«Sexo en tiempos de guerra»

-Oiga, ¿y eso qué es? -me preguntaba un caballero, cuando por medio, en lugar de salir las conversaciones de actualidad, no las quiero nombrar en un tiempo para conservar salud y paz, salen otras charlas y discusiones del más allá.

-¿Sexo en tiempos de guerra? -pregunté.

-No, no, quiero decir eso de sexo. -Respondió con curiosidad.

-¡Ah!, se refiere usted a qué es el sexo. Pues verá el sexo es, es, es, espere, espere que recuerde. Como no me venía nada a la cabeza, busqué en la Real Academia de la Lengua para acudir a resolver las dudas del varón y de paso, las mías, claro está.

-Mire, según la RAE, es la condición orgánica, masculina o femenina de los animales y plantas, además del conjunto de seres pertenecientes al mismo sexo. ¿Le ha quedado alguna duda al respecto?

-No, no, mil gracias, tengo esa palabra grabada en los sesos. Necesitaba que alguien me pusiera al día. Voy a ver unas plantas, quizá así sea capaz de entenderlo mejor.

Tal cual los tiempos que estamos viviendo, donde esa palabra no es pecado, y sin embargo no damos bocado ni hartos de vino. La pandemia nos ha traído nieve en abundancia, agua bien regada y una primavera antes de tiempo, al punto de que se ven pajarillos, conejos, liebres, perros, gatos o ranas, por poner ejemplos, deshojando las margaritas en el campo, pero humanos de a dos patas, ninguno y los de a tres, después de la vacuna, se quedaron de a pares, como todo el mundo de varones.

Hay ciertos componentes químicos en el organismo encargados de potenciar las ganas de ejercer los derechos de nuestras partes húmedas y vitales. La dopamina, feniletilamina o serotonina, son algunas de ellas. Se supone que cuando producimos dichos elementos a base de química natural, arrancan los estupefacientes para dar vida a la vagina con la minina. En ese momento entra en juego la sexonina, pero, como no es conveniente el apareamiento, “ya hemos visto los problemillas de Don Juan y doña Inés”, todo se queda en sexoniná y los vértices de ambos catetos, sin medir las hipotenusas en cuestión, con o sin colgantes, por supuesto.

Las redes sociales especializadas en estos menesteres del roce de pieles con o sin cariño, se están poniendo las botas, pero sin embargo sus usuarios muestran orificios en los calcetines. Son los placeres del malvado bicho que nos han enviado, el coronaasexual de un porvenir y muchos por llegar, pues aquí ellas dan el sí, ellos también, pero unas veces dadas, ni mejunje…, ni ná de ná.

Para escuchar en «Cita a las 3 con Rafa Vega», pincha en RadioInter

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5 comentarios en “«Sexo en tiempos de guerra»”

  1. Pues, qué quiere que le diga Don Fernando. En época de tribulaciones y en este tiempo de pandemia, aconsejable no es , no, el apareamiento por mil razones. Quizá, solo quizá, sería por necesidad conocer e investigar más a fondo el llamado sexo tántrico o tantra, esa gran desconocida disciplina y de la hay tanto escrito, pero poco practicado. No obstante, no ponga excesiva atención a mi escrito, pues en bandeja vuestra merced lo puso. En cuanto a las RRSS, están en auge los corazones ardiendo en puntas de flecha y Cupido mareado de tanto amor y poesía a ninguna parte. Dicho esto, mi estimado Duque, habrá que rendirse a los placeres de un buen libro y lo demás…Dios proveerá
    Un abrazo enorme 😆😘

    LaVidaescomoelJazz @aroa8barcelona

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