«El general Rojo»

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Un repaso sobre la historia nunca viene mal, en especial para aquellas personas que desean conocer ambos lados de la moneda. La memoria histórica tiene esas otras facetas de la cara oculta de la luna. No vamos a hablar de Pink Floid, en absoluto, sino de esa otra parte que se guarda en los cajones del olvido y con el tiempo se pierden, o bien se encuentran.

Católico y tradicionalista, tal cual era el general Rojo, uno de los personajes de la guerra civil española con mayores reflejos en las estrategias militares. Pues bien, este español de arriba abajo que se vestía por los pies, tal y como antes se decía cuando los códigos se mantenían por encima de la propia vida, defendió la plaza de Madrid como se debe hacer, coraje, valor y siguiendo las reglas del juego cuando de batallas se trata.

Rojo no fue su mote, sino su apellido. Gracias a mi gran amigo, Fernando Fkas, y no soy yo, pude conocer un hecho que se me había escapado a través de un documento con respecto a los tres colores que visten los republicanos con tanta alegría, y se lo agradezco, pues tenía otros datos que no dejan de ser útiles, pero no hasta el punto de dar con la verdad que siempre he defendido.

La bandera republicana fue una obra diseñada a propósito para dividir. Ya saben ustedes, divide y vencerás con la intención posterior de alzar el mástil del “vini vidi vinci”, de Julio César.

El famoso estratega republicano salió por soleares con su familia al finalizar el desastre, no tenía alternativa, quedarse le podría haber costado el paredón, algo muy natural en todas las confrontaciones bélicas.

Por el camino hacia las américas, escribió una carta en la que ponía de vuelta y media a los políticos de la época, alegando que añadir otro color a la enseña nacional fue “un grave error”, una maniobra ofensiva contra todo aquél que no fuera republicano. En definitiva, un arma arrojadiza para seguir dividiendo en el transcurso de los años. Añade además, la falta de escrúpulos de los políticos de la época. Para rematar la faena, alega que la enseña republicana no fue elegida entre los españoles, sino por el interés de una minoría, mientras que la bicolor representaba a la nación, no a la monarquía.

Como podrán ver, poco a poco sabremos más sobre la realidad de los acontecimientos de la memoria histórica, pero sin tapujos.

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