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Castrillo de Don Juan

Carretera adelante, camino de un pueblo desconocido para este viajero, y por el que gracias a la Divina Providencia, ¡nunca mejor dicho!, la de un buen amigo, Fran para mí y Francisco por esos lares, a quien tuve el honor de visitar y darme un paseo por sus calles, plazas, callejas y callejuelas.

Un horizonte de girasoles y viñedos, daban la bienvenida a otros tiempos en los que recorriendo la península de una punta a la otra, aún recordaba la soledad del campo y de las vistas al inicio de la primavera y en su final, verde esmeralda peinado por el viento y oro y gualda del centeno, trigo o cebada mecido con cariño por la eola naturaleza.

Poesía en su esencia, ¡la de Castrillo!, simple y sin cortesía, dándole el estribillo de su provincia, Palencia, con amor y alegría.

Por avatares del destino y en otras campiñas de lo que antes fue castilla y ahora por la gracia de otros, no lo es en geografía pero sí en su historia, conocí a un doncell caballero, profesor por la gracia de su talento y buen compañero de suelas, pero de otoño a primavera, que durante la canícula de este verano, largo y duro como la madre que lo parió, no hay santo que toque el asfalto.

Como les decía, el que obedece al nombre del primer párrafo, ¡no suban que falta no hace!, Paco es, pero así no le llamamos, me ofreció visitar su amado pueblo y ya de paso presentar en sus fueros al pájaro armado que tanto se ve por las redes sociales. El caso es que acepté y aproveché la circunstancia para volver a viajar por tierras castellanas un tanto más frescas que las del sur.

El Esgueva riega esa comarca, un río cristalino, truchero y frío del que ya tuve constancia tiempo ha por otros avatares, y que en esta ocasión dejo para una de esas crónicas que de vez en cuando me da por describir. El paso de sus aguas riega toda la zona, a excepción de esta temporada, donde hay aprtes en las que he podido constatar que llevan agua a las abejas, ¡oigan, que es tan real como la vida misma!

A medida que conducía el nuevo y particular vículo,  ¡no!, no busquen esa palabra que no existe, es la definición de un oche, ¡perdón!, que lleva cuatro ruedas, un buen motor y el tío le echa unos cánones que ya quisieran otros muchos, de hace 40 años, ¡por supuesto!

El caso es que Platero, así le llamo cariñosamente, y esta pluma, íbamos hablando por el camino, comentando de la belleza de esos entornos y de la magia que se respira a medida que nos acercábamos al punto y para.

Pensaba, a medida que avanzaba en llanuras tales como las del sur de Burgos, pero que va, ¡qué sorpresa tan agradable!, el terreno se iba haciendo montañoso, sin llegar a serranías, pero si a sus pedanías. La temperatura disminuía y los aromas hacían su agosto, hasta que tras cruces y otras confluencias, encontré el cartel de Castrillo de Don Juan y a la “dereché”, como diría un español con simpatía, alevosía y sorna a los franceses, ¡me adentré!

-¡Para, para!, ¿a dónde vas? –escuché mientras observaba bellos jardines de rosas a la entrada, tan bien cuidados estaban, que contemplándolos casi me paso de largo.

-¡Fran!, ¡witos!, si eres tú. Espera que amarro a Platero y bajo las cosas.

Un abrazo y a su casa, allí nos esperaba Natividad, su encantadora y hospitalaria madre, a la que después de dar un par de besazos y atravesar su jardín, no pude por menos que oler el perfume de sus rosas, ¡qué gozada!, no solo esas bellas flores, sino todas, hasta maracuyá tienen plantado.

Ella, agradecida y dulce como nadie agradeció el detalle con una sonrisa, pero…, no era lisonja lo que le decía, sino la realidad que había visto y comprobado, hasta el punto que cogí la cámara con teléfono de su hijo y no dejé planta por retratar, incluso me comí algunos de los pétalos de un geranio, rojo por supuesto, eran de la misma especie que en mis tiempos de Canarias, cuando de chaval paladeaba y probaba las plantas que me ofrecían ciertas garantías por oídos de los que sabían.

-¡Vamos a la bodega! –ordenó mi compañero. Cogió pan, lo partió y…, ¡pardiez que me pierdo! Sigo…, una lata de pulpo, queso, tomates, aceitunas y a pie al nuevo destino.

Por el camino nos encontramos a el regidor de tan ilustre pueblo, ¡Santiago!, para ponerles en antecedentes. Buen nombre y hombre, “santi hago”, que el caballero se da unas zurras a trabajar para todos que da gloria, ¡me consta y firmo! Tras el inicial y cortés saludo:

-¡Vamos a la bodega!, ¿te vienes? –preguntó Paco.

-Lo intentaré, pero aún tengo que ducharme.  –El alcalde.

Y de nuevo de paseo, a base de buenos días a todos los viandantes, algo imposible de hacer en las ciudades y grandes poblaciones, donde incluso a veces parece que sienta mal cuando entrando a un ascensor dices a viva voz, ¡buenas tardes! Qué diferencia y cuánto placer da volver a vivir lo que en otros tiempos se hacía. He ahí uno de los encantos de esta pequeña villa.

Cuando llegamos a la plaza, no piensen que hay mucha distancia, entre 150 y 200 metros, me volví a sorprender, en esta ocasión por la altura de sus muros, tanto como los de algunas catedrales. La edificación iba camino de basílica, pero los bolsillos del pudiente se quedaron mirando la fresca y a Onteniente y no pudieron con el resto de la construcción.

Unos cuantos pasos arriba, daba el sol en la sesera pero sin la fuerza de los madriles, llegamos a la iglesia de todo Baco, abrió la puerta y bajamos hasta donde estaba el caldo de la vid.

-¡Qué frío!, aquí debe hacer entre 13 y 15 grados centígrados. –comenté.

Quitó el candado empujó la reja de hierro forjado y voilé! Ahí estaban las botellas. Cogió un par de ellas y otra vez a la parte superior, donde todo estaba preparado, una gran mesa de madera y bancos para celebrar lo que el momento inspire. Corcho fuera y con cariño vertiendo el zumo en la copa. Vino casero y bien amado, así es el líquido elemento de la zona, bueno,  fresco y con carácter, cálido al paladar, afrutado y tinto de la Ribera del Duero, aunque no tengan el mismo sello de la denominación, ¡inmerecido!, se lo garantizo, pero…, hay cosas que no se comprenden.

Entre viandas y los placeres del tomate, ¡qué frutas da el pueblo!, ¡mamma mía!,  apareció el esperado, bien recibido y hallado, pero sin más que llevarse a la boca que el extracto del tempranillo y unas aceitunas, pues a lo tonto, saboreando el rato y charlando se nos fue la cabeza.

De nuevo y parloteando, observé que el edil era una de esas personas que viven y disfrutan sirviendo a sus gentes y que además no se queja, tan solo comenta en su idioma, que ya le gustaría que lloviera a gusto de todos.

Nos despedimos para dirigirnos al hogar de Natividad, allí nos estaba esperando con una fabada de esas que hacen de la gastronomía una auténtica antología, y es que la cocina cuando hay amor, experiencia, maña y ganas, sobran hasta los ingredientes, ¡un tanto exagerado!, ¡ya, ya lo sé!, pero ensalzar lo que merece serlo, no es más que hacerles utilizar la imaginación para volar, vivir y desplazarles para disfrutar de ese manjar.

Finiquitada la operación una siesta de 20 minutos y a la presentación. Había llegado el momento. Una duda me asaltaba. ¿Vendría alguien? Algo normal para cualquier escritor, la literatura es para muchos lo que se ve en las librerías y no debe tocarse, puede perjudicar el sentido de lo “acomún”.

Preparando el escenario del teatro, ¡que lo es!, empieza a llegar público. No me lo podía creer, quince minutos antes y ya había personas esperando, algo que jamás me había pasado. Llega el instante esperado y el ilustre regidor de Castrillo de Don Juan da el paso con una media verónica y se aleja del toro, no sea que le pille y le de un repaso. ¡Perdón caballero!, es una manera de expresar la velocidad del tránsito de su aparición. Que conste que no reprocho nada, todo lo contrario, pues demostró que la atención debía estar en quien se había allí presentado para la ocasión. ¡Gracias a millones!

Fran recoge la muleta, tienta con nobleza, da un par de naturales, unos redondos arriesgados, padresiana y suelta el astado dando la alternativa al narrador. Buena corrida y todos con dos orejas, rabo y solomillos, que no es típico en los ruedos, pero vista la faena y la cantidad de pañuelos, el jurado da por hecho que en innovar está el futuro, la fuerza y evolución.

El humor es Ley de buena vida, salmo 28, 35, 43 de los Canónigos. Números en los que nada consta y sin embargo y con respeto da un toque de verbo hilarante para quien comprende el idioma de la broma.

Todo fue a pedir de boca, buena y hospitalaria gente, entorno agradable, bello y para colmo, ¡cultura!, ¡sí, la que hay en esa localidad!, tanta que incluso el ayuntamiento ha creado un espacio para donar libros. ¡Como debe ser!, potenciar la lectura es garantizar el futuro y Santiago, en esta ocasión y para siempre Don, que ganado se lo ha, lo mismo que Fran y cada una de esas personas que por allí conocí, paisanos que nacieron en ese burgo y que por avatares de la vida ahora viven en Barcelona, Tarragona, Santander, Madrid, Valladolid, Palencia, Salamanca y a saber, pero que jamás olvidan de lo que es Castrillo de Don Juan, una infancia que todos los niños y niñas deberían tener, en libertad, connivencia y convivencia con la naturaleza, por ello hoy y siempre diré, ¡que viva esa hermosa villa!, que por derecho propio protege con sabiduría a los suyos, dándoles lo que necesitan, paz, experiencia, cordialidad, hospitalidad, amor y alegría.

¡Que viva Castrillo de Don Juan!

DOS DE MAYO y EL TRES…, ¡EL ENSAYO!

Tres y lo que vino después de aquel tratado que nuestro Godoy, ¡perdón!, que se me fue la pluma, ¡el de la botella quise decir!, al de Fontainebleu me refiero, ¡caray!, que esa no es la marca, sino la del macaco, no el de nuestro anís, el del Pepe que todo se bebía y que casi nos deja Chinchón sin su famoso licor.

Quizá su hermano el petite hijo de la Francia que le parió, tomando conciencia que Pepillo todo se lo bebía prefirió darle la vista por Antequera, ya sabemos que el amor hace estragos y el de esos dos, ¡sufragios animales!, que no hay, pero como si lo hubieran creado.

Chorizo de calzón blanco que fue el caballero a base de sangre ajena, tirano donde los haya, pero inteligente y con buenos tenientes. Todo hay que reconocerlo, ¡vive Dios que sí!, que no está de mal ver y aprender del látigo, cuando aprieta y da y cuando afloja y no se menea o si utilizado lo han, para a las moscas asustar o simplemente para dar algunos acordes a base de ¡ay!

A Napoleón no le tengo manía, en absoluto, quizá sí a su licor, ¡perdón, ya estamos!, me refiero a su inmediato familiar y por supuesto a quienes nos pusieron con el trasero al fresco para que nos dieran soleares y otros cantares con viento fresco.

Ferdinand VII, a quién no puedo llamar por el nombre en castellano por no ofender a tantos que defendieron este plural país, “que si algo tiene España es que gusta, para quedárselo”, ¡que conste que de mentir nada!, ya están los embutidos que vemos cada día dando sabor al relleno del cerdo.

Me duele, ¡sí! y de corazón lo digo cuando sigo viendo la estatua de ese indigno rey de un país donde el valor siempre fue Ley, el de los que en él hemos nacido,  darme cuenta me he que en otros lares el vacío se les hace a quienes dieron la desgracia a los demás, y sin embargo, ¡ahí sigue el tirano!, el único de un nombre noble, aguerrido, valiente y luchador por el de un cobarde y traidor a su pueblo. Ferdinand VII “el gallina”, sin menospreciar al bicho o bicha, que culpa no tiene.

Y como colofón, ¡la fuentecilla!, con minúscula la primera, ¡por favor!, conmemorando la llegada del mamón que en otros tiempos se la besó al emperador, por no darle un toque más porno a la realidad. ¡Vaya tela! No hay rencor en mis palabras, porque no lo quiero, pero sí desprecio a quien por su falta de gallardía y miserable cobardía a los franceses nos vendió.

No soy republicano porque en estas épocas el interés es lo primero, no por ganas, ¡quede ahí la puntilla!, pues siendo español por la gracia de Dios, si tengo que decir que debo dar la oportunidad a este rey que tenemos, pues noble parece, sensible a la austeridad que en estos tiempos nos atañen y a las relaciones públicas que nos hacen grandes, pero sí le pido y es por favor, que en el nombre sagrado de los Fernando, ¡y me apunto yo!, elimine la escultura de su antecesor, pues dos pares bien apretados tiene vuestra Excelencia Don Felipe, los que le faltó a al que por detrás nos dio.

La monarquía nada tiene que ver con el ayer, aunque algunos buenos tuvimos, ahí está un buen rey, al III de los Carlos me refiero, el Borbón que nos trajo la ilustración, pero terrible el que al francés por falta de agallas nos vendió. Así pues Don Felipe, ¡rey de estas Españas!, ruégole con el cariño y admiración que le proceso, que dé a esa calamidad de una vez el deceso, ¡a Ferdinand el gallina me refiero!, pues no hay peor en este país que la traición a su propio pueblo, la misma que el vendedor nos regaló y por la que muchos españoles con el mismo tributo de la deshonra, ¡pagaron con el paredón!

AMAZON, ¿MERECE LA PENA?

¿MERECE LA PENA VENDER EN AMAZON?

Es una duda que me asalta continuamente, nadie vive de esta plataforma de ventas o quizá haya alguno por ahí, pero no le conozco, al final los escritores nos buscamos la vida para ir dando a conocer nuestras obras dando publicidad a una entidad que no sé, hasta que punto se la merece. Voy a exponer el porqué del razonamiento.

Cada vez que Amazon obliga a bajar los precios de esa forma tan escandalosa, no ayuda a los autores, ¡en absoluto!, simplemente utiliza la fuerza que tenemos en las redes para mover su negocio, ¡nada más!, es decir y para que lo entendamos mejor, selecciona unas cuantas obras y obliga colocar un precio de 0,99 € o inferior, algo que me parece lamentable, y que va contra las leyes del libre mercado, entre otras cosas porque es el dueño de la obra quien debe tomar esa determinación. De esta manera consigue que los escritores hagan publicidad masiva de su plataforma, ¡esa es la realidad!, los únicos perjudicados son las plumas que narran las historias sobre su teclado.

Pero hay un tema más escabroso aún, ¡los derechos de autor!, ¡como lo leen!, si alguien cuelga vuestra novela en su página para venderla, lo pasas fatal para que eliminen al prueba-1pirata, ¿que no?, ya hay varios casos en los que tan solo después de la queja masiva de los que plasmamos con amor la literatura, adoptan la postura de eliminar a quien sin escrúpulos intenta hacer negocio con nuestros derechos de autor, el último caso que conozco, es el mío propio.  Ahí tenéis EL DUQUE DEL ALTOZANO de mi alma, en tapa blanda, a un precio que no corresponde con la realidad y con un leyenda que dice… “Puedes comparlo ya y te lo enviaremos cuando esté en stock” ¡Vaya tela! en esta otra foto aún más descarado.

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Ya son tres días luchando con ellos por teléfono, tanto la persona que me lleva la gestión como en este caso yo mismo, he ahí las fotos que comprubena lo que digo, y lo más lamentable, ni tan siquiera te dicen quién es el malechor.

Esta es mi página de ofertas, el sitio donde se reflejan lo que has publicado para vender tus productos, como veréis no hay nada en papel, tan solo en formato electrónico, y la verda sea dicha, lo hice así para cuando estuviera perfectamente revisada, que ya es el caso.

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No solo te dan largas con sus correos electrónicos, sino que no te pasan con el personal adecuado para solucionar tan triste problema, he ahí algunas fotos de la realidad que nos atañe, ¿seguimos publicitando y vendiendo en una compañía que nos pone impedimentos a la hora de eliminar el pirateo? He ahí la cuestión, porque plataformas haylas, afortunadamente, ¡y cada vez más!

¿Increíble?, eso parece, pero es una realidad. Hoy voy camino de la Guardia Civil, harto de quejarme por teléfono y no conseguir absolutamente nada. ¡Lamentable!, en especial por ser una tienda on-line que vive de quienes la publicitamos.

 

CONDUCTA EN LAS REDES SOCIALES.

Conducta en las redes sociales

Es un tema que tenía pendiente, pero que además considero que es necesario, entre otras cosas porque hay quien no sabe cómo funcionan, esa era mi situación hace ya dos años y un tanto más.

En la mili cuando entrabas como recluta, el primer día nos decían:

-Ese edifico que está a la entrada son el cuerpo de guardia y los calabozos, de manera que los que tenéis algo entre los pantalones, lo dejáis ahí hasta que acaba vuestro contrato con el ejército.

Parece que no viene al caso, pero créanme que sí, en especial por que no es un problema de atributos femeninos o masculinos, sino del peor enemigo de los autores, hablo de la vanidad.

La vanidad en su justa medida es benigna. Es necesario y os lo digo con el corazón en la mano, que nos demos cuenta de que al final lo que escribimos y luego publicamos es simple y llanamente un producto más en el mercado. Sé que no suena bien, pero es la auténtica realidad, donde todo depende de múltiples factores, entre ellos la comunidad de autores que aún siendo competencia nos apoyamos y damos a conocer. De ahí que me sorprendan esas personas que quieren que les ayuden, pero ellos no contribuyen, es más, incluso de manera impertinente utilizan los nicks de otros compañer@s y los colocan como si no pasara nada, sin siquiera tener el detalle de responder al cable. Es algo que ya me ha pasado en algunas ocasiones, y en las que por cierto, he dado oportunidades, por supuesto hasta que mis talentos se cabrean y envían un aviso e incluso dos vía privada.

En una ocasión incluso me pusieron a parir para posteriormente bloquear mi cuenta en Twitter, ese elemento luego pudo ver mi respuesta de públicas formas, que es de muy mala educación no dar la cara después de faltar al respeto. Por cierto “ballero”,  las dos primeras letras que faltan no las merece, ¡si es que sabe lo que es!, por puesto, es posible que aún no se haya quitado la zanahoria que lleva delante de la frente. Recuerde que tengo muchos amigos, tan solo fíjese y verá, y que por supuesto, le debo una y bien, muy bien pagada, en especial porque además sigue dando cizaña por los bajos fondos a mis maneras de ayudar y colaborar con quien lo merece, y ya de paso y para vos, que no sé si es hembra, macho o a saber, posiblemente alcornoque, ¡de mal parido es ser desagradecido!, de la misma manera que al revés suena mejor.

Amén de los sinsabores que dan la vida y otros menesteres, las redes sociales sirven para darse a conocer, por ello quiero dejar en este artículo las prioridades por las que me visto todos los días, y por cierto, siempre ayudo a quien lo hace conmigo, ¡palabra de honor!, que la tengo, ¡y carácter también!

Un Twitt, vale dos RT, un RT es igual a otro RT, un corazón más de lo mismo, si alguien da la casualidad que me pone un comentario o tiene una atención especial, verá que respondo con la misma moneda, pero dos veces. Si el que lo hace tiene más peso específico que mi cuenta, respondo proporcionalmente a la realidad y luego hay personas de las que simple y llanamente me enamoro y hacen lo que les da la gana conmigo, es natural, lo acepto y hasta ahí llega el cuento.

Un corazoncito es muy bonito, pero no da de comer, entre otras cosas porque es tan privado que solo lo ven los propietarios del Twitt, sin embargo un Rt con un corazón viene a ser algo así como te doy a conocer porque me gusta lo que haces. Simple, ¿verdad?

Con esto ya les dejo, y si encuentran un pendejo que ensucie la letrina de los demás, delen viento, que es mejor limpiar antes que sufrir el tormento de no haberlo hecho en el momento, y que además lo malo y negativo se pega con facilidad. Voilé.

Un fuerte y sincero abrazo.

¡¡¡VIVA EL DÍA DE LA HISPANIDAD!!!

Y cómo no, ¡que viva y siempre en nuestros corazones!, muy a pesar de sus detractores, hoy les voy a dar mi sincera opinión.

Amén de los errores y barbaridades que nuestros antecesores pudieran cometer en tierras ajenas, que nuestras nunca fueron, por si acaso sale alguno por peteneras, soleás o rumberas cumbias sevillanas, que no sé si existen pero que en nada me extrañaría, el DÍA DE LA HISPANIDAD, todas con mayúsculas, es un canto a la vida y la mixtura de la inteligencia y la creatividad, un evento que todos deberíamos celebrar, ¿por qué?, pues claro que sí, ¡ahí va!

Ingleses, alemanes u holandeses y sin ánimo de ofender, siempre fueron gentes especiales, sobre todo cuando de mezclar sus sangres se trataba, y esos señoras y señores, con los de la ibérica península… ¡no pasaba!, así ocurrió, que mientras “los ellos” se cepillaban a las poblaciones indígenas a base de cuchillo y no de las buenas maneras que deberían haber sido o los utilizaban como meros instrumentos de trabajo, los que entonces estábamos regidos por sus católicas majestades, los del título “tanto montaban uno sobre el otro”, y si había alguien más, ¿por qué no? Mis respetos a Isabel y mi tocayo Fernando, que dieron con la clave a base de espada y sangre para unificar lo que hoy conocemos como España, y por supuesto por darme la satisfacción de poder comunicarme con todos los que están al otro lado del charco, incluso para quienes mantienen la bella lengua de Cervantes en Guinea, Filipinas, Conchinina y otros lares, ¡Viva el Quijote, Sancho y Rocinante!, ¡que sí!

Como les decía, sin exculpar a quienes fueron presa de la avaricia, codicia o ambición, pocos indígenas habrían quedado con vida o sin combinar, y no lo digo yo, son los hechos los que hablan, por donde pasaban los hijos de la Gran Bretaña, holandeses u alemanes, solo se escapada el que escondido se quedaba o quien por suerte le tocaba, y eso de emparentar, ¡nada!, salvo como es lógico y loable, esas pequeñísimas partes de las poblaciones que entendían que todos somos seres humanos, la excepción sirve para confirmar las reglas, matemática que no falla, sin embargo y si no le conocen, investiguen por ejemplo sobre Álvar Núñez Cabeza de Vaca, por nombrar alguno. En nuestro caso, no dia-de-la-razafue así, de hecho tal fecha se conoce como DÍA DE LAS RAZAS, puedo decirles que en siglo XVI, ya estaban enumeradas y censadas. Los derechos eran los mismos para unos y otros, hasta que el primero de los borbones, un francés, en este caso el rey rana, por su complejo o Felipe V de Anjou, que así se llamaba, comenzó a quitar puestos de responsabilidad, pero recuerden, hasta esos momentos salvo criminales, que haberlos haylos en todas partes, las cosas terciaban por el camino correcto.

Hoy y a pesar del tiempo, hay quien nos culpa de lo que aconteció siglos atrás, y la verdad, responsable no me siento, de la misma forma que Alonso de Ojeda o tantos como él, enamorado perdidamente de Anacaona, tuvo que enterarse que un sinvergüenza que faltó y traicionó a muchos, a Nicolás de Ovando me refiero, acabara con la vida de tan bella princesa por dentro y por fuera.

Sin embargo las ventajas que hoy tenemos son extraordinarias, disponemos de la virtud de ese líquido viscoso y rojo que llevamos en las venas, ¡maravilloso, como lo digo!, mezcla de razas y en consecuencia, inteligencias, costumbres e historia, ¿se puede pedir más?, si hasta los reyes empiezan a cruzarse, y no es por capricho, simplemente por necesidad de purificar el ADN y ganar la esencia de la multiculturalidad, ¡qué hermoso!, y hay por ahí quien piensa, que aria ha de ser la respuesta, pues no, lo confirman las crónicas que conocemos y las que han de venir, egipcios, griegos, romanos, celtas cortos, ¡perdón!, dia-de-la-raza“que eso es una marca de tabaco y un grupo de música”, ¡celtas a secas quería decir!, íberos, visigodos, árabes, franceses, con estos últimos aún estoy un tanto cabreado, pero son los avatares de las colonizaciones y conquistas, las ansias por coger aquello que quieres porque te da la gana. Para ellos una jota muy propia para las fechas,  ¡La virgen del Pilar dice… que no quiere ser francesaaaa, que quiere ser capitana de la tropaaaa aragonesaaa!, también es nuestra patrona y sin acritud a nuestros vecinos, que les tengo cariño, su lengua e historia me placen, hermosas tierras,  y doncellas que pían un “0h lalá, o voilé” y te dejan perdido en el limbo o a saber dónde. Hoy aquí es lo que disfrutamos, ¡un día de fiesta! Ahí déjoles esa jota que por estos lares cantamos cuando llevamos un tanto de la vida de Baco luciendo nuestro cuerpo La Virgen del Pilar dice, de una peli de los años 50 no encontré otra cosa mejor 🙂

En fin señores y señoras, que nos une mucho más que los que nos desune, un idioma que tiene pasión y una lengua que se enriquece cada día con las aportaciones de todos, la Mezcla y eso, con vuestras venias, ¡ES CULTURA!, y lo demás, la ciencia ficción de quienes tienen otros intereses.

¡¡¡¡¡VIVA EL DÍA DE LAS RAZAS, LA HISPANIDAD, LA VIRGEN DEL PILAR

Y LA MADRE QUE NOS PARIÓ¡¡¡¡¡

¿Se acabó “la caló”?

Eso quisiera saber yo, ¡ay va Dios!, ¡como lo digo! Dice un viejo dicho de la España Citerior, que a partir del 15 de mayo, frío al rostro. ¿De quién?, porque el mío, ¡válgame el cielo que no!

De septiembre se oye que “seca las fuentes o se lleva los puentes”, pues va a ser que en esta ocasión, ¡seca hasta la madre que los parió! A 6 del mismo mes y los chismes que miden el calibre de Celsius 52º en Córdoba 52o-cordobay 50 o en Sevilla, y no hablo del metro de Madrid, ¡no!, sino de la Torre del Oro, la Giralda, y el Giraldillo viendo lo que se venía encima les envío un anda y que os den y se marchó al norte, tiempo tan cruel para estas fechas que hasta el Guadalquivivió la caló, antes llamado Guadalquivir cambió de color.

Septiembre el que no tenga ropa que tiemble. Oiga señor refranero, ¿está vuestra merced de guasa o qué? Pero no me diga eso, ¡por favor!, que en los Ciempozuelos de Dios estábamos con la altura del cirio en los 40, ¡grados me refiero!, por supuesto.

Mayo y septiembre son dos hermanos, uno en invierno y otro en verano. Mira por dónde éste parece que ha dado en clavo, ¡gemelos!, créame usted, pues hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo y este septiembre se ha quedado con los 40 o como mayor que es, no sea que se lo quite algún mes cabrito de por ahí a base de malos modales y se quede sin la coletilla que todos nombramos mil veces cada año. Cuestión de amor.

Que el agujero de Don Ozono se está cubriendo, ¡venga ya!, que no me lo creo, ¡que no!, será en su casa, es tan caballero que aquí se está quitando el sombrero continuamente por eso de la educación cuando pasan bellas damas y damiselas, ¡con todas las de la Ley!, pero no me quejo, que después de la caló, suele venir Don Gélido a vernos y con unas pulgas, ¡qué pulgas señorías!, así que a disfrutar con el membrillo que aún nos queda, que para San Miguel ya queda poco y con él, el tiempo de la alegría que nos da la vida, ¡el sol!

¡ADIOS!… CAPITÁN TRUENO, ¡ADIOS!… JABATO

Muchos somos los que vivimos las hazañas de aquellos tiempos en los que los TBOs o comic como ahora se dice, eran algo muy diferente. El Guerrero del Antifaz, El Hombre Enmascarado, Jabato o el Capitán Trueno son vivos ejemplos.

Era otra época, los libros no eran gratuitos y además mucho más caros, de manera que quienes teníamos la suerte de poder darnos el gustazo de tener a estos ilustres personajes, compartíamos nuestras preciadas posesiones con un apretón de manos entre amigos, un apretón que simplemente sellaba y firmaba un pacto, ¡te lo devuelvo!

Se nos ha ido uno de los creadores de esas fantásticas historias que nos hicieron vivir la literatura a base grandes ideas, poco texto y mucho artista de pincel, Victor Mora vuela en la barca de Osiris camino de la vera de su Señor, ¡descanse en paz!

EL CAPITÁN TRUENO y JABATO como todos esos héroes que salieron de talentos superiores, nos dejaron como legado algo que hoy es complejo de ver, ¡sí!, que difícil debe ser ahora leer un comic o TBO donde te transmitan cultura, educación y valores tan místicos en estos tiempos como el respeto, luchar, creer, compartir, defender a los nuestros y ser un auténtico caballero.

Sigrid fue nuestra primera novia, que estaba la señora, ¡mamma mía cómo estaba! Perdóname Capitán, pero te garantizo que Víctor sabía lo que hacía. Crispín, Goliat y Fideo de Mileto con Taurus y Jabato, ponían el resto, hostias para dar tomar y regalar contra quienes querían lo que suyo no era o sencillamente no eran buenos chicos, pero siempre con señorío y porte, con clase y estilo, ¡como hoy debería ser!

Hoy las cosas han cambiado, tanto que en los dibujos animados un niño te enseña el culo y se ríe, ¡vaya tela! Y es que quizá nos hemos quedado atrás o simplemente lo que quedó, será la base de aquello que tarde o temprano volverá. Todo vuelve a su lugar.

Víctor, Descansa en paz y ¡gracias por dejarnos al Capitán, Jabato y cuadrillas!