover, salir el sol, el amanecer y todo cambia de color. Por ello, ¡doy las gracias!

Solo ganan las grandes compañías, “las casi sin impuestos” y sin embargo, queridas y queridos lectores, pierden los autónomos, pequeñas y medianas empresas, y cómo no, nosotros mismos, y por el efecto colateral, nuestra madre tierra. 

Por ello me niego a seguir el juego a quienes pretenden atentar contra nuestra calidad de vida sin tapujos ni escrúpulos. El próximo año, tal como este, durante el “viernes negro” o mejor dicho, “la semana de venta para esclavos”, yo ni iré a comprar a esos sitios, ni bajaré los precios de mis libros.

¡Palabra de honor!

2 comentarios en “Black Friday, Ciber Monday ¡y al carajo la vela!”

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