Amstrong y sus puertos.

El ciclista más laureado en su momento y sancionado después, es un mundo de sorpresas. En su momento asombró con sus lances y victorias, todos a su favor, hasta el tumor en sus méritos le sirvió como superación.

Del físico se recuperó, pueden dar fe y yo soy una de esas personas que se alegra de su buena salud, pero…, hay otro cáncer muy maligno en su interior del que jamás se recupere, pues quien es capaz de robar un céntimo es ladrón por convicción, de la misma manera… quien es capaz de ganar en el deporte a base de trampas, es tramposo de nacimiento, orgulloso de satisfacción.

Jamás se me pasó que amen de los dopajes, Amstrong pudiera tener motores internos en su bicicleta, ¡manda manillares!, de eso le acusa Jean-Pierre Verdy, antiguo jefe de la Agencia Antidopaje Francesa al diario galo, Le Pariesen.

Por lo visto, cada vez que el ciclista necesitaba darle rueda con alegría a su bicicleta, accionaba un dispositivo situado en la parte trasera de su sillín. En ese momento las dos ruedas giraban a gran velocidad y en consecuencia dejaba atrás, a quien se pusiera cerca de sus cuartos traseros.

El interior de su máquina de tracción animal contenía unO o varios motores, eso dicen y he ahí la cuestión, unas veces funcionaba a base de pedales y en otras como sistema híbrido.

Ahora no se puede hacer nada, pero quizá el Foro de Davos pueda hacer algo al respecto. La electricidad emite CO2, salvo que esas cargas eléctricas tan necesarias se activaran por expulsión de metano natural, o efecto de una dinamo oculta al estilo Houdini.

Aún no ha salido en los medios, pero ya se escucha por ahí la otra posibilidad, un artefacto en el sillín que al ser accionado diera calambrazos el deportista en sus partes objetivas, tanto en los nardos como en el orificio de expulsión de la digestión.

En estos terrenos un amigo me adelantó que incluso pudiera darse el caso de que al accionar el dispositivo. saliera una protuberancia fálica con movimiento, y claro, la penetración libera endorfinas en cantidades industriales y en consecuencia, elimina la fatiga y dolor a través de la alegría. Todo puede ser, pero creo que esta última teoría tiene más rigor que un motor. De manera que ya saben, si han de subir un puerto en bicicleta, preparen el sillín con su receta.

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