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Las Dos Españas

«Las Dos Españas»

Ahora que estamos en elecciones, permítanme que aproveche para descargar mi mala leche contra todo aquello que considere poco ortodoxo o simplemente una canallada. Por eso y a quien le plazca y tenga ganas de dar a uno y otro lado, me vendría bien que me enviara breve documentación, unas fotos por ejemplo que demuestre hasta qué punto los políticos buscan lo suyo, sin tener en cuenta a los demás. Hoy seré el primero, puesto que por casualidades de la vida, me he encontrado el cartelón de marras de uno de los partidos que quieren y desean a toda costa, llevarse el honor y la gloria del laurel para los próximos cuatro años. 

Les decía en el anterior artículo, o más bien denunciaba, lo que nos viene encima por el futuro de las negociaciones entre los diferentes partidos políticos, pero en este caso entre veteranos y novatos, hoy el tema va por otro lado, pero sí que tiene que ver con uno de los motivos de dichos y futuros acuerdos, me refiero al interés creado por las dos Españas.

Desconozco si esto es común en otros países, pero en este lo es desde antes incluso de la guerra civil que nos enfrentó en 1.936, no obstante y en lugar de intentar atenuar estas diferencias ideológicas que tanta desgracia trajo, lo más sorprendente es que últimamente se está acentuando mucho más, sobre todo cuando se acerca el cortejo del voto.

La foto de la portada no es ni más ni menos que la realidad, la nuestra, la de todos los días y la que viene si no ponemos tope a los futuros gobernantes. Como verán esta señora que nos envía una increíble sonrisa, nos dice y muy claro, clarísimo, “gobernar para la mayoría”, es decir que al resto le den siniestro o por oriente, ¡qué más da!, pues solo merecen su capacidad aquellos que le fueron fieles y le votaron. Pues sepa señora mía, que después de este cartel yo le votaba ¡sí!, ¡se lo juro!, pero con “b” que está muy de moda y al cubo de basura, como se dice en mi tierra, pues ya está empezando a ejercer esa presión que desune a la masa para ir dividiéndola en lo que le interesa, los colores.

Sepa señora de Andrés, que cada vez somos más los que queremos evitar las confrontaciones que precisamente su sector pícaramente, y sin remordimientos de ningún tipo utiliza en su propio beneficio, importándoles tres cominos ¡y mucho es!, la felicidad o la calidad de vida del ciudadano de a pie, ¡y se lo digo tal y como es!, puesto que a cambio de provocar las debidas tensiones consiguen acentuar las diferencias ideológicas de uno y otro lado. He ahí la cuestión, porque al existir solo dos bloques no queda cavidad para un tercero, cuarto, quinto y la madre que lo parió, así pues, ¡vuelva a leer su dichoso cartel!, ¡sí, por favor!, y tenga la suficiente gallardía, entereza, humildad y honestidad para cambiarlos por otros, o simplemente y si se ha quedado sin presupuesto, dar a entender que se ha equivocado, que si sale elegida, ¡gobernará para todos!, pero en público y en alta voz, por favor.

Dicen que el tabaco mata, ¿y la política?, ¿cuantas personas cada año les sume en la depresión o mueren de infarto o de cualquier otra enfermedad provocada por la bajada de defensas?, se lo digo muy en serio, pero que muy en serio, pero eso a ustedes les trae al pairo, ¿verdad Natalia?, que lo primero es lo que es, ganar, y lo segundo aprovechar la brecha creada para seguir por la misma senda. Eso sin contar las decisiones de los mandamases, ¡sí! y va por todos, los que recortan donde no deben y donde sí hay que hacerlo, lo dejan como estaba, o perdonan deudas millonarias de Hacienda a sus amigos, mientras que cargan contra la gran mayoría, es decir la grandísima minoría de lo que se debe o se esconde de los necesarios tributos.

¿Ve la que lía por algo mal hecho y mal enfocado?, ¿se da cuenta que no todo el mundo es tonto?, ¡y cada vez menos, ya se lo digo yo!, porque detrás de mí, vendrán muchos más que criticarán como mandan los cánones, todas las filosofías maquiavélicas tan bien aprendidas que utilizan en contra de los ciudadanos, ¡sí!, “divide y vencerás” es una de ellas y así hacen.

Hasta con los colores de los partidos acabaría si yo pudiera, ¿que por qué?, porque el único que merecen y el más barato, así necesitaran menos, es el negro, ¡si el del luto! de todas aquellas desgracias que nos han, siguen y seguirán trayendo con esas formas tan descaradas de provocar el enfrentamiento entre personas nacidas en un mismo país, porque viajando no se ven, puede estar muy segura de lo que digo, tengo amigos de todos los colores y en todas partes, con los que jamás discuto por algo que no merece la pena y que solo trae desolación, ¡sí, me refiero a ustedes!, ¡la clase política!

Si ya me lo decía un amigo hace años, “el que vale, vale, y el que no…, se mete en política”.

Mezclando manzanas

Ha comenzado el periodo de elecciones municipales. Algunos dicen que son el ciclo de los próximos imputados y en el fondo así es como nos sentimos la inmensa mayoría. El CIS en su último sondeo deja las cosas más o menos como antes estaban, PP y PSOE dándose y frotándose las manos, seguidos de Iglesias y de Ciudadanos. Pero el caso es que las cosas están igual o peor que antes y les diré por qué pienso así.

En las próximas elecciones y si todo sigue el cauce que estamos viviendo en estos momentos, el PP se verá obligado a pactar con el partido de Albert Rovira, del que personalmente tengo muy buena impresión, y no es de ahora, llevo siguiéndole desde que empezó en Barcelona, y por supuesto el PSOE lo hará a su misma vez con PODEMOS, esa es la triste historia que nos espera.

Se da la circunstancia que los veteranos se verán obligados a alinearse con las fuerzas novatas, esas en las que tanta esperanza tenemos, y he ahí el problema. ¿Cuando se ha visto que en un cesto de manzanas perfectas pongas una podrida y ésta no estropee al resto? C`est la vie.

Si había alguna posibilidad de apretar el cuello a las viejas glorias, nos vamos a encontrar con que no sólo no van a ajustarse las corbatas, sino que lo que viene es más de lo mismo, tanto con Rovira como con Iglesias y esto…, es lo que más me duele.

Como persona que mide, qué puedo recibir y qué perder, no puedo votar a alguien que creo asustará a los dineros, pero sí a quien sé que no lo hará, pero… y esta es la cuestión, ¿para qué?

Otro gallo cantaría si por una vez en la vida de esta nuestra España ambas y rebeldes fuerzas pletóricas, cargadas de juventud y de ganas, llegaran a un acuerdo para desbancar a las generaciones que tanto daño nos han y están haciendo. Y no me hablen que si el PSOE, PP, IU, CIU, UGT, CC.OO…., que me da francamente igual, nada tengo contra ellos y sin embargo todo está en su contra, así son las cosas.

La corrupción está en la sopa, ¡y ya no es de letras!, ya hace mucho tiempo que es de estopa, ¡sí!, la que cada día nos dan con juegos de palabras, de estadísticas a su antojo, imputados en la calle, jueces que hacen lo que deben deshonrados y sin trabajo y mucho miedo, más del recomendable. Ayer sin ir más lejos, una noticia me dejó de piedra de nuevo, tan simple como que el juez paraliza la inspección a Rato y 61 consejeros más por las tarjetas black al entender que el dinerito en negro de dichas tarjetitas, no eran para gastos de representación, sino un complemento retributivo. ¡Vamos!, que las cantidades que no figuraban por ninguna parte en la entidad bancaria es legal, pues a mi, ¡que me lo cuenten!, ¡si!, quiero y necesito saber cómo carajo se pueden manejar los cuartos que no se ven legalmente.

Siempre he dicho que al dinero no se le puede asustar, hay que dejarle ver que puede seguir sumando, ¡pero de otra forma!, y es que el puñetero, ¡es cobarde y tiene vida propia!, por eso no creo en las revoluciones, pero sí en la pesca, en los sedales bien tirados con el que poco a poco va cediendo el contribuyente, ¡al que menos paga y más gana me refiero!, de ahí que me dejara llevar por alguien al que considero inteligente, noble y honesto, pero viendo el percal, creo que he de ir por otro lado, pues como ciudadano de éste país no quiero volver a ver lo que durante estos años y en la época de González, Aznar y Zapatero me ha tocado, ¡oigan, que es desde siempre! y si no ponemos las medidas, así seguirá siendo hasta el final de los días.

Por eso esta pluma les pide que piensen en lo que tenemos, y lo que nos va a quedar si por el mismo camino continuamos, que muy difícil es que los jóvenes puedan con los viejos en terrenos de zorros y en este caso es la de los pasillos y favores, que al principio cuando los mozos lleguen a su destino, se colmarán de orgullo y de vanidad y ahí, ¡créanme!, ¡ahí murió el gato cazador! y por supuesto lo peor de todo, la esperanza de un gran cambio que ponga a esta nación dónde debe con todo sus habitantes y a los que se han dedicado a la política para ganarse la vida, dónde les toca.

¿De verdad piensan que negociando entre viejos y jóvenes se eliminarán los aforamientos a los políticos?, ¡venga ya!, tan simple como decirle al oído…, ¡Oye Antoñito, que mañana te puede tocar a ti!, así de claro y de simple y esto no es más que un breve ejemplo. Dicen que la fruta madura cae por su propio peso, ¡hostias!, ¡pues aquí no, eh!, lo que nos viene encima es el peso de toda ella, incluido los frutales, nada más, que de comer nos quedará mierda a raudales, ¡ya se lo digo yo!

Por eso sé que dónde hayan manzanas frescas, no se debe colocar una pasada, es una de esas leyes fundamentales que ahora debemos respetar, si algo queremos, ¡claro está!

¡Va!… ¡por el Registro Civil!

Señor Presidente, ¡al de España me refiero!

Hoy por las calles madrileñas calles, de tintes de amarillo canario tenéis paseando a la población. ¡Cuanta devoción para esta triste canción!

Sabed que esa marea gualda es del color de nuestra bandera, ¡si! la que separa las dos bandas de rojo y conforman el símbolo y emblema de ésta, ¡nuestra nación!

No entiendo de política y tampoco me pica, pero sí algo de números, y eso…, ¡me irrita!  Con amor os lo digo, pues seguro estoy que estáis cometiendo un gran error, que verse reflejado primero en el paro de los asalariados interinos que de funcionarios hacen, y que a destajo trabajan en los Civiles Registros aguantando pacientemente y ayudando al ciudadano, a que tenga la documentación pertinente, bien y adecuada en su mano, y luego ¡como no!  en los votos, esos condenados silencios que cuando se cabrean lo mandan todo a tomar vientos.

¡Sabe Dios que sé de que hablo!  pues conocer conozco a varias y muy estresadas personas, que viven su desdicha cara a un público que poco sabe de su crudo trabajo, y esto va por todos, pues hay lugares dónde menos trabajo tienen y sin embargo otros dónde por exceso viven la cruda realidad.

Sesenta son los millones, ¡si señor!  que cuesta a las arcas del público erario un servicio tan notorio y necesario, ¡que no seiscientos!  y por esa ridícula cantidad se quieren cargar la caridad que no es tal, puesto que bien pagado está a base de nuestros impuestos y desde que vemos la luz.  Primero por nuestros padres y luego por los que estamos y vienen haciendo y cumpliendo con lo necesarias costumbres que nos permiten saber de dónde somos y dónde hemos pacido.

Los números nunca se me han dado mal, pues empresario he sido hasta que vino el castigo, primero de los que no supieron controlar, posteriormente la crisis y luego las prótesis de la realidad. Hoy escribo con más o menos atino sobre historia y otras cosas, por ejemplo cuando siento que algo es una injusticia y una barbaridad, ¡y esto lo es!

Eliminando el Civil Registro y enviando las gestiones a los de la Propiedad, no reducís los gastos, creo que además los aumentáis mucho más, pues es de saber que esos personas que se dedican a su misma y notoria profesión y con ello me refiero a su carrera, ¡empresarios son!  y por lo tanto poco o nada dados al capricho del regalo de su propio bolsillo, pues sabido es, que los negocios y estos menesteres no van bien de la mano, más bien lo contrario.

Por lo tanto seguirá siendo un gasto, aunque deducible, ¡todo hay que decirlo!  pero un gasto que de algún sitio habrá de salir, muestra de ello son esos cuatro milloncetes que acaba usted de adelantar para cubrir con parte de lo que está aún por llegar.

El Registro Civil no desaparecerá, pues es imposible que de pronto y fruto del azar no veamos más algo tan vital, por ello no quedará otro remedio que seguir manteniendo los depósitos donde almacenar la información, y este detalle mi querido presidente, ¡no es gratis!

A esto voy a sumar los costes que los registradores de la propiedad tendrán que ejecutar, y entre ellos los desplazamientos, valijas y otros malos alientos a los almacenes de cada central, y mire por dónde, que no sé por qué, ¡no me cuadra!

Por ello y en virtud de lo que encima se viene, tome usted un café bien cargado si le place, o un whisky on the rocks que también le vale, y cambie la dirección de ese desatino que a tantos españoles nos está dando por la popa sin saber si recibimos, o nos están dando muchas más estopa.

Sin más,

Don Ferrando

En el Avapiés de Madrid a 11 de abril de 2.015

Réplica a la señora Rubiales por el PIROPO

Señora Rubiales:

Sepa usted que si algo es condenatorio desde cualquier punto de vista, es un piropo bien dicho y en solitario, pues puede quedar en entredicho el honor del bicho que lo ha pronunciado. Bien sabido es que si no es capricho y autorizado por su majestad, a la cárcel puede ir bajo su potestad, pues siendo una hipérbole bella que loa la grandeza de cualquier persona, puede ser mirado como un delincuente que a una mujer ha acosado, esa…, mi serenísima, es la auténtica realidad.

Mas pudiera decir con su consentimiento que solicito y seguro no tengo, o sin su venia y no me arrepiento, que quien piropea en una sola presencia, la del ser que recibe esa bella esencia de la pureza que ensalza las virtudes de su naturaleza, puede interpretar con toda naturalidad que el culpable busca la unión momentánea de dos personas en su justo equilibrio, es decir, y en castellano de toda la vida, pero que se entiende así en todos los idiomas, matar el tiempo rozando los santos sacramentos de las conciencias más espirituales del universo y no es así.

Cuando un caballero se quita el sombrero al paso de una mujer, no es una intención, es devoción, respeto y esmero en demostrarlo.

Usted está llamando machista al hombre masculino. ¿Debo entender que en caso contrario, así es? Que su serenísima no disfrute con las regularidades o irregularidades del verbo, no quiere decir que las, y los demás tengan su misma y particular forma de ver la vida. Una cosa es el progreso y otra el retroceso, y por lo que veo, seguro que volveremos a pagar por otro mapa como el de Aído…, o más.

Las cualidades humanas del masculinismo, así lo escribo para que se entienda, nada tienen que ver con su machismo, y con esto me refiero a su merced, pues tal forma de evitar la admiración con más represión, así lo es. Curiosa observación teniendo en cuenta siendo quien es, pues es de saber, que quizá, la experiencia a algunas no ha llegado ejerciendo la hipocresía en la dirección que sopla, no queda otra cosa que estopa, por supuesto la que usted da, que para recibir ya estamos los humanos individuos y que a base de soportar aguantamos como chiquillos, las ofensas lanzadas hirientes como auténticos cuchillos.

Ya sólo nos queda un parque cerrado, uno de esos con anillas de caballería, donde poder sujetar al potro y al resto del ganado, con o sin ayuda del otro, y con bozal, ¡por favor, no falte!, que las metáforas y la rimbombancia de los detalles pueden ser exagerados y mal entendidos. Por eso y ya de paso, aproveche y cuelgue un cartelito, cual señal de tráfico que avise con todos los lujos y mucho cuidado a cualquier pajarito, de los animales que allí se hubieren fijados y bien encerrados. Bien le quedaría, y de ello casi seguro estoy, un dibujo de un masculino varón con un texto que en grande indique ¡PELIGRO, HOMBRES!

Saludos del que se expresa, admira el arte, la gracia y el talento, en vida, con un suspiro y a veces con acierto, otras…, c`est la vie.

Luto por el piropo

     Hablando de Roma por la puerta asoma la falta de cultura de algunas miembras del C.G.P.J, en este caso la Presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, que sin más achaca y tan tranquila se queda, alegando que “la observación y posterior declaración de la belleza es una invasión a la intimidad de la propia mujer”.

     Creo que estoy perdiendo capacidad de entendimiento y de comprensión, quizás los años, el meridiano del centenario me estén dejando fuera de la Ilustración y deba entender que ya no se puede, no se debe, es pecado, no lo hagas, no lo digas, guárdatelo que si no vas al infierno.

     Y digo yo señora Presidenta, ¡perdón!, señorita que si no recuerdo mal, ya no se puede definir a una mujer entre una y otra cosa, así proclamaron hace unos años, y esto se lo digo con todo el amor del mundo, y ¡ojo!, que nada tiene que ver con usted.

     Si conoce Vitoria, ¡sí, la de Álava!, sabrá que por esos lares la costumbre de ensalzar la guapura o el encanto es al revés, es decir, son ellas las que alardean y a veces con mucha fiereza de frases que atentan de verdad contra la integridad de cualquier animal de sexo masculino, “que es al parecer como usted nos ve”, salvo que en los últimos años hayan cambiado, pero créame que lo dudo. En la misma plaza de la Virgen Blanca, cruzando de punto en blanco, conozco a uno que no sabía donde meterse, y es que una cosa es un piropo y otra una sutil arenga de acoso y derribo, pero supongo que como tantas otras cosas este caso es simpático y no hace daño.

     Sepa usted que el arengado no salió corriendo por eso de que “ancha es Castilla y a mi se me hace estrecha”, que si no, hubiera puesto pies por polvorosa. Aún así y después de la experiencia, que no ha sido la única, hay más incluso en otras provincias, el desdichado jamás se sintió ofendido en su interior y por supuesto jamás pensó que aquella manifestación de poder femenino era un atentado contra la integridad de su persona, simplemente entendió que así es la naturaleza, unas veces bonita y otras un poco más basta.

     ¿Qué pasará si a una señorita de setenta y cinco años, por decir algo, que va acompañada con su hijo a uno y yerno a otro lado, un delincuente se le acerca y le dice en presencia de ellos, “pero por Dios, que bien acompañada va usted hoy”, “cada vez que la veo, aparece la primavera”, “si está usted tan guapa que va a provocar accidentes de tráfico”, “cuando veo su sonrisa se me aparece el sol”, “me duele el alma de ver tanta belleza”, “un ademán con el sombrero”, …

     Y es que hay formas y reformas, las de la cultura que envuelve al que suelta una palabrota por piropo y la del que ensalza en una metáfora la belleza exterior e interior de la persona, y solo con una intención, la más cruel de todas, la que asesina y pervierte, la más poderosa…, simplemente por dar un poco de felicidad y eliminar las asperezas de la vida.

     Un escritor llamado Fernando José Baró, al que me veo obligado a dar la razón, tiene por título de una de sus obras “Las arrugas del alma”, creo sinceramente y sin intentar hacer daño a nadie, que esas arrugas son las que usted debe tener, ¡sí!, las más internas, esas que no son pliegues de la piel provocadas por el sufrimiento sino por su extraordinaria forma de ver las cosas que no son, las que envejecen a una población, eliminando cualquier tipo de creatividad en su verbo y en su espíritu, en los libros y su mirada, en la tristeza que supone a partir de los cuarenta que alguien no se atreva a mirarte por miedo a una denuncia a todos puntos vista como un atentado, ¡sí señora Presidenta!, un atentado a la libre expresión que además defiende y es uno los pilares sagrados de nuestra Constitución.

     Creo que debe recapacitar, errores los cometemos todos, yo el primero y muchos en la vida, de los que afortunadamente voy aprendiendo limando para no volver a caer en ellos, no juzgue ni prejuzgue a la mayoría por una tremenda minoría, pregunte usted entre las personas si unas palabras bien dichas ofenden o atentan contra su propia integridad y comprobará que no lo es cuando él o la que lo suelta es de su agrado y por lo tanto, si no lo es, ya es un mal bicho, un delincuente que no tiene dos dedos de frente y al que hay que exterminar aislándolo de la sociedad en la que vivimos.

     Esta semana más de medio mundo se ha levantado contra la libertad de expresión y de opinión y a usted eso le va al pairo, que para eso está donde está y por eso hace lo que le sale de la real gana o al menos lo intenta.

     Quizás estoy siendo duro en extremo, pero es que sus intenciones me han llegado al corazón como puñaladas traperas por la espalda, suerte que el coselete y la malla me protegen que si no, a estas horas estaría en la guillotina, en el garrote, en la horca o frente al paredón, gracias a Dios que tenemos nuestra sagrada CONSTITUCIÓN que nos protege de tanta vulgar humillación.

     Por cierto, no se preocupe usted que a estas alturas no habrá dos piernas que suelte “qué bien vestida va”, “ qué bien le sienta ese vestido”, “qué sugerente está usted hoy”, “y llegó la luz”,…

Tres Hidalgos y un destino

            Ayer presentaron una nueva edición del Ingenioso e Hidalgo Don Quijote de la Mancha. La pluma es buena, nada más y nada menos que la de Don Arturo Pérez Reverte. Aún no he tenido la suerte o desgracia de palpar esa nueva gracia que el académico español pudiera darle, pero si puedo decir que quedo tranquilo, puesto que si de algo estoy seguro es del amor que este autor tiene a nuestra literatura.

            De niño y en un castigo ejemplar que no viene a cuento explicar, los dos libros mas traducidos a nivel mundial tuve con la mano copiar, creo que es menester explicar que en seis meses de condena, todo, lo que se dice todo… no entraba en la vena, ni por supuesto en aquellos cuatro cuadernos cuadriculados donde expié todas mis penas, las de las aventuras de Sancho y el hidalgo caballero y por supuesto la Biblia, que en aquellos seculares tiempos era lo primero.

            Tontos no fueron mis padres, porque por una lado me daban el amor y desamores de Cristo, y por el otro la fe de un artesano y artista montando el cisco, de manera y aunque no lo crean, esa forma de ver las cosas, y enredar el sistema quedose en mi, como compañera de vida y gracia.

            Este pasado siglo ha dado grandes escritores, unos siguen y otros se fueron entre clamores, nombro a los vivos que de los que no están ya se encargan los corazones de los amigos y enemigos de su forma de ver las cosas.

            De Don Alberto Vázquez Figueroa aprendí a sentir y amar la literatura, a darle ese toque de revoque que tanto me gusta y a otros que no le entienden disgusta. Esas formas de plasmar sobre el papel la narrativa de forma amena, fresca y desenfadada no he vuelto a ver, y es una pena, porque el humor y la historia no están reñidas, más puede ser lo contrario, con simpatía entra mejor la leña.

            En cuanto a Don Arturo, ¿qué decir se puede de un hombre que pega la historia con tanta gloria y trabajo?, ¡no me envíe al carajo vuestra merced!, que viendo estoy volando el grajo. Hay dos libros que cada año leo y disfruto, uno de su preciada diestra y siniestra, que si la memoria no me engaña fue el primero, ¡si a ese me refiero!, al del Petite Cabrón, con el que río hasta no poder más, y el otro, en esta ocasión y espero disculpe, que no es por la marrana joder, es por poder y lo sabe, de una taberna en la Española, a la que los cuatro vientos le daba y por ello iba sumando conquistadores, insensatos, mal hablados, soñadores, soldados, valientes, pendencieros, oportunistas, crueles esclavistas, apellidos de traidores, y demás calaña, putas reputas y otras honradas, y así tira y afloja, y todo en la mitad de un libro de ciento y pico páginas, donde después de leerla se tiene la sensación de haberla vivido, estado y conocido a personajes históricos tan importantes como Don Alonso de Ojeda y Anacaona, Pizarro, Cortés, Núñez de Balboa, Obando el cruel y traidor apellido astado en muy buenas cargas, Ponce de León en búsqueda de la isla de la eterna juventud,…

            Con el tiempo y una buena caña, el canario autor y a mucha honra, enamorado de la vida y la aventura nos regaló de todo, desde el África que tanto amaba, hasta las Américas que tanto quiso, pasando por nuestra España, Cristo, el diablo y hasta tecnología, que para mí, fue su real perdición.

            El Cartagenero, con mayúsculas que muy bien se las merece, buen marino y de perfecto castellano, no nos dio ni nos da menos, a diferencia del chicharrero puntualiza la historia con más esmero, sumando datos y añadiendo ese humor del que no es canarión, que tanta gloria le ha dado con el Águila Imperial y su matachín y militar favorito. ¡Juro a ambos! que soy adepto e incondicional de dos literatos tan iguales en su ingenio y destreza para con un poco de tinta, ser capaces de describir los anales, ¡ojo!, a las crónicas de las memorias me refiero, con tanta destreza y humor, siendo tan iguales y dispares, que de las otras, ni me va, ni me viene, sin embargo le da ese toque que tanto gusta y entretiene.

             A los dos chapó, y ahora más, Don Arturo, que si de algo estoy seguro es que la obra póstuma de la literatura universal, ahora será mucho mas cercana a los estudiantes, que falta hacía para que con los años, cuando despierte y se abra la celosía que cubre la capacidad de entendimiento, el que lea las antiguas ediciones, ría hasta perder los calzones y el aliento.

             Sin más les ruego acepten de mis partes, un enorme abrazo, que con tres duros pares, la historia de otra forma se pace. Dicho ya de paso y por si fuera menester y a estas horas despierto el ingenio de tan poderosos hombres, en la mula pongo dos alforjas, esperando que la carga no se desplace o desparrame y despatarre el animal.