«En faldas y a lo loco»

Las reivindicaciones en estos tiempos son generalizadas y siempre como los pimientos de Padrón, unas aciertan y otras non.

En Bilbao, un estudiante ha decidido ir en falda a clase. Desde el punto de vista lógico y razonable, tiene todo su derecho. Al principio todo iba perfecto, hasta que en Matemáticas decidieron llevar al menor a la psicóloga y ahí, estalló el festín.

La profesional del análisis psíquico le decía que podía sentirse “tía”, que es algo muy natural, pero que no era necesario reflejar su condición sexual en el cole, más o menos.

¡Que no, que no, que soy y me siento “tío”!El chaval.

Así da el comienzo, arranque y salida de la función de este adolescente luchador por los derechos de la falda masculina, y en consecuencia, defensor de quienes desean vestir con o sin ella.

A mi todo esto me parece muy lógico, las prendas definen el sexo de cada cual, y no ha de ser así. Tan solo me falta explicar el lado, digamos, práctico de la vida.

A diferencia de las chicas los varones llevamos las volanderas colgando justo en el vértice de los catetos, y claro, a esas y otras tantas edades, dependiendo siempre del ángulo de la hipotenusa, el mástil puede sentirse libre de albedrío. En consecuencia, salir a volar por los páramos del segundo cerebro que poseemos los hombres, y eso sí que es chocante, pues cuando más apetece, tal cual a las chicas, es en los tiempos de canícula, momentos donde la ventilación de las zonas húmedas es muy apreciada.

¿Se imaginan el próximo verano a los chavales paseando o sentados en bancos, o césped con el apretón del soldado y la pica mirando a Flandes? Sería terrible, si los fuegos ya se levantan con facilidad en esa época, de esta otra manera, la pasión temporal se iría de manos al pajar para atenuar las consecuencias de tanto calor corporal sin parar, tanto para ellas como para nos, pues a mis añitos sé que ese desequilibrio desataría con fuerza el deseo de acabar los tiempos muertos entre roce y roce.

En fin, si se pone de moda, me pondré una mini muy mini, y eso sí, con una cuerdecilla sujetaré el bastión, no sea que a la bandera se ice por cuenta propia y me lie una desproporción inolvidable a estas alturas, o que me encuentre por el camino un exceso de bellísimas féminas buscando despuntar con pasión el alba.

2 comentarios en “«En faldas y a lo loco»”

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