A Don José María…

Con mayúsculas, atendiendo el Don que bien merecido se lo ganó. Un Toisón de Oro a la salud de la historia de quien en vida dedicó la suya al bien hacer de la cultura y oratoria.

Culto, sabio, elocuente y César de las letras con el Don de la simpatía y el humor por patria. Pemán Pemartín, fue el artífice de un texto que en su día confundí y atribuí a otro grande y paridor del teatro, el de la genial obra La Venganza de Don Mendo, Don Pedro Muñóz Seca. Otro con mayúsculas por derecho propio al que en las redes sociales atribuí una sátira de las que necesitan un estadio de fútbol para hacer la ola y cantar el olé.

Fue el nieto de este notable escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua quien mi corrigió en Twitter con un, es de Don José María Pemán y Pemartín, nota que agradezco con el amor de quien es sabedor de la importancia de atribuir las obras de arte a quien es propietario de tan enorme ingenio. Hoy y en los nombres de tres grandes, Don José María, Don Pedro y como no podía ser de otra manera, Don Afonso Ussía, mi enorme corrector, canto aquí una de las mejores sátiras de todos los tiempos, para que de nuevo el mundo sepa qué arte y simpatía derrochaba Pemartín y cómo no, para quien eliminó el nombre de uno de los grandes de Cádiz, el animal de corte político kichen, perdón, quise decir Kichi, inculto por naturaleza y burro de nacimiento, sepa qué es el talento, y quien la madre que lo parió. Ah, no se alarmen, la literatura es un arte, a tal punto, que cuando se hace bien, incluso las palabras mal sonantes son hilarantes.

«A la república«

Si pública es la mujer

que por puta es conocida,

república viene a ser

la mujer más prostituta.

Y siguiendo el parecer

de esta lógica absoluta,

todo aquel que se reputa

de la República hijo,

debe ser, a punto fijo,

un grandísimo hijueputa.

Nada tengo nada contra quienes son de ideas republicanas, pero sí con quien siéndolo no sabe estar y es capaz de eliminar el nombre de quien tuvo la capacidad de hilar estas frases para hacernos reír hasta la saciedad.

Así pues, es posible que Kichi se haya visto afectado por ser hijo en su momento, de alguien con otros talentos, o bien sea una simple coincidencia y algún caballero, haya puesto sus menesteres viéndose obligado, para dar nombre a un auténtico ser al estilo de estos versos tan bien hechos, sentados y colocados.

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