Archivo de la categoría: Sátira Política

En pluma de guerra…

En pluma de guerra, tal y como están las cosas, un tanto descompuestas, no me dejan alternativa, y no son las hormonas por la primavera que llega, sino por la triste realidad que nos regalan los versos violetas. Si estuviera aquí nuestra Cecilia…

Inclusismo, no estaría mal que la R.A.L.E., “Real Academia de la Lengua Española” para Paradojasquienes no los saben, y no lo digo porque sí, sino por los vaivenes de “intrusionismo”, perfecta definición de quien en el amparo de sus bolsillos ve necesario seguir al resguardo de esas asociaciones que militan a base de eurazos del erario público y de la “Desunión Europea”.

Tampoco le vendría mal un añadido en ese maravilloso diccionario que almacena nuestro conocimiento en castellano para “intrusos”, tal como…, “personajes animados que lanzan polvos de adas sin h”.

Al paso que vamos así se hará, ahorrar en el supuesto esfuerzo de escribir es de su Ley, y al cielo gracias que en la pronunciación no se nota, si fuera el caso, se quedaría en “da”, mejor dicho, “me llevo lo que puedo”, en esos menesteres no tienen problemas de alargar el vocablo, ¡no lo duden!

Paradojas de la congoja de quien no tiene ni idea y quiere imponer sus coñocimientos, ¡qué cosas!

También para los “incursionistas” hay soluciones en la RALE, tal como: Dícese de quienes hacen incursiones para ver cómo y desde dónde sopla el viento y a qué veleta sujetarse.

Hay para todos, señorías de la Real Academia de la Lengua Española, ¡claro que sí!, ahí va otra.

Capullistas: Dícese de incursionistas, inclusistas e intrusionistas que haciendo el capullo practican a modo de sexo términos asexuales y neutrales en beneficio de su recto.

Dos cables siempre llevan uno de compañero en la instalación. Por favor, ruégoles a quienes están dentro de esos términos añadidos, que sujeten con las manos dos y que el neutro lo dejen en paz. Si hay un accidente será por su coeficiente mental y no por mis recomendaciones.

Tal y como veo el futuro, por cierto, positivo y optimista, pues los extremos se repelen a la misma vez que se atraen, algunas palabras que definen géneros acabarían de la siguiente manera.

Género: Ambiguo

Varón: Término sexual que implica el denominador común de dar por las raíces a las santas patrias y honores, guste o no.

Fémina: Excluido por sexista.

Femenina: Excluido por sexista.

Doncella: Excluido por sexista.

Dama. Pieza de tablero del ajedrez y nombre de juego de mesa.

Caballero: Género literario que no sabe por dónde le llegan las hostias pero sigue campando como tal.

Y es que nos tienen hasta las napias, sí, es femenino, ¿pueden eliminarlo de la RALE, por favor?, es lógico y muy razonable que todos los “hombres” que aún seguimos siéndolos, ¡por supuesto!, estemos hasta la famosa sátira de Quevedo a Góngora, eso sí, en ese caso es neutro, señorías.

No es de extrañar que partidos como VOX estén alzando el vuelo de esa manera, es tan sencillo como decir que las sexistas bien pagadas de esas asociaciones de mal criadas no nos están dejando otra salida, igual da cojear de uno u otro lado, incluso las mujeres que lo son, se están levantando contra la falacia camuflada del color de una flor, ¡por favor! ¿no se dan cuenta?, y luego, en su debido momento echarán a la jauría a la calle, tal hicieron después de la debacle de Andalucía.

Por ello y tantas cosas más me levanto en pluma de guerra, solo con tinta de sentimientos, de aguantar vejaciones como varón y hombre, de soportar cada día que me llamen asesino, maltratador y violador por ello, y lo digo como suena, hoy se abre la veda de caza mayor, pero no se preocupen, no es de armas, sino de mostrar al mundo que los burros no vuelan, esos amables equinos andan a cuatro patas, tal y como quien dice que a un niño hay que llamarle infante o criatura, jamás hombre, ¡perdón!, esas reptan, tal cual son.

Ahí les dejo la noticia, no tiene desperdicio.

https://www.elmundo.es/espana/2019/02/06/5c5ad8a421efa04b4c8b46bc.html

“A las sociedades protectoras de animales…”

Anuncios

DOS DE MAYO y EL TRES…, ¡EL ENSAYO!

Tres y lo que vino después de aquel tratado que nuestro Godoy, ¡perdón!, que se me fue la pluma, ¡el de la botella quise decir!, al de Fontainebleu me refiero, ¡caray!, que esa no es la marca, sino la del macaco, no el de nuestro anís, el del Pepe que todo se bebía y que casi nos deja Chinchón sin su famoso licor.

Quizá su hermano el petite hijo de la Francia que le parió, tomando conciencia que Pepillo todo se lo bebía prefirió darle la vista por Antequera, ya sabemos que el amor hace estragos y el de esos dos, ¡sufragios animales!, que no hay, pero como si lo hubieran creado.

Chorizo de calzón blanco que fue el caballero a base de sangre ajena, tirano donde los haya, pero inteligente y con buenos tenientes. Todo hay que reconocerlo, ¡vive Dios que sí!, que no está de mal ver y aprender del látigo, cuando aprieta y da y cuando afloja y no se menea o si utilizado lo han, para a las moscas asustar o simplemente para dar algunos acordes a base de ¡ay!

A Napoleón no le tengo manía, en absoluto, quizá sí a su licor, ¡perdón, ya estamos!, me refiero a su inmediato familiar y por supuesto a quienes nos pusieron con el trasero al fresco para que nos dieran soleares y otros cantares con viento fresco.

Ferdinand VII, a quién no puedo llamar por el nombre en castellano por no ofender a tantos que defendieron este plural país, “que si algo tiene España es que gusta, para quedárselo”, ¡que conste que de mentir nada!, ya están los embutidos que vemos cada día dando sabor al relleno del cerdo.

Me duele, ¡sí! y de corazón lo digo cuando sigo viendo la estatua de ese indigno rey de un país donde el valor siempre fue Ley, el de los que en él hemos nacido,  darme cuenta me he que en otros lares el vacío se les hace a quienes dieron la desgracia a los demás, y sin embargo, ¡ahí sigue el tirano!, el único de un nombre noble, aguerrido, valiente y luchador por el de un cobarde y traidor a su pueblo. Ferdinand VII “el gallina”, sin menospreciar al bicho o bicha, que culpa no tiene.

Y como colofón, ¡la fuentecilla!, con minúscula la primera, ¡por favor!, conmemorando la llegada del mamón que en otros tiempos se la besó al emperador, por no darle un toque más porno a la realidad. ¡Vaya tela! No hay rencor en mis palabras, porque no lo quiero, pero sí desprecio a quien por su falta de gallardía y miserable cobardía a los franceses nos vendió.

No soy republicano porque en estas épocas el interés es lo primero, no por ganas, ¡quede ahí la puntilla!, pues siendo español por la gracia de Dios, si tengo que decir que debo dar la oportunidad a este rey que tenemos, pues noble parece, sensible a la austeridad que en estos tiempos nos atañen y a las relaciones públicas que nos hacen grandes, pero sí le pido y es por favor, que en el nombre sagrado de los Fernando, ¡y me apunto yo!, elimine la escultura de su antecesor, pues dos pares bien apretados tiene vuestra Excelencia Don Felipe, los que le faltó a al que por detrás nos dio.

La monarquía nada tiene que ver con el ayer, aunque algunos buenos tuvimos, ahí está un buen rey, al III de los Carlos me refiero, el Borbón que nos trajo la ilustración, pero terrible el que al francés por falta de agallas nos vendió. Así pues Don Felipe, ¡rey de estas Españas!, ruégole con el cariño y admiración que le proceso, que dé a esa calamidad de una vez el deceso, ¡a Ferdinand el gallina me refiero!, pues no hay peor en este país que la traición a su propio pueblo, la misma que el vendedor nos regaló y por la que muchos españoles con el mismo tributo de la deshonra, ¡pagaron con el paredón!

ANDAYQUELESDÉN – CAPÍTULOS 2º y 3º completos

 Vista la receta que cantó el tabernero, el de la pluma se dispuso a seguir escribiendo sobre el papel lo que consideraba su obligación, pues sabiendo como era, seguro que enviarlo a la prensa haría, aunque ni Dios caso le hiciera, ¡o quizá si!, pero por temor a los que gobiernan, capaces no sean de publicar la crítica que con tanta simpatía y crueldad, ironizaba la realidad de los despropósitos que cada día acontecían.

—Vuestras mercedes han de perdonarme, porque sobre la sobrina y amiga de presidentes no escriba, pero si he de hacerlo con otra gobernanta, o intento de ello en la bella Andalucía, que castigarnos quiere después de que la miembra del poder judicial y presidenta del Observatorio para la Violencia de Género, organismo público con el que en muchos puntos estoy de acuerdo, pero no en cuestiones donde pretender se intenta tratar al hombre como animal y no entender que el que mata, tortura o maltrata a una mujer, sólo tiene en común con el hombre la física apariencia, pero que sin embargo no es lo que debería ser, es decir…, un barón y sí un asesino, torturador, maltratador y por lo tanto un delincuente que debería estar en su vivienda natural, en prisión o en el paredón. Por tanto os comunico mi intención de dos réplicas, la una a la señora de tan importante consejo y la otra a otra política que tan poco gracejo tiene, pues mientras la protectora habla de cárcel para el piropeador, la señora de mi Andalucía, siendo abogado, ¡tela!, si nos dice que lo hagamos, pero en privado, y por lo tanto así poder criminalizar a quien lindas palabras, sonetos, cuartetos, tercetos y otros tetos, suelta una gracia cantada unas, y gritada otras a las obras creadas por nuestros Señor y que paseando llenan de orgullo de cualquier nación. ¿Quién desea el turno de leer esta primera misiva?

Mira por dónde en ese momento entró la propietaria de la Untería, panadería para los recién llegados que aún no estaban al tanto de los tan singulares nombres, y que obedecía al nombre de su padre y la madre que le parió, es decir y como ya nos tenía acostumbrados, unas veces era Tocina otras Rebelión o doña Dómina Dominemos, el momento era la cuestión.

—Veo que andando estáis buscando alguien que tenga los ovarios bien grandes para leer una de vuestras irónicas protestas. Si no os importa, ya me encargo yo, que así si alguien ha de cobrar por merecerlo, ya le doy la harina pertinente en uno u otro costado al penitente, y así que dejar deje, de pedir por capricho o porque le sale del bicho.

—Vuestro es el derecho querida vecina, ahí os lo dejo. –respondió el escritor.

Hablando de Roma por la puerta asoma la falta de cultura de algunas miembras del C.G.P.J., en este caso la Presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, que sin más achaca y tan tranquila se queda, alegando que “la observación y posterior declaración de la belleza es una invasión a la intimidad de la propia mujer”

Creo que estoy perdiendo capacidad de entendimiento y de comprensión, quizá los años, el meridiano del centenario me estén dejando fuera de la Ilustración y deba entender que ya no se puede, no se debe, es pecado, no lo hagas, no lo digas, guárdatelo que si no vas al infierno.

Y digo yo señora Presidenta, ¡perdón!, señorita que si no recuerdo mal, ya no se puede definir a una mujer entre una y otra cosa, así proclamaron hace unos años, y esto se lo digo con todo el amor del mundo, ¡ojo!, que nada tiene que ver con usted.

Si conoce Vitoria, ¡sí, la de Álava!, sabrá que por esos lares la costumbre de ensalzar la guapura o el encanto es al revés, es decir, son ellas las que alardean y a veces con mucha fiereza de frases que atentan de verdad contra la integridad de cualquier animal de sexo masculino, “que es al parecer como usted nos ve”, salvo que en los últimos años hayan cambiado, pero créame que lo dudo. En la misma plaza de la Virgen Blanca, cruzando de punto en blanco, conozco a uno que no sabía donde meterse, y es que una cosa es un piropo y otra una sutil arenga de acoso y derribo, pero supongo que como tantas otras cosas este caso es simpático y no hace daño.

Sepa usted que el arengado no salió corriendo por eso de que “ancha es Castilla y a mi se me hace estrecha”, que si no, hubiera puesto pies por polvorosa. Aún así y después de la experiencia, que no ha sido la única, hay más incluso en otras provincias, el desdichado jamás se sintió ofendido en su interior y por supuesto jamás pensó que aquella manifestación de poder femenino era un atentado contra la integridad de su persona, simplemente entendió que así es la naturaleza, unas veces bonita y otras un poco más basta.

¿Qué pasaría si a una señorita de setenta y cinco años, por decir algo, que va acompañada con su hijo a uno y yerno a otro lado, un delincuente se le acerca y le dice en presencia de ellos, “pero por Dios, que bien acompañada va usted hoy”, “cada vez que la veo, aparece la primavera”, “si está usted tan guapa que va a provocar accidentes de tráfico”, “cuando veo su sonrisa se me aparece el sol”, “me duele el alma de ver tanta belleza”, “un ademán con el sombrero”, …

Y es que hay formas y reformas, las de la cultura que envuelve al que suelta una palabrota por piropo y la del que ensalza en una metáfora la belleza exterior e interior de la persona, y solo con una intención, la más cruel de todas, la que asesina, la que pervierte, la más poderosa…, simplemente por dar un poco de felicidad y eliminar las asperezas de la vida.

Un escritor llamado Fernando José Baró, al que me veo obligado a dar la razón, tiene por título de una de sus obras “Las arrugas del alma”, creo sinceramente y sin intentar hacer daño a nadie, que esas arrugas son las que usted debe tener, ¡sí!, las más internas, esas que no son pliegues de la piel provocadas por el sufrimiento, sino por su extraordinaria forma de ver las cosas que no son, las que envejecen a una población, eliminando cualquier tipo de creatividad en su verbo y en su espíritu, en los libros y su mirada, en la tristeza que supone a partir de los cuarenta que alguien no se atreva a mirarte por miedo a una denuncia a todos puntos vista como un atentado, si señora Presidenta, un atentado a la libre expresión que además defiende y es uno los pilares sagrados de nuestra Constitución.

Creo que debe recapacitar, errores los cometemos todos, yo el primero y muchos en la vida, de los que afortunadamente voy aprendiendo y limando para no volver a caer en ellos, no juzgue ni prejuzgue a la mayoría por una tremenda minoría, pregunte usted entre las personas si unas palabras bien dichas ofenden o atentan contra su propia integridad y comprobará que no lo es cuando él o la que lo suelta es de su agrado y por lo tanto, si no lo es, ya es un mal bicho, un delincuente que no tiene dos dedos de frente y al que hay que exterminar aislándolo de la sociedad en la que vivimos.

Esta semana más de medio mundo se ha levantado contra la libertad de expresión y de opinión, y a usted eso le va al pairo, que para eso está donde está y por eso hace lo que le sale de la real gana, o al menos eso intenta.

Quizá estoy siendo duro en extremo, pero es que sus intenciones me han llegado al corazón como puñaladas traperas por la espalda, suerte que el coselete y la malla me protegen que si no, a estas horas estaría en la guillotina, en el garrote, en la horca o frente al paredón. Gracias a Dios que tenemos nuestra sagrada CONSTITUCIÓN que nos protege de tanta vulgar humillación.

Por cierto, no se preocupe usted que a estas alturas no habrá dos piernas que suelte “qué bien vestida va”,  “qué bien le sienta esa blusa”, “qué sugerente está usted hoy”, “y llegó la luz” … 

  La cocinera y creadora de las mejores hornadas de la zona, finalizó la lectura afirmando y negando con movimientos continuos de cabeza, y era de esperar, pues sabido era por todos, que aunque gustaba de compañía femenina y masculinas en idénticas proporciones, ella era la primera que cuando algún ave le gustaba, primero en viva voz se lo decía, y luego si el amor surgía, ¡a la cazuela!, de ahí que en parte mostrara su contento y en otras su desconcierto.

            —Sois un poco canalla mi querido Ulises, pues no es para tanto la noticia, más sabiendo que el objetivo era el de meter un buen calificativo para el que utiliza la fuerza en contra de la naturaleza de tantas bellas mujeres. No obstante reconocer me veo obligada a decir que tampoco la otra se ha quedado corta, y que por probar ya lo hecho, ahora queda el trecho de aprobar tan mal disimulado odio hacia el varón, que como bien sabéis no es mi condición, aún así y como el mal no viene para mí, defenderla debo, aunque sea de forma débil y muy moderada, porque de lo contrario también puede quitarme el derecho de sacar provecho del verbo ensalzado con ética y poética si fuere el caso, o con un te pillo y un aquí te mato si lo merece el aparato.

Los oyentes sabiendo que si algo había en esa mujer, es sinceridad, quizá algo tosca, brusca y carente de diplomacia, pero la vida hace el vivido como es, unas veces fina y elocuente y otras así, pero siempre terminan de la misma forma, dando por oriente u occidente y si no, que se lo pregunten a la rubia, a la otra me refiero.

Otro recién llegado a la tertulia, esta vez un conocido vecino de Elpepetedá y casado con otra encantadora señora del Elpesoetambién, tomó la iniciativa en la misma deriva pero con distinto tinte, que no se diga que las palabras bien dichas y en alta voz, siempre son de mala condición. El susodicho respondía al nombre de Medieronpordetrás.

—Muchas son las truchas que se unieron al pez gracias a los descarados calificativos bien puestos y merecidos, tal fue mi caso y el de mi linda mujer Sinavisar, puedo decirles que incluso estudiar tuve las formas de ensalzar las particularidades de aquella moza sin dañar sus vestiduras, hasta que después de quedarme sin la sutileza y la gentileza de la creatividad al servicio de la solicitada caridad de mi vecina, un día a las cartas todo me lo jugué, soltando algo más descarado que dejara claro que me gusta el azúcar pero también lo salado, así que sin más, esto le solté; –¡Dios!, ¿pero has visto cómo estás y cómo me tienes?– Diose la vuelta, me arreó una sonora hostia para posteriormente decirme, –¡Ya era hora que me dijeras algo más acorde a tu sexo!, que pensar incluso llegué que tan solo eras un poeta probando estilo sin pensar ni en mí ni en tu bragueta. Así que desde aquel mismo día, nos prometimos amor y cordura hasta que el desgaste nos llevara a la sepultura, y aún hay quien dice que la sal no es propia para ciertos menesteres.

Y seguía el intercambio de opiniones, las de las unas y las de los otros, siempre tolerante con las disposiciones y la idiosincracia de cada uno, sin perder el respeto y mejorando la calidad de lo que allí se exponía. Normalmente todo era actualidad e historia de pocos años ha, pero como seguía el turno de las quejas varoniles, el posadero, el de siempre, puso causa a otra crítica de repente, que el autor aprovechó a plasmar mientras escuchaba las conversaciones de los demás.

—Esta otra que de la pluma del siempre ha salido, también va por los mismos caminos, pero en esta ocasión por tildarnos de tontos ricitos de oro de apellido, abogada y polifacética política de la tierra del flamenco, aceitunas y pescaito frito, de las ocho provincias me refiero y que suman la comunidad. Si alguien desea explayarse dando a conocer en voz alta el contenido, ¡que lo diga y rece!

Mira por dónde en ese momento aparecieron Divergencia y Separación, las constitutas de la prostitución, y bien que nos venía, pues de pleno, excelentes eran con sus capacidades orales. En fin que necesario no fue ceder el tributo, pues todos sabían de las lenguas que hablaban, muy bien se les daba el griego y el francés, del que siempre se decía en petit comité algo de a base del cinco por ciento y más, que no falte la calidad del que ora por aquí y jode por allá.

Ambas sujetaron el papel, una con la siniestra y la otra con la diestra, así empezaron a recitar con bella prosa las respuestas a las incidencias de la reputada señorita.

            Sepa usted que si algo es condenatorio desde cualquier punto de vista, es un piropo bien dicho y en solitario, pues puede quedar en entredicho el honor del bicho que lo ha pronunciado. Bien sabido es que si no es capricho y autorizado por su majestad, a la cárcel puede ir bajo su potestad, pues siendo una hipérbole bella que loa la grandeza de cualquier persona, puede ser mirado como un delincuente que a una mujer ha acosado, esa… mi serenísima, es la auténtica realidad.

            Mas pudiera decir con su consentimiento, que solicito y seguro no tengo, o sin su venia y no me arrepiento, que el que piropea en una sola presencia, la del ser que recibe esa bella esencia de la pureza que ensalza las virtudes de su naturaleza, puede interpretar con toda naturalidad que el culpable busca la unión momentánea de dos personas en su justo equilibrio, es decir, y en castellano de toda la vida, pero que se entiende así en todos los idiomas, matar el tiempo rozando los santos sacramentos de las conciencias más espirituales del universo, y no es así.

           Cuando un caballero se quita el sombrero al paso de una mujer, no es una intención, es devoción, respeto y esmero en demostrarlo.

           Usted está llamando machista al hombre masculino, ¿debo entender que en caso contrario también así es? Que su serenísima no disfrute con las regularidades o irregularidades del verbo, no quiere decir que las, y los demás tengan su misma y particular forma de ver la vida. Una cosa es el progreso y otra el retroceso, y por lo que veo, seguro que volveremos a pagar por otro mapa como el de Aído, o más.

           Las cualidades humanas del masculinismo, y así lo escribo para que se entienda, nada tienen que ver con su machismo, y con esto me refiero a su merced, pues tal forma de evitar la admiración con más represión, así lo es. Curiosa observación teniendo en cuenta siendo quien es, pues es de saber, que quizás la experiencia a algunas no ha llegado, que ejerciendo la hipocresía en la dirección que sopla, no queda otra cosa que estopa, por supuesto la que usted da, que para recibir ya estamos los humanos individuos y que a base de soportar aguantamos como chiquillos las ofensas que nos lanzan hiriendo como auténticos cuchillos.

           Ya sólo nos queda un parque cerrado, uno de esos con anillas de caballería, donde poder sujetar al potro y al resto del ganado, con o sin ayuda del otro, y con bozal, ¡por favor y que no falte!, que las metáforas y la rimbombancia de los detalles pueden ser exagerados y mal entendidos, por eso y ya de paso, aproveche y cuelgue un cartelito, cual señal de tráfico que avise con todos los lujos y mucho cuidado a cualquier pajarito, de los animales que allí se hubieren fijados y bien encerrados, creo que bien le quedaría, y de ello casi seguro estoy, un dibujo de un masculino varón con un texto que en grande indique “PELIGRO, HOMBRES”.

           Saludos del que se expresa, admira el arte, la gracia y el talento, en vida, con un suspiro y a veces con acierto, otras… C`est la vie.

El aplauso fue generalizado por uno y otro lado, incluso las constitutas de las Prostitución se mostraron de acuerdo con el resultado de la carta expuesta por ellas a viva voz. Unánime fue el sentimiento, pues hacía falta tener mal aliento para apoyar con tan firmes ganas que un caballero, fuere el que fuera arriesgara su pellejo en tan poco noble batalla, pues siendo abogado quien lo decía y compañera de ideas de la miembra, cualquier día podría ser ejecutada una orden de celo a quien le diera la gana, y así encerrar la libre alternativa y el derecho de la palabra según el capricho del momento y del día, sabiendo que si no era apetecible el sujeto o simplemente a gusto del oyente, al bravo luchador le darían muy bien, ¡sí señorías! por oriente, occidente, levante, poniente, barlovento, sotavento, proa y… la popa, y ¡esto sí que no!, ¡hasta ahí podíamos llegar!, ¡por ahí no!…, !que duele!

Capítulo III

Y qué decir de nuestro elocuente y orador gerente, tan afamado y animado como siempre. Ya sabemos que los ministros los muy listos acaban de imprevisto con presidentes como consejeros y viajeros de las grandes empresas, esas que de la energía viven y si no, de la telefonía, curiosamente siempre y en todos los casos en la oposición de los que antes les habíamos votado, por eso me sorprende que de repente, de defender nuestros derechos y forma de vida, de pronto pasen a engrosar las filas que los que no están a nuestro lado, y sí de las que sin avisar nos dan un mordisco o un gran bocado.

Este pareciendo ser mucho más honrado pero dispuesto a recibir algún dinerillo tras rematar la faena, que si no daría pena, decidiose a finiquitar con algunos de los gastos que lastraban nuestra economía, la de la igualdad, y en esta ocasión no me refiero a la de hombre y mujer, sino a la posteridad de la sanidad, jubilación, innovación o educación e incluso la del Civil Registro, por poner algunos casos y de la Hacienda, que serán las suyas porque las de los demás quedaron en situación de donación al estilo de la ya extinta División Azul. En esta ocasión invistió para cada momento a las personas más preparadas para estas cuestiones que hoy no voy a nombrar, pues no quiero que quede en entredicho tanta vulgaridad y alevosía poniendo nombre a tan poca gallardía.

Una de ellas le crecían los coches en el garaje, y no lo entendía, pues el día anterior había plantado geranios y le salían motores con ruedas y estupendas carrocerías, ¡oiga!, ¡que a mi no!, ¿puede explicarme la receta? Créame que lo he intentado, pero no hay forma, quizás soy un poco torpe y no coloco la adecuada tierra, ¿o son las semillas?

Tres de ellos con tanta fiereza en la inteligencia que no hay tantos dedos como para cubrir tan anchas y despejadas frentes, el de su Juventud me refiero, porque la de los nuestros serán arrugas cargadas de cabello, muy en especial si quieren ir a la universidad, dónde el lujo será la matrícula de uno de esos autos móviles que tan bien se desplazan en la oscuridad del garaje de la de Sanidad.

Allí estábamos todos. Pepe a mi lado sentado como una estela donde reza lo que se pace y de lo que se hace nada queda. El murmullo era bajo e intenso, señal de la gravedad del asunto a discutir, pues ahora sí que estaba echado el dado con todos sus lados, ¿quién sería el primero en poner las cartas sobre la mesa?

Apostada en la barra estaban la Comisiones y la Ugete vecinas de Lacajapamí. Hoy era el día de visitas de constitutas, abriendo la puerta aparecieron la Gaviota, la Rosa, la Martillo y unas cuantas más, a este paso cambiar podríamos la sede de la Prostitución, pero no era el caso, puesto que allí cada uno pagaba lo suyo y lo de al lado, en especial los últimos en llegar y para eso no había discusión ni tensión, porque al final la realidad es que la cuenta era de todos, aunque no lo pareciera.

La Puyazo, una de tantas de la comarca, concretamente de un pueblo antes verde y ahora raso, seco y pobre llamado Elcincoporciento tomó la iniciativa de coger los dados, rogando derecho y mientras se frotaba las manos con avaricia, miraba a uno y a otro lado esperando la orden de la mesa, la del propietario que tan amablemente permitía cada tarde darse de hostias a base de verbo, pero sin dañar vestiduras de visitantes tan amables y distinguidas.

—Señoritas y señores, hoy me toca a mi lanzar la cuestión, quizá sean muchos los dos y suficiente con uno, pues tanto tiempo no tenemos para cubrir todos los números, así que con su permiso de a seis va la apuesta, al techo lo tiro y que cante el que primero reciba el golpe.

Comenzó a batir el vaso con inusitada fuerza. El tintineo que producían los golpes en el interior del poliedro mientras rebotaba de una pared a la otra, era cada vez más intenso, dolorosamente ensordecedor podríamos decir, y no era para menos, unos y unas se apartaban y movían nerviosamente, no querían dar respuesta a la inquisición del tabernero y la pluma del de Homero, la tortura podría ser sumamente dolorosa, pues no estaba permitido mentir como bellaco, y aunque fuera similar a una obra de teatro, una cosa era adoptar el nombre del o de la referida y otra muy diferente el trato de persona non grata, intentando contestar honradamente argumentando sin engañar a los de siempre.

—¡Suéltalo ya! –gritó un vecino malhumorado de Haciendanosjodió.

—¡Sí! ¡no marees más la perdiz! –respondió otro afincado en Nopuedopagarlauniversidad.

Y seguía sin soltar la piedra numerada hasta el seis, ¡la madre que la parió!

—¡Ya está bien! ¡tírala ya! –otro residente de Yanoaguantomás .

Viendo que el ambiente tenso se volvía y que si no lo  soltaba, la guillotina posiblemente la Puyazo se encontraría, liberó la masa sólida y perfectamente pulida de veinticuatro ángulos de noventa grados enviándola fuertemente contra el techo y lejos de ella, pues podría ser víctima de su propia mano.

La suerte estaba echada, rebotaba por todas partes, ¡ni Dios le quitaba el ojo! y que Él me perdone, unos saltaban, otras se agachaban, otros… -¡Uyyyyy!, por los pelos, hasta que yendo de uno a otro lado, por debajo de las piernas de la Rosita pasó, y por arte de magia, ¡voilá!, ¡desapareció!

Unos y otros miraban a la flor encarnada en mujer constituta y ésta aún más se sonrojó, pues quien más acusadora vista le echaba era su compañera de andaduras y otras chanzas, ¡sí!, la Gaviota, pero en duro cruce se quedaba, pues allí nadie dijo nada.

Pronto y ante el silencio de la Celestina gracia, intervino el don divino la Comisionista, pero no para acusar, sino para olvidar el imprevisto.

—No te preocupes mi fiel amiga, que pasar no ha sido nada, tan solo que desafortunadamente el dado se ha ido a otro lugar muy de repente.

La otra constituta, esta vez la más dura de todas, la cruel, la Ugete a reprender el caso salió, pero con similar resultado.

—Ver lo he, y nada he notado, pues aunque segura estoy, no puedo demostrar lo que el viento se ha llevado.

—¡Basta ya! –gritó la Puyazo–, dejad de jugar a la puta i la Ramoneta, y colocad el dado en otro lado, pues siempre es el mismo capricho del destino, Gaviota se lleva a la Rosita de juerga y pagan mi cinco por ciento cada vez con menos acierto, pues por confiar en vosotras, ni ese precioso paraíso que entre tan alta cordillera está y que linda con mis tierras me dejan guardar a buen recaudo unas pesetas.

—¡Serán los dos! –recalcó una plebeya que de pronto apareció, ¡que no uno! pues entidades tan grandes no las hay para tan curioso provecho.

—¿Quien sois para meteos en asuntos que no os conciernen? –recalcó una vecina de Iujodiendolaformación.

—¡Demagogia me llamo! y tan harta estoy de sentirme así, que cambiar haré con mi nombre por otro más prudente y menos dado al maltrato de las constitutas, que en tantas ocasiones me utilizan sin darme las gracias. Por ello hoy y con sentido pleno, ¡no el de vuestras palabras!, a todas os acuso de falsas y bien pagadas mentiras y deshonras en estas tierras conocidas y tan bien amadas por quienes de verdad utilizan el verbo en consonancia con el sentimiento, haciendo lo que deben, escribiendo si así se tercia, con la saña de la guadaña si el asunto se tuerce, pues la atrocidad de vuestras palabras, no tiene fin, dando por echo que lo primero es lo que debe ser, ¡vuestros bolsillos! y lo demás queda todo por ver y sujeto a un bocadillo, el de los que piensan que cambiar se podrá y pronto sin darse cuenta que todo es un puñetero cuento, el que vosotras queridas mías, queréis dar a entender como natural en estas patrias benditas por Dios, ¡la que sea! Pues sabed, que hasta yo me siento mal, en especial teniendo en cuenta, que quienes me utilizan la hacen con tanto y mal afán, el del engañar a los que el trabajo os dan y dejarlos tirados en cualquier vado donde por vuestra Ley, la que habéis creado, puedan retirar y luego arrojar a cualquier descampado como si de un animal se tratara. Carecéis de toda la buena voluntad, de esos teóricos principios por los que supuestamente empezasteis a ejercer en la Prostitución, que es lo que es y está al servicio de quienes la crearon, de los chulos sin escrúpulos que sabiendo lo que debían ejercer, la diseñaron de antemano a su medida, ¡sí, a la vuestra!, por eso digo, grito y maldigo, a quienes en su provecho hicieron tan horrendo oficio, ése que tanto sacrificio y vidas costó a lo largo de los años, para quedar simplemente a vuestro pleno beneficio y apaño.

La tertulia empezaba a animarse y todo hay que decirlo, también a caldearse, y no por las tiranteces derivadas de dónde hubiere quedado el cubo, que todos allí lo sabían, sino por las palabras de la recién llegada, puesto que no esperaban que su mejor maniobra, esa que siempre prometen y siempre zozobra les había llamado la atención, ¿cómo podían asimilar que su grandísima y queridísima amiga del alma, esa que les permitía hablar a capricho durante horas sin decir nada y prometer hasta meter para luego, una vez conseguido el objetivo por detrás nos den con él. Éste era el dilema que allí les preocupa y había aumentado un poco la presión, pero tampoco tanto, pues maestras eran todas ellas en desviar la atención a la primera desprevenida, que por supuesto una cosa es que estuviera despistada para la ocasión, y otra que no maniobrara con sobrada experiencia lanzando la piedra a otro tejado. Así estaba el asunto, a base de rular y rodar la pelota, y de evitar tenerla mucho tiempo en su propiedad, convirtiéronse en el mejor Tiki-Taka de la historia, ¡oiga!, ni el de nuestra selección española, ni el del Barcelona, que esas no retenían el esférico ni para dar el primer toque, ¡ya se lo digo yo!

Visto que la rutina volvía a ser la misma, Ulises el gran toreador de pluma y espada, mandó callar a la prole de la Prostitución para decir unas palabras.

—¡Constitutas todas! ¡viva la Prostitución!

Y a estas palabras, poniéndose de pié las que sentadas estaban, aplaudieron convencidas de sus bondades, ¡claro está que hablamos de las suyas! ¡por supuesto! ¡faltaría más!, hasta que llegado un momento de silencio, que tiempo costó, pues interesadas estaban en seguir dando rienda suelta a las palmas, aunque de dolor se quemaran, antes que aguantar otra vuelta de ruleta que les diera por la meta.

Hartos ya de tanto aplauso, levantó la mano la Cartera, añadiendo que las allí presentes habían tocado la suya y de nuevo empezó la corrida de toros, a espada, estoque y Rejones con quiebro, requiebro doble, sencillo y verónicas, ¡qué buenas!, arrodillados ante ese imán que tanto les atraía, y que tan bien oraba y como siempre por el mismo camino, pero ancho, ¡por Dios se lo digo!, tanto que abarcaba desde la siniestra a la diestra y en ambos casos hasta el completo servicio del templo, ¡al suyo me refiero!

—¡Tanta hipocresía no puede haber junta!, exclamó Pepe, porque de ser así el tiempo tormenta barrunta, y no es bueno ni para uno ni para el otro lado, pero sí para el centro, donde está en este momento el famoso dado. ¡Rosita!, abra esas piernas y de rienda suelta para que salgan los reales y caprichosos números que se han escondido sin saberlo en vuestro sino.

La nombrada se mostró un poco alterada al principio, pero como no le habían acusado y sí desviado la intención a la casualidad del destino, relajó sus catetos y del interior del vértice cayeron los veinticuatro ángulos de noventa grados, rebotando en el suelo y dando de lleno en la Pasado, otra constituta ya vieja y mayor que le traía al pairo que le diera o pasara de refilón, puesto que la justicia nada podía ya hacer, por cumplir con las causas que deberían haber sido consumadas en su momento, y no me arrepiento cuando lo digo, pues hasta el punto llegaba el desparpajo que cuando hacía mucho frío hasta alto volaba el grajo, ¡así es!, el de sus bolsillos y en ese momento nació la villa por todos conocidos, Quesevayanalcarajo, otro pueblo de la Joda y es que hay tantos que se han apuntado a esta moda y reflexión, que el país entero empieza a ser irreconocible por sus municipios, incluso en el Vasco País, dónde ya algunos lugareños intentando cumplir los requisitos, aunque algo complejos para los pellejos de toda la vida, ya tienen localidades a su debido criterio, llamando a la antigua Fuenterrabía, hasta hace poco Ondarribia y quedó en Fuentehabía u Ondehabía la voluntad del vecino, lo mismo pasó en otros lados, pero siempre a sus modos y algo más complejo y delicado de lidiar, pero con buen tono, por ejemplo Hastaloscojonestuak, Lahostiatevoyadarpostúa, en fin, regularidades de las irregularidades de la cotidiana vida, porque en algunos casos incluso compartieron sus raíces, así pasó con Eibar que tornó en Ei-albarchorizoak y no sigo porque no es cuestión de tenerles aquí presentes toda una vida, pero sí valga y ésta por última la plaza de Indautxu, en el Bilbao de mis amores que a fuerza de las nuevas y regidas obras quedó como Ind-Alíautxuporloshuevoszoak y éste otro y breve resumen de las cualidades del pudiente que a continuación relato:

Comida – Alikadura – en Alí-karadura

Alcorta – En Antesahorayaná

Donostia – En Vayahostianoscayó

Háganse ustedes una idea de lo que quedó de sobrenombre para el resto, Tequería, Pasajes que se Fueron y así paulatinamente, como el mar cuando sopla suavemente, con lozanía que posible no es, pero uno se lo imagina.

Y qué decir de las dos sevillanas, esas tan valientes y decididas que tanto florecieron al principio y quitaron después a su querida patria, sindo una presidenta y la otra ministra, entre la Marquesa y la Batalla andaba el asunto, cuando al final ya no recuerdo el por qué nos llevamos un disgusto, pues ambas y animadas amigas discutieron por su rebeldía, ¿o serían la Expo y las deportistas olimpiadas?, faltaría más, y el mundial, donde vendimos más naranjas de plástico que las de Valencia, si señores, nuestros dueños de ojos rasgados se pusieron las botas, y nosotros viéndola venir como unos auténticos idiotas.

Pero a lo que íbamos. Hablábamos de la Marquesa sin nobiliario título y su pareja. En aquellos entonces a la Batalla saliole un hermano compungido y herido por no recibir parte de su dote, así empezó el tema, entre duras y crueles Guerras, para seguir con otros escándalos como el del director de la Benemérita y con mayúsculas, que culpa no tiene, sino el mal bicho que nos dejó en la boca ese gran bicho de frente aislada y mal enfocada y que tan poco pagó por no seguir tirando de la famosa tela, ¡sí, a la manta me refiero!, eso es dinero y a base de bocados, incluso a los damnificados por los atentados de la entonces Aquella, que eta hoy es otra. Poco a poco floreciendo fue la escarcha, aunque menos madrugadora que de costumbre, pues tardaron en empezar a darle juzgado a esos pobrecitos desvalidos que solo se quedaban con lo justo, como decía el esclavo de Sinuhé, sí señor, que merecido pensaban que era suyo por servir al resto de los que les pusimos en la cúspide del poder hasta joder y después de haber jodido, a por otro borrico que éste ha quedado escaldado de tanta hostia a uno y a otro lado.

Pues lo mismo que ahora, de entonces también recuerdo a la Comisiones, que esa da lecciones por todas partes, en esta ocasión de inmobiliaria previsión de aquellos que confiaron en su buena gestión y se quedaron sin su mansión. ¡Hay que ver con el Abad!, otro singular nombre para un ateo señor, ¿por qué será?, pero ese no está, y por lo tanto ya no me he de meter, así me lo dicta la conciencia pues no se puede defender, pero si con los vivos que tanto daño han hecho a los fondos para la formación, o de baja se han dado de por vida para cobrar sin dar palo al agua por un simple favor. ¡Qué pena me da!, y lo digo de verdad, con el corazón en la mano que haya personas que sabiendo que de todos es el esfuerzo y la evolución de nuestro pasado, y se aprovechen de tan bajo instinto para seguir viviendo a sus anchas y como parásitos de una sociedad que tanto da y ofrece en pro de la caridad, y con esto me refiero a los donantes de transplantes, a los que ayudan a los demás, a los que se implican en mejorar la calidad de vida sacrificando horas de sueño para que mañana esos… y lo dejo a su criterio, pueden además aprovecharse de la seguridad social. ¡Hasta aquí podíamos llegar!, malo es robar, ¡pero de por vida! No es de extrañar entonces que no quieran creer en nada más que en ellos mismos. C`est la vie y no sigo, porque me abrasa el calor en la sangre.

Últimamente está de moda todo lo que es blanco, así es, igual da que sea corbata, guante o que antes llevara gafas y ahora lentillas, total el secretario bien que nos la dio, ¡qué digo! si luego fue testigo y jefe del Misterioso fomento, otro igual. Sus hijos a católicos y muy caros colegios y él, ¡anda leñe! otro que en nada cree.

Paro y cambio de tema, mientras veo la pluma escribir sobre el papel antes blanco, de ése que no sabe de poesía, pero que a veces rima con maestría los retos sin sonetos, cuarteos, tercetos o pareados, todo recto y hacia la izquierda, tire a la derecha y ahí, junto a la Democracia está el servicio de señoras y caballeros, así es como describe la teórica utopía, con irónicas metáforas, las de nuestra auténtica vida.

¡Churruschuschús, amén Jesús! que por hoy ha sido suficiente, de manera que todos a la cama, a la suya a la de las fulanas constitutas. Vuestras mercedes disfruten de esos sinplaceres que yo aprendí de mi ciego autor, el de la Odisea, que mejor no tomar partido por ninguno y permitirte el lujo de criticarles por partes iguales, que no hacer caso y casarte con o sin disimulo con la gracia de su insensato espíritu. Para ello aquí les dejo la nueva interpretación del final del paraíso, y es que siendo lo que es, puede ser una u otra cosa, la felicidad del que vive su vida con soltura y desapego a la política en su propia casa, ¡que ya es más que suficiente! no obstante ustedes verán. Buenas noches y que sueñen con los angelitos, que dicho me han, que los hay de uno y otro lado.

“Adán y la Eva”

–¡Ayyy!, ¡Dios!… que esto duele, ¡ehhh!, ¡no entiendo por qué me tienes que quitar una costilla!

       –¡Cállate! y déjame hacer, ¡hombre!, que es por tu bien, con el tiempo me lo agradecerás.

       Y así ocurrió. De la Divina mano de la Providencia, del mejor cirujano y creador jamás conocido, nació la más bella entre las bellas del glorioso jardín del Edén, la Eva, ¡si!…, la de Adán.

       Tan finamente tallada la costilla quedó, que el hombre de quejarse dejó, disfrutando como estaba mientras observaba crecer a su símil y futura compañera en aquél paradisíaco lugar.

       La Eva creció en el amor de su príncipe, el único azul de aquellos lares, disfrutando de cada momento e instante de sus prietas carnes y del resto de avatares. Hasta que un día, y sin saber por qué, el marino azul cambiando fue de color, hasta llegar al rosa pasión. Ella, la única mujer de la tierra, la que Dios creó a su imagen y semejanza, notóse desplazada, por las flores, árboles, frutas, pájaros y mariposas, ¡que entonces no había mando a distancia! Allí estaba él…, antes osado y ahora amanerado, ¿me habré pasado?, se preguntaba entre sollozos, ¿por qué este cambio? Antes amante en cada rato, esquina o alcornoque y ahora volando va entre el campo, soñando cual pajarillo, aleteando para prender el vuelo y ayudado por la brisa del aire.

       –¡Adán!, ¡ven aquí!, ¿has lavado los platos?, ¡siéntate en la taza que de pie salpicas y manchas!

       –¡Claro cariño!, pero que buena eres conmigo mi dulce amor, que sería de mí sin ti. ¡Gracias Dios!, que razón tenías.

Nuestra reina cada vez más bella, no entendía por qué aquel mozo tan bisoño que tan bien roncaba, silbaba y bramaba durante la noche…, durante el día así se comportara. Macho dormido… y tan femenino despierto…, ¡qué tierno!

       Ella, la más digna y maravillosa fragancia del amor, viendo que los cambios de aquel hombre no le gustaban, decidióse a probar otras filigranas, llamando a su cuerpo por su nombre y llevándole al prohibido árbol de la vida.

       –¡A ver si se despierta este jodido Adán!, que me tiene… ¡ay como me tiene!

       A la sombra de las ramas estaban observando como caían las manzanas, cuando una voz surgió, melodiosa,

dulce y sensual.

       –¡Tomad esta fruta y morded con ganas!, y veréis que bien os sienta.

       –La Eva tan sensibilizada por aquel tenor que tan bien rezaba, diole a su compañero para que éste el diente hincara, ¡pero no quiso!, no le apetecía, ¡le decía aquél cabrito! Así que dispuesta a todo, mordió primero, masticando el dulce de la esperanza y luego:

       –Toma mi amor, un poquitín te vendrá muy bien.

       –Como quieras cariñín, pero no debemos. ¿No será mejor, primero hablar con Él? 

       –¡Tu come y calla!, mi tierno bomboncito…, a ver si con esto, se te abre un poco el apetito.

       Haciendo caso de su amada, Adán el cebo mordió, y de golpe…, ¡zhasss!… todo cambió.

       –Mira que te dije que Dios se iba a cabrear, que no comiéramos de la prohibida pasión.

       –¡La culpa es tuya!, tendrías que haberte negado, fíjate como estamos ahora por no haberte comportado como lo que eres, ¡solo tú eres el culpable!

       Y así empezó el mundo que conocemos, aunque con el tiempo que todo lo puede…, comenzó volviendo a su cauce, los machos menos machos y cada vez más ausentes, muchos de ellos ya machotes… y la hembra buscando a su cacho, que de haberse escondido ya no sabía dónde, y por ello, estudiando los errores que no comprendía, de los sin sabores que la vida le había dado. 

 

            Alcorcón 7 de abril de 2015

            Fernando Cotta Pollo

¡Comproooo, comproooo!, ¡¡¡compro escaños!!!

Pues claro, el mercado es lo que se ve y palpa, sobre todo cuando de valores se trata, ¿no? Ya puestos… ¡yo también quiero oiga!, ¡que sí!, pero como ando un poco justo de presupuesto me vale uno, ¿le place señor catedrales?, y es que…

Me va, me va, me va, me va, me la vida, me la gente, me va el caviar, me va la fiesta, la madrugada y los botellines en paz,  el rojo color, deeee verdad.

Pues los tomateros caballeros y señoritas fieles a la unida siniestra, tienen que estar que trinan, ¡se lo digo yo!, porque tela, tela, tela, tela, ¡claro!, ¡y más tela!, pero en metálicos sueños de escaños y otros apaños del señor Garzón y su buen y amplio corazón.

¡Mamma mía!, rezan los adeptos de los botellines entre bares y otros come y diles. Un pacto de caballeros sin tercios, pero con varas en abundancia, pueden estar seguros que pasan de las famosas once que tanto se vende cuando te dicen, ¡ten cuidado!

Y es que no se puede salir, pedir un café y abrir una portada de un periódico, ¡que no oiga!, ¡no lo haga!, que la sangre le arderá como en sus tiempos lo hizo Roma, pero sin Nerón, tan solo a base de leer titulares que a cualquiera le rompe y destroza lo que hay en el interior del pecho.

En el fondo me las trae al pairo, pero me pregunto, ¿cómo se lo tomarán los fieles a un partido que empezaba de nuevo a brotar debido a disconformidad con la realidad?, ¡vaya tela, y ésta de juicio, ¿lo pone usted o lo incluyo personalmente?

Tengo una amiga que le encanta el mercado, sí, a Doña Carmen Sereno, ella va por los puestos dando vida a los personajes de la histórica y cotidiana vida, ¡y de lujo, por cierto!, pero en esta ocasión y con su permiso, señora… me quedo con todos los puntos de venta de una vez, ¡válgame el cielo que sí!, a la bolsa me refiero, y al gran mercado, como no, “al de los valores”, y en éste no están las grandes compañías, sino los instintos y amores de los que sienten pasión y se definen en un sacramento, el de la inconsciencia de otro. Así que oremos todos como antes se hacía, pero cambiemos al personaje de la petición, ¿les place?

Garzoncito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón, ¡tómalo, tómalo, tuyo es, mío no!

¡Y se los quedó!, ¡caray que sí!, pero los rompió vendiendo las aspiraciones de quienes quieren cambiar las cosas y creen en un líder que después de lo acontecido ha demostrado, ¡qué no lo es!, por siete u ocho escaños en las próximas elecciones del señor propietario del templo. ¡Manda narices!, eso sí y que conste en acta por favor, a base de botellines. ¡Vaya, vaya tela!

Visto lo que hay y he, decirles quiero y deseo que ¡paso de política!, si no es Panamá que sacude en todas las direcciones, son las bolsas de los valores, así que me despido, esperando no abrir un periódico hasta pasadas las elecciones y casi con seguridad, adoptando mi derecho constitucional a no votar, de esta manera no veo las noticas o la prensa, sino lo que de verdad me apasiona, la amistad y la literatura sin la sepultura de la traidora política que nos desune.

A vuestros pies.

 

La vara de medir y otras “azañas”.

No quería hablar de política, pero… las redes ya empiezan a soltar la flema, rabia, coraje, de unos y la de quienes utilizan la hipocresía por bulerías y quieren llevarse el salto de cama, “los otros”

Le di mi credibilidad a Soria, ¡sí!, como lo leen y sale del teclado que tanta sabia me da. Si buscan por los andenes de este metro por ahí verán el vagón, pero claro, jamás pude imaginar que Panamá se llevara ese que yo mismo puse en el altar. También es cierto que sigo pensando que no puede ser, quizás sea porque le conocí en persona y palpé lo que hizo con Las Palmas, y no hablo de las manos, sino de Gran Canaria. Al menos tuvo la decencia de dimitir, porque hay otros y as… que ni echándoles.

Hace poco tiempo conocí una periodista con la que por su carácter abierto, campechano, alegre, cordial, excelente pluma, y un blog de crítica política y otros menesteres púbicos, muy singular. Desde entonces, la afinidad como personas que somos, se hizo constatar por encima de las ideologías de cada cual, en el fondo guste o no, es lo natural. El caso es que hablando con esta profesional de  la comunicación, que lo es y me consta, nos reíamos de la corrupción, ya saben ustedes, toma que te doy, hostias que me has dado, espera que te toca y ahora que ha llegado, que siempre hay regalo, por supuesto y como en las ferias, siempre toca, si no es un pito, te llevas unas pelotas, ¡pero de cuajo!, claro está.

Cuando el escándalo Teruel, lo digo con intención, ya se verá, le dije que me tomaba un descanso, que iba a cobrar por ser fiel a una persona, que please, déjame un kit-kat que me llevas ventaja, ¡por favor!

Mira por donde en esta semana también han viajado otros seres del otro lado al mismo y paradisíaco lugar, entre canales anda el trecho, ¡por supuesto!, y sin dar más guerra que la necesaria, -¿Oye, has visto?, que los leales al pueblo… ¡también dan mordiscos!, manda naranjas, que se va de la ciudad. Dónde estará la Lola, y así es. Hoy me llama y me dice. -¿Te has dado cuen? –Entre nos hay confianza y el verbo cambia también. ¿Qué ha pasado, otro tornado?- Pregunté metiendo mis traseras partes, en especial por si caía otro cateto con sus lados, pero no, que el origen fue otro, ni más ni menos que la señora Lomana la que da la noticia esta mañana… enseñándonos lo que es y debe ser “la economía de mujeres,” ¡vaya telón!, de fondo y con un par, que sí, que se lo digo yo, por eso los dineros pasan por donde es y culpa no tienen, a la provincia me refiero, pero sí ese dicho que deja en entredicho la realidad actual, tonta ella y tonto él

No obstante, hoy el que defiende un partido o a un político, cobra por detrás y por delante y que no se espante, es como debe ser porque en el fondo, la basura está tan dentro del pastel, que tarta ya no queda, tan solo su apariencia y buen hacer, por eso yo no pongo mi honor por bolsillo para nadie, porque cuando de alforjas se trata, normalmente se habla de las que das y recibes y en este caso, prefiero dar a todos los catetos, que así al menos cobro sonrisas y otros veniales pecados y si no que se lo pregunten a Puigdemont, ¡qué duros son sus platos!, redondos no pueden ser que ha de recoger todo lo que se menea y cae. Hoy ha tenido la osadía de barrer la basura hacia la casa de otros, ¡oiga caballero!, poderoso es don Dinero, ¡que lo sé!, devuelva vuestra merced las aguas, ¡perdón!, quise decir el coste de las mismas que bien simuló con buen ver, para adquirir sus obras de arte, ¡que sí!, que entendemos que es para su protección. ¡Otro telón!, pero de teatro para la comarca de la Joda, y sí, griten conmigo todos unidos, a viva voz, con los pulmones resoplando la ira que todos llevamos dentro, ¡¡¡¡ANDAYQUELESDÉN!!!!

Pero entre andayquelesdeños y otros pájaros de agüero, también hay que dar un poco de jengibre al otro lado, ¡faltaría más!, que si no la comarca no sería de la joda, se llamaría de la jodió, ¡se lo digo yo!, por eso y hablando de políticos defensores de los humanos menos pudientes, ¡perdón otra vez!, que se me ha ido la cabeza, ¿a qué me refería?, déjenme pensar… ¡sí!, claro, ¡caray!, ya la coloqué y escucho… -¡Hey!, solo pienso en ti, juntos de la mano, se les ve por el jardín. ¡Jajaja!, ¡que sí!, al señor Iglesias me refiero, o parroquias como ustedes lo vean más claro, que entendiendo bien de mozas, creo que le voy a enviar al Duque. Primero defiende a su ex y ahora a una juez. Casi rima, ¡vaya tela!, eso sí, imputada, ¡oiga!, que no diputada o lo que vuestras mercedes libremente interpreten, con un escándalo con el Club la Unión Deportiva las Palmas y o su presidente, ¡otra vez por sevillanas!, manda narices, será que la tierra que me crio tiene la culpa?, no creo, pero a saber. Y sigo por Triana hasta la Castellana, pero en esta ocasión, la de Madrid. “Panamá te quiero, Panamá mi amor, Panamá dinero, Panamá por favor… es un estribillo que dejo por si hay quien quiera darle aliento con un buen sustento de corcheas, fusas semifusas y ya de paso, las entreteje en condiciones en un pentagrama para hacernos reír un poco. En esta ocasión… se abre el telón y comienza la función con…

Que no son los teleñecos, ¡por favor!, que no, ¡son los marionetos!, pero dejemos eso aparte, que hay quien dice… ¡eso es arte! ¡Tela!

Pues paseando andaba no sé si el martes, ¡qué más da!, mirando otras ventanas cuando saltó a la palestra otra Beltraneja, no digo el nombre porque no me va, pero de esas personas que cuidan y miman nuestros pecados, pues claro, ¡a la bolsa me refiero! y resulta que Doña Carmena tiene un agujero y no se entera, ¡vaya por Dios!, señora, mande a esa otra “vivamibosillo y la madre que me pario”, a donde le den cera, que si no, al final resulta que Panamá es español, ¡y nosotros sin saberlo!

Al final y si se dan cuen, lo que en realidad hace falta son varas de buena madera, pero de esas que se rompan y midan el volumen con severidad y sinceridad, para ello, a los que aún tenéis libre la capacidad de opinar, os sugiero que utilicéis haya, entre otras cosas porque es flexible y da latigazos a uno y otro lado, de esta manera las hazañas serán vuestras y los que reciben la ficción de la singularidad, verán sus azañas tal y como plasmado está.

Churruschuschús, amén Jesús. Voilé.

ANDAYQUELESDÉN – 2º Capítulo completo

 Vista la receta que cantó el tabernero, el de la pluma se dispuso a seguir escribiendo sobre el papel lo que consideraba su obligación, pues sabiendo como era, seguro que enviarlo a la prensa haría, aunque ni Dios caso le hiciera, ¡o quizá si!, pero por temor a los que gobiernan, capaces no sean de publicar la crítica que con tanta simpatía y crueldad, ironizaba la realidad de los despropósitos que cada día acontecían.

—Vuestras mercedes han de perdonarme, porque sobre la sobrina y amiga de presidentes no escriba, pero si he de hacerlo con otra gobernanta, o intento de ello en la bella Andalucía, que castigarnos quiere después de que la miembra del poder judicial y presidenta del Observatorio para la Violencia de Género, organismo público con el que en muchos puntos estoy de acuerdo, pero no en cuestiones donde pretender se intenta tratar al hombre como animal y no entender que el que mata, tortura o maltrata a una mujer, sólo tiene en común con el hombre la física apariencia, pero que sin embargo no es lo que debería ser, es decir…, un barón y sí un asesino, torturador, maltratador y por lo tanto un delincuente que debería estar en su vivienda natural, en prisión o en el paredón. Por tanto os comunico mi intención de dos réplicas, la una a la señora de tan importante consejo y la otra a otra política que tan poco gracejo tiene, pues mientras la protectora habla de cárcel para el piropeador, la señora de mi Andalucía, siendo abogado, ¡tela!, si nos dice que lo hagamos, pero en privado, y por lo tanto así poder criminalizar a quien lindas palabras, sonetos, cuartetos, tercetos y otros tetos, suelta una gracia cantada unas, y gritada otras a las obras creadas por nuestros señor y que paseando llenan de orgullo nuestra nación. ¿Quién desea el turno de leer esta primera misiva?

Mira por dónde en ese momento entró la propietaria de la Untería, panadería para los recién llegados que aún no estaban al tanto de los tan singulares nombres, y que obedecía al nombre de su padre y la madre que le parió, es decir y como ya nos tenía acostumbrados, unas veces era Tocina otras Rebelión o doña Dómina Dominemos, el momento era la cuestión.

—Veo que andando estáis buscando alguien que tenga los ovarios bien grandes para leer una de vuestras irónicas protestas. Si no os importa, ya me encargo yo, que así si alguien ha de cobrar por merecerlo, ya le doy la harina pertinente en uno u otro costado al penitente, y así que dejar deje de pedir por capricho o porque le sale del bicho.

—Vuestro es el derecho querida vecina, ahí os lo dejo. –respondió el escritor.

Hablando de Roma por la puerta asoma la falta de cultura de algunas miembras del C.G.P.J., en este caso la Presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, que sin más achaca y tan tranquila se queda, alegando que “la observación y posterior declaración de la belleza es una invasión a la intimidad de la propia mujer”

Creo que estoy perdiendo capacidad de entendimiento y de comprensión, quizás los años, el meridiano del centenario me estén dejando fuera de la Ilustración y deba entender que ya no se puede, no se debe, es pecado, no lo hagas, no lo digas, guárdatelo que si no vas al infierno.

Y digo yo señora Presidenta, ¡perdón!, señorita que si no recuerdo mal, ya no se puede definir a una mujer entre una y otra cosa, así proclamaron hace unos años, y esto se lo digo con todo el amor del mundo, y ¡ojo!, que nada tiene que ver con usted.

Si conoce Vitoria, ¡sí, la de Álava!, sabrá que por esos lares la costumbre de ensalzar la guapura o el encanto es al revés, es decir, son ellas las que alardean y a veces con mucha fiereza de frases que atentan de verdad contra la integridad de cualquier animal de sexo masculino, “que es al parecer como usted nos ve”, salvo que en los últimos años hayan cambiado, pero créame que lo dudo. En la misma plaza de la Virgen Blanca, cruzando de punto en blanco, conozco a uno que no sabía donde meterse, y es que una cosa es un piropo y otra una sutil arenga de acoso y derribo, pero supongo que como tantas otras cosas este caso es simpático y no hace daño.

Sepa usted que el arengado no salió corriendo por eso de que “ancha es Castilla y a mi se me hace estrecha”, que si no, hubiera puesto pies por polvorosa. Aún así y después de la experiencia, que no ha sido la única, hay más incluso en otras provincias, el desdichado jamás se sintió ofendido en su interior y por supuesto jamás pensó que aquella manifestación de poder femenino era un atentado contra la integridad de su persona, simplemente entendió que así es la naturaleza, unas veces bonita y otras un poco más basta.

¿Qué pasará si a una señorita de setenta y cinco años, por decir algo, que va acompañada con su hijo a uno y yerno a otro lado, un delincuente se le acerca y le dice en presencia de ellos, “pero por Dios, que bien acompañada va usted hoy”, “cada vez que la veo, aparece la primavera”, “si está usted tan guapa que va a provocar accidentes de tráfico”, “cuando veo su sonrisa se me aparece el sol”, “me duele el alma de ver tanta belleza”, “un ademán con el sombrero”, …

Y es que hay formas y reformas, las de la cultura que envuelve al que suelta una palabrota por piropo y la del que ensalza en una metáfora la belleza exterior e interior de la persona, y solo con una intención, la más cruel de todas, la que asesina, la que pervierte, la más poderosa…, simplemente por dar un poco de felicidad y eliminar las asperezas de la vida.

Un escritor llamado Fernando José Baró, al que me veo obligado a dar la razón, tiene por título de una de sus obras “Las arrugas del alma”, creo sinceramente y sin intentar hacer daño a nadie, que esas arrugas son las que usted debe tener, ¡sí!, las más internas, esas que no son pliegues de la piel provocadas por el sufrimiento sino por su extraordinaria forma de ver las cosas que no son, las que envejecen a una población, eliminando cualquier tipo de creatividad en su verbo y en su espíritu, en los libros y su mirada, en la tristeza que supone a partir de los cuarenta que alguien no se atreva a mirarte por miedo a una denuncia a todos puntos vista como un atentado, si señora Presidenta, un atentado a la libre expresión que además defiende y es uno los pilares sagrados de nuestra Constitución.

Creo que debe recapacitar, errores los cometemos todos, yo el primero y muchos en la vida, de los que afortunadamente voy aprendiendo limando para no volver a caer en ellos, no juzgue ni prejuzgue a la mayoría por una tremenda minoría, pregunte usted entre las personas si unas palabras bien dichas ofenden o atentan contra su propia integridad y comprobará que no lo es cuando él o la que lo suelta es de su agrado y por lo tanto, si no lo es, ya es un mal bicho, un delincuente que no tiene dos dedos de frente y al que hay que exterminar aislándolo de la sociedad en la que vivimos.

Esta semana más de medio mundo se ha levantado contra la libertad de expresión y de opinión, y a usted, eso le va al pairo, que para eso está donde está y por eso hace lo que le sale de la real gana, o al menos eso intenta.

Quizás estoy siendo duro en extremo, pero es que sus intenciones me han llegado al corazón como puñaladas traperas por la espalda, suerte que el coselete y la malla me protegen que si no, a estas horas estaría en la guillotina, en el garrote, en la horca o frente al paredón, gracias a Dios que tenemos nuestra sagrada CONSTITUCIÓN que nos protege de tanta vulgar humillación.

Por cierto, no se preocupe usted que a estas alturas no habrá dos piernas que suelte “qué bien vestida va”,  “qué bien le sienta esa blusa”, “qué sugerente está usted hoy”, “y llegó la luz” … 

  La cocinera y creadora de las mejores hornadas de la zona, finalizó la lectura afirmando y negando con movimientos continuos de cabeza, y era de esperar, pues sabido era por todos, que aunque gustaba de compañía femenina y masculinas en idénticas proporciones, ella era la primera que cuando algún ave le gustaba, primero en viva voz se lo decía, y luego si el amor surgía, ¡a la cazuela!, de ahí que en parte mostrara su contento y en otras su desconcierto.

            —Sois un poco canalla mi querido Ulises, pues no es para tanto la noticia, más sabiendo que el objetivo era el de meter un buen calificativo para el que utiliza la fuerza en contra de la naturaleza de tantas bellas mujeres. No obstante reconocer me veo obligada a decir que tampoco la otra se ha quedado corta, y que por probar ya lo hecho, ahora queda el trecho de aprobar tan mal disimulado odio hacia el varón, que como bien sabéis no es mi condición, aún así y como el mal no viene para mí, defenderla debo, aunque sea de forma débil y muy moderada, porque de lo contrario también puede quitarme el derecho de sacar provecho del verbo ensalzado con ética y poética si fuere el caso, o con un te pillo y un aquí te mato si lo merece el aparato.

Los oyentes sabiendo que si algo había en esa mujer, es sinceridad, quizás algo tosca, brusca y carente de diplomacia, pero la vida hace el vivido como es, unas veces fina y elocuente y otras así, pero siempre terminan de la misma forma, dando por oriente u occidente y si no, que se lo pregunten a la rubia, a la otra me refiero. Otro recién llegado a la tertulia, esta vez un conocido vecino de Elpepetedá y casado con otra encantadora señora del Elpesoetambién, tomó la iniciativa en la misma deriva pero con distinto tinte, que no se diga que las palabras bien dichas y en alta voz, siempre son de mala condición. El susodicho respondía al nombre de Medieronpordetrás.

—Muchas son las truchas que se unieron al pez gracias a los descarados calificativos bien puestos y merecidos, tal fue mi caso y el de mi linda mujer Sinavisar, puedo decirles que incluso estudiar tuve las formas de ensalzar las particularidades de aquella moza sin dañar sus vestiduras, hasta que después de quedarme sin la sutileza y la gentileza de la creatividad al servicio de la solicitada caridad de mi vecina, un día a las cartas todo me lo jugué, soltando algo más descarado que dejara claro que me gusta el azúcar pero también lo salado, así que sin más, esto le solté; –¡Dios!, ¿pero has visto cómo estás y cómo me tienes?– Diose la vuelta, me arreó una sonora hostia para posteriormente decirme, –¡Ya era hora que me dijeras algo más acorde a tu sexo!, que pensar incluso llegué que tan solo eras un poeta probando estilo sin pensar ni en mí ni en tu bragueta. Así que desde aquel mismo día, nos prometimos amor y cordura hasta que el desgaste nos llevara a la sepultura, y aún hay quien dice que la sal no es propia para ciertos menesteres.

Y seguía el intercambio de opiniones, las de las unas y las de los otros, siempre tolerante con las disposiciones y la idiosincracia de cada uno, sin perder el respeto y mejorando la calidad de lo que allí se exponía, normalmente todo era actualidad e historia de pocos años ha, pero como seguía el turno de las quejas varoniles, el posadero, el de siempre, puso causa a otra crítica de repente, que el autor aprovechó a plasmar mientras escuchaba las conversaciones de los demás.

—Ésta otra que de la pluma del siempre ha salido, también va por los mismos caminos, pero en esta ocasión por tildarnos de tontos ricitos de oro de apellido, abogada y polifacética política de la tierra del flamenco, aceitunas y pescaito frito, de las ocho provincias me refiero y que suman la comunidad. Si alguien desea explayarse dando a conocer en voz alta el contenido, ¡que lo diga y lo rece!.

Mira por dónde en ese momento aparecieron Divergencia y Separación, las constitutas de la prostitución, y bien que nos venía, pues de pleno, excelentes eran con sus capacidades orales. En fin que necesario no fue ceder el tributo, pues todos sabían de las lenguas que hablaban, muy bien se les daba el griego y el francés, del que siempre se decía en petit comité algo de a base del cinco por ciento y más, que no falte la calidad del que ora por aquí y jode por allá.

Ambas sujetaron el papel, una con la siniestra y la otra con la diestra, así empezaron a recitar con bella prosa las respuestas a las incidencias de la reputada señorita.

            Sepa usted que si algo es condenatorio desde cualquier punto de vista, es un piropo bien dicho y en solitario, pues puede quedar en entredicho el honor del bicho que lo ha pronunciado. Bien sabido es que si no es capricho y autorizado por su majestad, a la cárcel puede ir bajo su potestad, pues siendo una hipérbole bella que loa la grandeza de cualquier persona, puede ser mirado como un delincuente que a una mujer ha acosado, esa… mi serenísima, es la auténtica realidad.

            Mas pudiera decir con su consentimiento, que solicito y seguro no tengo, o sin su venia y no me arrepiento, que el que piropea en una sola presencia, la del ser que recibe esa bella esencia de la pureza que ensalza las virtudes de su naturaleza, puede interpretar con toda naturalidad que el culpable busca la unión momentánea de dos personas en su justo equilibrio, es decir, y en castellano de toda la vida, pero que se entiende así en todos los idiomas, matar el tiempo rozando los santos sacramentos de las conciencias más espirituales del universo, y no es así.

           Cuando un caballero se quita el sombrero al paso de una mujer, no es una intención, es devoción, respeto y esmero en demostrarlo.

           Usted está llamando machista al hombre masculino, ¿debo entender que en caso contrario también así es? Que su serenísima no disfrute con las regularidades o irregularidades del verbo, no quiere decir que las, y los demás tengan su misma y particular forma de ver la vida. Una cosa es el progreso y otra el retroceso, y por lo que veo, seguro que volveremos a pagar por otro mapa como el de Aído, o más.

           Las cualidades humanas del masculinismo, y así lo escribo para que se entienda, nada tienen que ver con su machismo, y con esto me refiero a su merced, pues tal forma de evitar la admiración con más represión, así lo es. Curiosa observación teniendo en cuenta siendo quien es, pues es de saber, que quizás la experiencia a algunas no ha llegado, que ejerciendo la hipocresía en la dirección que sopla, no queda otra cosa que estopa, por supuesto la que usted da, que para recibir ya estamos los humanos individuos y que a base de soportar aguantamos como chiquillos las ofensas que nos lanzan hiriendo como auténticos cuchillos.

           Ya sólo nos queda un parque cerrado, uno de esos con anillas de caballería, donde poder sujetar al potro y al resto del ganado, con o sin ayuda del otro, y con bozal, ¡por favor y que no falte!, que las metáforas y la rimbombancia de los detalles pueden ser exagerados y mal entendidos, por eso y ya de paso, aproveche y cuelgue un cartelito, cual señal de tráfico que avise con todos los lujos y mucho cuidado a cualquier pajarito, de los animales que allí se hubieren fijados y bien encerrados, creo que bien le quedaría, y de ello casi seguro estoy, un dibujo de un masculino varón con un texto que en grande indique “PELIGRO, HOMBRES”.

           Saludos del que se expresa, admira el arte, la gracia y el talento, en vida, con un suspiro y a veces con acierto, otras… C`est la vie.

El aplauso fue generalizado por uno y otro lado, incluso las constitutas de las Prostitución se mostraron de acuerdo con el resultado de la carta expuesta por ellas a viva voz. Unánime fue el sentimiento, pues hacía falta tener mal aliento para apoyar con tan firmes ganas que un caballero, fuere el que fuera arriesgara su pellejo en tan poco noble batalla, pues siendo abogado quien lo decía y compañera de ideas de la miembra, cualquier día podría ser ejecutada una orden de celo a quien le diera la gana, y así encerrar la libre alternativa y el derecho de la palabra según el capricho del momento y del día, sabiendo que si no era apetecible el sujeto o simplemente a gusto del oyente, al bravo luchador le darían muy bien, ¡sí señorías! por oriente, occidente, levante, poniente, barlovento, sotavento, proa y… la popa, y ¡esto si que no!, ¡hasta ahí podíamos llegar!, ¡por ahí no!…, !que duele!

ANDAYQUELESDÉN Y LA COMARCA DE LA JODA – CAPÍTULO I completo

Queridos amigos y amigas:

Dados los grandísimos cuidados con los que nuestros afectuosos políticos nos miman y tratan, visto me he en la obligación, de gratificar esa humana gracia y talento con la que nos gobiernan desde años ha. Para ello esta irónica pluma se ha puesto de manifiesto y a mi lado dándome la divina inspiración, que falta me hacía para plasmar en este satírico relato la historia plasmada tal y como es, desde el 78 del siglo pasado hasta el 15 de este dos mil.

Así pues y sin ofender a nadie, pues quien así se sienta, lo será por los ajos y no por el contenido, doiles las gracias y envío un fuerte y caluroso abrazo y dicho ya de paso, que vuestras mercedes disfruten la vida tal y como es. ¡C`est la vie!

Un millón de gracias a esta magnífica ilustración del mapa de La Comarca de la Joda con la que Rafael Gálvez ha tenido la gracia y talento para cuadrar perfectamente la intención de esta breve obra. ¡Gracias Rafa!, ¡eres una mostruo!

                                                                                                        Fernando Ulises

ANDAYQUELESDÉN – CAPÍTULO I

        La comarca de La Joda, situada en la serranía de Medieronsinavisar, es una zona muy peculiar, tanto que a su vez se divide en dos partes, el sur, el este y nada más. Verde una como la selva tropical y árida la otra como el desierto y cubierto de sal. Los pueblos de las pedanías llegaron a un importante acuerdo con el fin de cambiar el nombre de las poblaciones y reflejar la actualidad. Después de un breve consenso, para el que mucho tiempo no hizo falta, los alcaldes de dichos municipios convocaron un referendum con la buena intención de que cada localidad adoptara la nueva denominación. Amen de dichos asuntos, también se habló de mejorar las dialécticas formas de la expresión, pudiendo decir palabras mal sonantes si lo requería la cuestión, o versos sin rima final donde cada uno y según su fuente de inspiración, pusiera lo que le apeteciera para a capricho, rematar la cuestión, pero siempre intentando darle un toque de simpatía y evitar las ofensas de los prendas que podrían escuchar la conversación. ¡Y así pasó!, que con el tiempo incluso los lugareños tomaron por suyas tan bellas y sanas costumbres, cambiando también sus partidas de nacimiento y con consentimiento de la Santa Sede, que todo hay que decirlo por otras características enseñas, que hacían referencia a las crónicas de hoy, de ayer, y por supuesto, a las que aún quedan por venir.

Para recibir a los visitantes a la región, lo primero que el conductor o viandante se encuentra es un gran cartelón, que reza:

“Wellcome a la comarca de La Joda” y debajo, un gran mapa destacando el nombre de las villas y sus carreteras de unión, entre los que se encuentran, Quetedoy, Haciendanosjodió, Lamultapatí, Marianicoelcojo, Cojocajapamí, Elpepetedá, Elpsoetambién, Iujodiendolaformación, Matolasanidad, Comisionestodaspamí, Ugetecojeyvete, Montandoeltoro, Guindoestoymuchomás, Brotesverdessantotomásaquinó, Aídoysumapa, Vertlajodió, etc, etc.

En una de estas villas se puede visitar el rincón de Pepe, el más típico de los restaurantes. “Hasta los Cojones” que así reza su flamante nombre en el cartel de la fachada. Especializado en todo tipo de chanzas, pero muy en especial en aquellas que se habían obtenido del sabroso cerdo, tiene su ubicación en un conocido pueblo por todos llamado con tanta sabiduría, Andayquelesdén.

Aquel medio día como era costumbre, el cliente más fiel de todos sus tiempos, y que respondía al nombre del afamado conquistador de la Troya de Homero, se sentó en su mesa de siempre, según se entraba a la izquierda y junto al ventanal que le permitía sentir y ver la vida como si delante de un televisor estuviera.

Sin decir nada, pues el mesonero todo lo sabía, sirvió el pan, el vino y un vermout de la zona, que ni había ni existía, pero como el tabernero era querido por casi todos, así lo hacían ver y poco costaba seguirle la corriente.

Tal y como era costumbre desde años ha, le llevó los dos pertinentes periódicos. El primero y el más importante, del que sólo y de una profunda ojeada controlaba la contraportada, y que gracias al cual cada día repetía:

—¡Éste es el único que siempre trae una buena noticia!, querido amigo, lo demás es vano, pero déjame el otro, que aún siendo de esta manera de algo me habré de entretener mientras matas el bicho que hoy me he de comer.

Ahí se quedaba el susodicho, abriendo el apetito a base de leer y releer primero las grandes palabras que llamaban su atención y luego el aparente contenido del titular en cuestión.

Cuando al dueño y señor de aquel negocio le salía de la última de las célebres palabras que componían el rótulo de su fachada, llevaba las pertinentes viandas a las mesas ocupadas, así que dicho ya sea de paso, le tocó el turno al personaje de la Ilíada.

—¡Dios!, ¿pero Pepe, esto qué es?, ¿no habíamos quedado en que el chuletón de un buen marrano habría de ser?

—¡Y así es Ulises!, pero últimamente el ganado está engordando en Valdemoro, Ocaña, y Soto del Real, así que toca esperar a que se ceben más, cuando lo estimen oportuno y pasen por el matadero, con una chuleta de esas come el mundo entero. Por eso y para que vuestra salud no se enturbie, en el plato le traigo un polluelo de aroma similar.

—¡Toma y retoma!, usted si que sabe, hoy pollo y mañana porcino, así es la vida de esos que a base de verbo y diarrea, mandan a cualquier a freír cominos, mientras aprovechan y empiezan queriendo simular una hazaña, para luego regalarnos una gran guadaña, una de esas que siega brotes dorados y verdes, con la misma facilidad y devoción, que en la de aquellos gloriosos tiempos, en los que a base de calor nos mataban de amor los de la Inquisición.

—Fíjese usted lo que dice hoy el papel, ¡al del váter me refiero!, que últimamente las letras de la opinión se disfrutan mejor en esos lares, que tomando café en los bares.

Las noticias como las de cada día, desesperaban a cualquiera. El dueño del restaurante negro tenía el cabello cuando le conoció y gracias al milagro de los divinos seres de la política, esos que de tanto meter la mano en el ajeno bolsillo del contribuyente, viven como mandan los Santos Cánones de la Iglesia, y de la voluntaria apostasía de los creyentes, que fe en todo tienen, menos en lo que debe ser, el pelo plata se le quedó, ¡que no blanco!, pues este otro color con cariño lo guardaba para sus reales facetas, ¡a su cara me refiero!, que así se quedaba cuando leía los enormes titulares que en este caso, y con mucho esmero este fiel a su palabra explica, tan bien utilizaba para limpiar las penurias que después de una buena digestión, aprovechaba y soltaba en la taza de la actual democracia.

Demagogia, blanqueo, choriceo, favoritismos, morcillas y morcillos todos ellos juntos, y de la mano, ¡que está bien visto!, de lado, frente o de espalda, que hasta de eso hay retratos de tan gran infamia y traidores a la patria. ¿Pero qué digo?, si suya es toda la superficie de la ibérica península, incluyendo las hermosas tierras de Canarias y Baleares. En fin, sigamos con el cuento, a ver si encuentro a Caperucita, ¡la de antes!, ¡claro está!

—¡Tela!, de manera que ahora Blesa la cárcel deja, y ¡fíjate! pinta tiene mejor, que se notan los buenos cuidados de la tranquilidad que emana un encierro tan corto para tan grande y birlada ganancia. ¿No podrías ponerme un costillar de éste sujeto a la brasa?, que luego lo remato con un buen Black Label on the rocks y a la vieja usanza, me place mover el hielo con un dedo o dos, ¡perdón quería decir Black Card!, así no aflojo el bolsillo, últimamente ando mal de calderilla y me vendría bien una de esas de las de Madrid, a las tarjetas me refiero.

—¿No prefiere una copa de Pantoja?, quizás le de por bulerías, coplas, seguidillas o fandangos, falta nos hace un buen cantaor de desventuras, a las de todos los españoles quiero decir.

—Vuestra merced no tiene oído, en cuanto brame el primer sonido me diréis que no es día de matanzas. Por cierto, ¿qué se sabe de la tal y tal?

Como tantas otras veces los vecinos de Andayquelesdén, solían llegar sobre la hora de la sobremesa al restaurante Hasta los Cojones para el mús, pero no el de los naipes, sino el de la tertuliana costumbre de llamar a cada cual por su merecido nombre.

—¡Pepe, Ulises! ¡buenas les traiga Dios! –reverenciaban suavemente con la cabeza según pasaban. Así saludaban.

Todo cliente que entraba repetía la misma escena, daba la impresión de haber sido ensayada durante años, o que lustros llevaban memorizando la misma letra, ¡a saber!, el caso es que tras el desfile de jugadores de versos, estrofas y estopas que entraban a pedir su buena ración, de orujo, café mojado, mejor dicho coñac con una nube de café, anís Pal Payo, ¡que tampoco hay!, pero así rezaba la botella que tantas y tantas veces rellenaban con el Mono, Castellana o la Castaña, la que cogían, quise decir con la tercera o cuarta o escuchando la Novena con Aquino o Beethoven, según le vaya al individuo después de los cuarenta grados a la sombra del licor si era normal o sesenta y siete si era de ese seco con tapón plateado. Pero vayamos al grano que se me va la pinza y no es menester que a estas horas no se me vea de buen ver.

De gritos y otras faltas, las mesas y la barra se iban llenando, pero como si la cosa no fuera con él, así que visto que la tripulación nada hacía por servir a todo el batallón de honorables andayquelesdeños, y algún que otro de por ahí, uno de ellos, al que tocaba el turno, envió la solicitud de abastecimiento por aire y acompañado de un sonoro talento.

—¡Pepe!, ¿toca joder?

—¡Ya sabes, tú mismo y de paso a los demás!, que no quede nadie sin jodienda, pero pagando…,¡ehhh!

Así que el boticario del pueblo tocole la tercera palabra del rótulo y se puso a servir un poco aquí y otro allá muy en silencio y con buena letra, no porque escribiera, sino por la cantidad de líquido e indispensable elemento que echaba en los recipientes de los allí presentes, pero bien que le merecía la pena. Por las tardes no ganaba, tampoco perdía, pero disfrutaba con toda la plana que allí se presentaba, el resto del día ya estaba para trabajar, así que siguió con su fiel cliente manteniendo la original conversación y aprovechando para subir el tono de la voz, era la hora de compartir.

—Ahora que ya están todos los que cumplen con el respeto de la sagrada visita de siempre, puedo decirle que en cuanto a la señora referida antes de la llegada de mis fieles peregrinos, no está en Ocaña, Valdemoro o Soto del Real, para ella reservando están un hotel más acorde y especial a sus encantos, que conste que no me refiero ni al pecho ni al… ¡perdón!, que se me iba la letra, y con esto sí que acierto, pues pagar a nuestra Real recaudadora pretende dando uno que otro concierto, es decir y para que sepáis, canta a los penalizados por delitos y otros quitos a cambio de un generoso tributo que dicho ya sea de paso, ¡ponemos todos!

—¡Hostias!, ¡no me diga más!, visto que la solicitud del euro por nacido en estas tierras, a las reales me refiero, no le ha sido concedido por la mayoría, y que de nada le ha servido hacer de Lola Flores, ahora pretende con tan generoso gesto que ella cante y los demás pongamos el resto, ¡al carajo!, ¿hay algún pueblo en la comarca que así se llame?, si me dejas un par de hojas y algo que tinta lleve y sirva para plasmar una idea sobre el papel, aprovecho y escribo unas cosillas, que con un poco de suerte me las publican en El World o El Country y si no, en el Abcdario, La Lógica, La Retaguardia, El Buzón, El Isleño6, Las Autonomías, El Subterráneo, La Prensa, etc, etc.

Sabiendo que de vez en cuando la pluma no se la daba mal, fue presto a por el encargo al El Empapelador, así se llamaba la papelería del pueblo. Tras breves minutos soltó la promesa sobre la mesa, quizás un poco exagerada, pues dos pidió y le trajo quinientas, a las láminas de blanco papel quiero decir, pero como es de saber y siempre se ha dicho, mejor que sobre a que nos falte. Así que mientras el recién metido a escritor dibujaba la idea en bellas y tiernas palabras sobre los folios, el silencio allí se extendió, pues todos querían dejar al entendido en letras llegar a su inspiración y para eso nada mejor, que beber y callar, ya vendría la sal de la metralleta de letras del autor.

Media hora después el artículo estaba escrito, por lo que si quedaba algo en entredicho, el primero que tuvo la tercera palabra del rótulo del restaurante, solicitó recetar la monserga en viva voz, por lo que haciendo unas señales, todo el mundo prestó la debida atención y así comenzó con el pregón.

—¡De parte y orden del señor Ulises, y con la autorización de nuestros santos sacramentos, comienzo con los enmiendos!

      ¡Señor presidente!, ¡Soraya!, ¡por Dios!, ¿no se dan cuenta que todo lo que nos cae es metralla?, si no es por un lado es por otro. Ya no es suficiente con el coselete y la cota de malla, por sotavento, barlovento, proa y popa, y en esta última…, ¡ya duele!

      Ahora la Pantoja, contratada para su Mío Cid se me antoja, y del público erario…, del que casi no queda,… ¡vaya paradoja!

     No hay para la “C”, a la hepatitis me refiero y solo es cuestión de dinero, pero si es menester de los Cantares a los reos, ¡por supuesto!, ¡es lo primero!

     ¡Válgame el cielo!, que a vuestras mercedes les llegará el infierno, y con la estela al resto. Proclaman amor a su país, y les digo, ¡que no son las tierras!, son las personas que ahí pacen y como pueden viven, aguantando y tirando de las carretas, ¡de mierda llenas!, es lo que cada día florece.

     Es de cobardes dejar que la tropa se hunda en el río, en el océano o allende los mares, y ese ejército somos todos, además los que pagamos y os permitimos llegar a vuestro destino, el más hermoso que cualquier andante caballero hubiere deseado.

     No sigáis ese camino, cambiad el rumbo, llevad a todos estos marineros con los buenos vientos, si bien lo hacéis y los mares se tuercen, a todos nos tendréis a diestra y siniestra, defendiendo la justicia con pericia, con justas o sin ellas, pero a vuestro lado.

       Finalizada la lectura comenzó la tertuliana costumbre de los ruegos y lamentos. El primero en alzar la mano y a palma abierta, y como era habitual fue el proveedor de los recursos de la salud, y el interpretador del contenido don Sinvaselino el cual aprovechó su curioso nombre para añadirlo en la farmacia pero con un poco de más gracia y en femenino, por lo que la botica quedó siempre con el nombre de Sinvaselina.

—Entender, entiendo el contencioso, pero mal me sabe que siendo humor tan gracioso empleado sea para dar de hostias a tan bella flor.

Nadie habló ni comentó la situación, pero si otro brazo que alzando a puño cerrado pidió ser el siguiente en cotizar la información. Propietario era del paraíso de la juerga, el único negocio establecido para dar rienda suelta al movimiento del cuerpo, y ya de paso enseñar las piernas descubiertas y alegrar la vista con su mejor esencia, las virtudes todas ellas dispuestas y preparadas para dejarte solo con la ilusión. El Sablazo se llamaba la discoteca, y su regidor, Don Gorrón.

—¡No entiendo a qué tanta queja!, pues todos sabemos que siendo tan artista como es, con guante blanco te cuida la ceja, mientras canta y baila la Beltraneja, que todo quiere para ella dándole igual que el líquido esté o no dentro de la Botella.

—¡Complicado me lo ponéis! estimado Gorrón, sabed que esa mujer pidiendo ha estado por toda la nación, y curioso el tema, porque gente había muy bien dispuesta para suavizar la pena de ese alma tan generosa en coger y no repartir.

Respondió Don Prostituto, dueño de las Iglesias de morado color con bellas damas y doncellas, siempre a la entera disposición del contribuyente a la causa de su satisfacción.

—¡Por supuesto caballero!, poderoso es don dinero, más si cabe cuando llega a manos llenas por echar un cable. Vos sí que sabéis de estos prohibidos manjares, si no, que se lo pregunten a esas candelas que no reparan en daros lo que os haga falta con tal de retribuir parte de lo recaudado, en su propio menoscabo allá en vuestros negocios, y ambos con el nombre de La Prostitución. Pena me dan esas constitutas tan mayores y que seguís machacando a piel y canto.

Sinvaselino no solía castigar con tanto ahínco, pero los calores del jarabe que tanto estaba disfrutando también hacían su trabajo, de manera que la jornada prometía lo que cada uno quería o entendía, respondiendo con cortesía, buen ánimo y mucha ironía.

—¡Válgame Cristo!, ¿tan grande os parece el mordisco de tan simples criaturas?, ¿qué culpa tienen mis chicas que a tan dulces nombres responden siendo además las de toda la vida? Gaviota, Rosa, la Herramientas, la Ugete, la Comisiones y mis Más queridas, la Divergencia y la Separación, la Gurtel, la Noos y las dos gemelas Eres y las que están cuando no se las necesita, que de esas mucho se yo.

Solo faltaba escuchar a Prostituto pidiendo ayuda al redentor, por lo que sin esperarlo levantó las carcajadas de muchos de los que allí se entretenían viendo los tejes y manejes de uno y cualquier otro lado. El ambiente se caldeaba pero con un solo tema en cuestión, y no era pertinente pues había más de que hablar y criticar, así que Pepe rompió empezando con otra historia que merecía su mención.

—¡Señores!, deciros debo que solicitado he, una carta a sus majestades los Reyes Magos y que con mucha y buena voluntad, nuestro aventurero y marinero, el fiel guerrero al que su esposa aún espera en tierras de Ítaca, ha tenido a bien escribir rogando por una lado, y por el otro dando lo que toca, que unas veces es un pito y otras dolor de pelotas.

El mesonero así dio un respiro a la situación, mientras el escritor plasmaba las necesidades de la población con mucha devoción, amor, esmero, dulzura, ternura y muy querida y obrada leche pasada y de mal sabor.

—Gracias querido amigo, prosigo con la pluma y dicho ya sea de paso, me falta un poco de la fuente de inspiración.

—¿Otro Black Card on the rocks?

—¡Gracias!, vuestra merced sí que sabe que no hay nada mejor que beber y comer con cargo a la cuenta de la opinión.

Vertido el contenido en la copa de la Pantoja, Ulises movió el hielo con el corazón, ¡al dedo me refiero!, haciéndolo circular en favor de las agujas del reloj unas veces, y otras en contraria dirección, dejando claro que sólo paraba en el centro del círculo del vaso, cuando de paladear se trataba.

Miró al cielo, ¡perdón!, quise decir al techo, y de nuevo su sonrisa apareció, por lo que empezó a escribir la hermosa carta a los de Oriente y Occidente.

Al cabo de unas rondas el creador terminó dando por sentado que si algo habría más que anotar, el espacio se había agotado, por lo que el interesado en leer la petición fue el más adecuado en esta ocasión, ni más ni menos, que Don Porculo, párroco y cardenal de las hostias que cayeron y seguían cayendo en las Iglesias y otros lares menos sagrados a raudales. Levantó las dos manos a la misma vez abiertas y palmas hacia abajo solicitando así la venia de la lectura.

—¡Esta me apetece!, así sabré que el contencioso es el original y por lo tanto no se toca el contenido, que suele ser lo normal.

Alzó la primera hoja colocándola en una mesa en cómoda posición para orar con los brazos extendidos, y comenzó con las súplicas descritas en el papel.

       Ahora que el petróleo ha bajado de forma tan notoria, tocando la moral de los inmorales y convirtiendo a los inmortales en lo que en realidad son, añado que aunque los camellos, dromedarios y otros saurios parezcan de oriente, creo que ahora son de occidente, por ello y dadas las circunstancias, me dispongo a rendir pleitesía a esos antiguos magos, que a base de purines llegaron a un destino que durante muchos años sigue siendo cierto, el de los niños que con la Divina gracia de sus inocentes facultades nos da, cede y regala la ilusión que en muchos casos los demás hemos abandonado a su suerte.

       Solicito entonces con la dulzura que mi carácter expresa, los dones o panes que la sociedad desea y en la que por cierto, me incluyo como padre al hijo y Santo de mis calzones, para que presten atención a tan simple rogatoria, sin que por ello perdamos la memoria y por una vez no hagan, ¡lo que les sale de los cojones!

       Dicho por doquier, les garantizo que no quiero nada en alquiler, y con ello no les pido ni un piso ni lentejas, que para ello tengo dos manos, dos piernas, y dos corazones que mandan en la tierra y en los fogones, ¡pero sí les digo!, que tengo interés en ver las cosas de otro color, y con ello no me refiero a los que separan y enfrentan a caballeros, damas, doncellas e ilustres, sino al de la vida, solidaridad, armonía y las ganas de salir sin topar con los muros de las fortalezas que impiden seguir hacia delante.

       Vagos siempre los hubo, y nada podemos hacer al respecto, pero donde más se dio el caso de esos pobres maltrechos, deshechos de sus facultades, ilusionistas de las ambigüedades y transformadores de las grandes verdades, fue entre los “ticos”, y son tantos que ya los griegos siendo inteligentes como fueron, en prevención de sus grandes facultades en las matemáticas y otros menesteres, crearon un prefijo para tener en cuenta tanta multitud, y así ayudados con la gracia divina de los falsos dioses le añadieron el “poli”.

       Son tantos, que sus excelencias no dan a basto ni con tres camellos por ciudad, por ello y en plena conciencia de mis capacidades, les solicito con mucho cariño, rogando si fuere menester, que en esta ocasión el carbón se lo den a ellos, y que éste sea eliminando al menos ochenta de cada cien de esos puestos de trabajo tan ricamente remunerados y apalabrados.

       ¡Más aún!, ¡no es suficiente!, por eso añado más imposibles a mis ruegos, con esos apegos tan característicos de quien ama a su tierra y a sus gentes, rojos, azules, malvas, violetas, verdes, amarillos, e incluso a los incompetentes, que elimine esas diferencias y las vuelva blancas en las personas, que no en la vista, pues sin los contrastes de tanta maravilla, todo sería un nodo.

       Así que ya os dejo excelentísimas majestades, que aunque todos sabemos que no sois reyes de corona y sí de trona, vuestro amado pueblo, ese que con tanto esmero tratáis mientras disimuláis que el interés es lo primero, os pide que los requisitos cumpláis y no por nos, sino por vos, y vuestra conciencia, ¡si es que hubiere!, para que el día que os llegue el último suspiro, al menos os surja sin condena, la vuestra y la de todos.

Finalizada la plegaria don Porculo bajó los brazos y esperó al primer voluntario, que a alguien habría de darle la unción necesaria y perdonarle los terrenales pecados con el consabido vino y su hostia. Todos le conocían desde niños, salvo un nuevo cliente y vecino de Vertlajodió, que creyente como era, entendió como necesario redimir su culpa por sus continuas visitas a Pepita, la constituta de La Prostitución, y así fue, primero la malvasía y luego la real…, ¡Zhassss!, ¡cómo sonó, ¡qué carácter!, ¡válgame Dios!, esa hostia…, era de las de Bilbao, ¡ya se lo digo yo!

—¡Vaya leñazo!, ¡sí señor!, bien ganado lo tenía el campeón, y es que la Educación es lo que es. –Remató un cliente con fama de estar teniente, pero de bolsillos, que de oído ya les digo yo que no.

El perdonado con uno de los carrillos de rojo incandescente color, asumió el divino perdón mirando fijamente a los ojos del condonador, pero nada podía hacer, pues bien merecida la tenía por repetir siempre con la misma, si hubiere visitado también el resto de las constitutas, otro dolor habría sido, y todo hay que decirlo, mucho mejor repartido. De manera que siendo sabedor de haber pagado la primavera, asumió rumiando cabizbajo para sus adentros en lengua desconocida, por lo que no se le hizo caso y continuó la función.

—¡Hermanos y hermanas faltan nos hacen más feligreses!, empezad la fila y así con orden os voy dando vuestras debidas penitencias, que muy necesario es aliviar vuestras conciencias.

¡Ni un murmullo ni movimiento!, ¡allí no abría la boca…, ni el Tato!, que conociendo el peso, potencia y tamaño de la mano del fraile vizcaíno, mejor callar y comer tocino, que recibir otro perdón tan breve y seco, que lo de los Padrenuestros, Avemarías, Rosarios y demás pecados, eran sabidos por la comunidad, y por lo tanto no había mejor monserga que agachar la cabeza con humildad, callar y esperar que la sacudida no viniera por el pecado de la vanidad.

Minutos después del sonoro bofetón, cuando monseñor cabrón diose por aludido, sabiendo que los presentes preferían seguir con sus chanzas a recibir la palabra del Señor en forma de divino hostión, dio por acabada la ceremonia bajando las lustrosas palmas de la mano y por consiguiente, sufriendo por no tener a nadie más con quien jugar al frontón. Pero allí se quedó, pues más a gusto estaba en esta reunión que en la sacristía, salvo cuando a ella asistía, alguna constituta de la Prostitución o alguno buscando placeres y unos empujones en sus reales posaderas, que al buen samaritano, igual le daba un poco de marisco que dar por el ano.

Ulises acostumbrado como estaba a las sanas unas, e insanas otras costumbres de los habitantes de aquellas curiosas tierras, no rompió el pasmoso silencio, esperando que otro fuera el que tomara la alternativa, pero vista la posible garantía de que alguno recibiera el cariñoso saludo en el nombre de Dios, esperó los necesarios minutos para que el aguerrido que siempre daba por el mismo sitio, dejar descansara el hábito de la fiel oportunidad para con sus mañas a las gentes amedrentar.

Sabido era que el escritor gozaba del cariño del pueblo e incluso del clero, y éste último más bien jodido por no poder meter en sus corrales al sujeto que tan diestramente manejaba la pluma, a riesgo de incurrir en otra Fuenteovejuna, qué la una, era el fiel servidor a su propia iglesia y muy poco a la fe del auténtico Señor y el patio lo sabía. Así que sabiendo que el cura no le iba a dar la unción, ni la extrema ni la hostia, abrió de nuevo la boca para seguir con los placeres de la tertulia.

—¡Porculo!, ¡ya perdió el turno de la oración!, ahora toca lo que necesario es, hablar y criticar a la Santa, y para eso ya le tenemos aquí a usted, reflejo de la época en que la literatura servía para guardar dónde nadie la leyera, salvo los curas y demás listos que con permiso del obispado o del cardenalicio, hacían el típico ejercicio de subir y bajar la mano sin más ayuda que la de uno mismo. Dicho esto, es necesario decirle que se le aguanta por temor al Supremo, pero seguro estoy que siendo de tan vieja escuela, donde en lugar de amor se da mucha tela, muy posible es que la cola, ¡a la del diablo me refiero!, le sacuda a usted al final de sus días y después, cuando haya muerto. Tenemos nuevo papa, mucho más abierto y cristiano que vuestra merced, que sigue cerrado en el amor de una jerarquía que todo se lo comía y sigue haciendo y nada deja para los demás. ¡Así pasó!, que a base de desamortizaciones les han ido y seguirán tirando de los… y merecidamente, pues si Jesús hablaba de humildad y de amor, la católica iglesia de su majestad, que así habría de llamarle, prefería la humillación al perdón, el hambre de los otros y el buen yantar para los que hacen devotos, y con la misma frialdad con que la banca engaña al cliente llamándolo paciente de una enfermedad que ni tiene ni padece. Para colmo cuenta no se da, que los feligreses ya leen y empiezan a saber qué es benigno y qué maligno, dando por sentado que quien ofrece lo que tiene es el bueno y quien chupa de los que nada tienen, es el malo. Ni qué decir que los homosexuales aunque siendo humanos hombres o mujeres con diferentes gustos, son juzgados con severo rigor, sin embargo dentro de la que llamáis vuestra fe, se consuma con mucho vigor y parece ser que no es pecado.

El párroco se santiguaba una y otra vez, pero sin poder responder, pues sabía que todo lo que el escritor decía tan verdad era, como la propia vida, y es que el pan duro para uno y blando para otros, un tiempo podía aguantarse, pero cuando ni duro llegaba la masa, el pueblo quería saber que carajos pasa con su esfuerzo y trabajo.

No obstante el escritor más nada comentó al respecto, pues habiendo sacudido dónde debía, se daba por contento. El público sí que andaba con ganas, las de darle en la entrepierna un empujón con unas buenas botas y de refilón, pero como nobles que eran, y no me refiero a los títulos, dieron por bien pagadas las campanadas que allí habían sonado, así que Pepe, viendo que todo estaba listo para otra función, cambió de tema con gran resolución.

—A mí que siendo hombre y caballero desde toda la vida, trabajador en el negocio y en casa, ni quiero ni aguanto la idiosincrasia de quienes tratando están de hundir al santo barón, y con ello me refiero, a todos aquellos que tenemos de nacimiento del par, en sitios respetables, apretados y bien puestos. Una de las últimas fue la ópera de Verdi por todos conocida, pero en masculino apellido.¡Y digo yo!, ¿qué habrá inducido a la ministra de la Igual Dá, a cargar al púbico erario los costes del casi millón de eurillos de nuestros bolsillos, por la topografía sobre la orografía de tan tierno y dulce terreno? Mas sabiendo que no todos son iguales ni siente ni padecen de la misma manera, pues unos disfrutan con simples roces o labios en sus genitales partes y otros necesitan algo más de gravedad en el asunto en cuestión, pues es de saber que a veces es requerido un buen empujón o más por delante o por detrás. No obstante a mí me queda un interrogante, pues cuadrar no puedo con mi forma de ser, proceder de hacer disfrutar, que alguien tuviera que pagar semejante cantidad, entre otras cosas es que por aquellos tiempos la lozana estaba de muy buen ver, pero…, ¿no sería que la pobre criatura poder no pudiera disfrutar de éxtasis en su gran momento y su final, y que sabiendo que donde estaba situada y creyendo estar en razón, pagar por ello con teórico apoyo de unos cuantos y cuantas, que en su buen hacer quisieran ver gritar de una vez a aquella doncella de placer y que una vez conseguido, la benévola diera rienda suelta a su agradecimiento por haber obligado a los agachados a sufrir tales tormentos? ¡Puede ser!, pero aún así a disculpar me veo obligado, puesto que tanto tiempo en tan incómodas posturas debe ser un gran sufrimiento. Por otra parte cabe que el trabajo ejercieran sobre más figuras del parlamento, que en aquellos tiempos las había y algunas de ellas tan secas como un pimiento choricero, y a esas, ¡todo hay que decirlo!, sí que valía no uno, sino diez millones si falta hicieran, pues no solo es un problema de belleza, sino de los escrúpulos que no se han de tener. ¡En fin! así ocurrió, y nos quedaremos con las ganas de saber, por lo que no nos queda otra salida que suponer y creer, que en beneficio fue de muchas de las féminas mujeres, que equivocarse lo hicieron al elegir su pareja, ¡que de todo hay!, caballero hasta en el catre, y animales que sólo entienden de meter y para ello prometer, hasta haber introducido la ausencia de los sesos de quien no sabe querer. Es de imaginar que el que ama a una mujer, feliz quiere verla, pero siempre hay borricos que no entienden que mejor es dejarla sonriente y dichosa, a que recurrir tengan por no quedar otro remedio, a las búsqueda de algún talento apetecible y suculento, que además de empujar, ¡sepa comer!

Aplausos y risas sonaron al final de la narración, pues nada mejor que darle a la opinión que una buena ración de imaginación originada por la voluntaria falta de información, a los políticos me refiero con ello, pues dicen por ahí, que el individuo inteligente es, pero cuando unido está, como un rebaño de ovejas se ha de comportar, mas no en estas tierras, que sabiendo de la importancia de no olvidar, fueron cambiando los nombres de las villas, negocios, y hasta apellidos, con tal de por siempre documentar, recordar y notificar, la tiranía y alevosía con la que los que fueron votados en democráticas elecciones, brindan al pueblo.