«CASCOS Y RECAS…»

Son los desconectadores de la vida, artefactos deshumanizadores enchufados a sistemas colectivos especializados en esquivar la realidad y razón de existir.

Cada día en el metro, autobús, tren, parques, ceras, calles e incluso cruzando los pasos de cebra, se puede observar como pasean los sintonizadores con la nada. Son los espectadores del sin sabor, viandantes transportados al espacio sideral del todo me da igual. Una manera más de olvidar y dejar de sentir. Viajantes de metáforas ambulantes donde nadie entra, tan solo el sonido de los vaivenes de la música o de los continuos diseños de hormonas matasanos de millones de falsas informaciones llegadas para confundir al enemigo.

-Señorita, se va a quedar sin batería, lleva la linterna del teléfono encendida a pleno sol.

Ella no escucha, tan solo ve las gesticulaciones y alguien detrás de una mascarilla que parece decir algo y en el fondo piensa. -He aquí otro cretino.

Sordos a los avisos y consejos, incluso al buen verbo de la conversación e intercambio de opiniones o conocimiento.

De a dos piernas andan por los rincones de la oscuridad, los pares de pies mantienen el equilibrio de las testas sin ojos, ni orejas. Son los sesos que ni ven ni oyen, tan solo se concentran en excretar los continuos yo mismos detrás de las orejeras del mudo por placer, devoción y convicción.

Es el espacio de moda, el refugio de seres cada vez menos humanos en el perfil de su eterna soledad. Simiente del futuro independiente que jamás querría conocer. Deambuladores automatizados sin capacidad para cambiar el mundo, ganado ovino creado y hecho según capricho de cuatro lobos dispuestos a zamparse a las absortas Caperucitas del jardín de la evasión hasta dejarlas cual cordero dispuesto a servirse en bandeja de buen festín.

Volar es positivo, siempre y cuando se utilicen los medios adecuados, seamos conscientes del tiempo con el espacio, y por supuesto, se tenga en cuenta el terreno donde se cae. De lo contrario puede ser un aterrizaje forzoso o bien, el final de la cuenta atrás.

2 comentarios en “«CASCOS Y RECAS…»”

  1. Excelente relato y a la par casi aterrador, de una realidad que al parecer, no tiene vuelta atrás. Al acabar de leer, un resorte en frío me refresca la memoria, de lo que no quiero pensar. Hace no mucho, lo comenté brevemente por twitter, en respuesta – creo- a Rosa Grau, que pareciéramos autómatas circulando por la vía pública, más aún con la mascarilla del virus. Vivímos en una aislada soledad, que no sólos en muchos casos, atados a unos cables sin respuesta y contemplas atónito, más ahora, que no hay sonrisas complacientes, pausas para un saludo y una corta charla. Esta nueva realidad, no me gusta e intento suplirlo con mi afición a leer, escribir y algo de música, sin auriculares cuando puedo, en casa. Me ha encantado el escrito, a pesar de la temática. Un fuerte abrazo, Fernando

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