Luto por el piropo

     Hablando de Roma por la puerta asoma la falta de cultura de algunas miembras del C.G.P.J, en este caso la Presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, que sin más achaca y tan tranquila se queda, alegando que “la observación y posterior declaración de la belleza es una invasión a la intimidad de la propia mujer”.

     Creo que estoy perdiendo capacidad de entendimiento y de comprensión, quizás los años, el meridiano del centenario me estén dejando fuera de la Ilustración y deba entender que ya no se puede, no se debe, es pecado, no lo hagas, no lo digas, guárdatelo que si no vas al infierno.

     Y digo yo señora Presidenta, ¡perdón!, señorita que si no recuerdo mal, ya no se puede definir a una mujer entre una y otra cosa, así proclamaron hace unos años, y esto se lo digo con todo el amor del mundo, y ¡ojo!, que nada tiene que ver con usted.

     Si conoce Vitoria, ¡sí, la de Álava!, sabrá que por esos lares la costumbre de ensalzar la guapura o el encanto es al revés, es decir, son ellas las que alardean y a veces con mucha fiereza de frases que atentan de verdad contra la integridad de cualquier animal de sexo masculino, “que es al parecer como usted nos ve”, salvo que en los últimos años hayan cambiado, pero créame que lo dudo. En la misma plaza de la Virgen Blanca, cruzando de punto en blanco, conozco a uno que no sabía donde meterse, y es que una cosa es un piropo y otra una sutil arenga de acoso y derribo, pero supongo que como tantas otras cosas este caso es simpático y no hace daño.

     Sepa usted que el arengado no salió corriendo por eso de que “ancha es Castilla y a mi se me hace estrecha”, que si no, hubiera puesto pies por polvorosa. Aún así y después de la experiencia, que no ha sido la única, hay más incluso en otras provincias, el desdichado jamás se sintió ofendido en su interior y por supuesto jamás pensó que aquella manifestación de poder femenino era un atentado contra la integridad de su persona, simplemente entendió que así es la naturaleza, unas veces bonita y otras un poco más basta.

     ¿Qué pasará si a una señorita de setenta y cinco años, por decir algo, que va acompañada con su hijo a uno y yerno a otro lado, un delincuente se le acerca y le dice en presencia de ellos, “pero por Dios, que bien acompañada va usted hoy”, “cada vez que la veo, aparece la primavera”, “si está usted tan guapa que va a provocar accidentes de tráfico”, “cuando veo su sonrisa se me aparece el sol”, “me duele el alma de ver tanta belleza”, “un ademán con el sombrero”, …

     Y es que hay formas y reformas, las de la cultura que envuelve al que suelta una palabrota por piropo y la del que ensalza en una metáfora la belleza exterior e interior de la persona, y solo con una intención, la más cruel de todas, la que asesina, la que pervierte, la más poderosa…, simplemente por dar un poco de felicidad y eliminar las asperezas de la vida.

     Un escritor llamado Fernando José Baró, al que me veo obligado a dar la razón, tiene por título de una de sus obras “Las arrugas del alma”, creo sinceramente y sin intentar hacer daño a nadie, que esas arrugas son las que usted debe tener, ¡sí!, las más internas, esas que no son pliegues de la piel provocadas por el sufrimiento sino por su extraordinaria forma de ver las cosas que no son, las que envejecen a una población, eliminando cualquier tipo de creatividad en su verbo y en su espíritu, en los libros y su mirada, en la tristeza que supone a partir de los cuarenta que alguien no se atreva a mirarte por miedo a una denuncia a todos puntos vista como un atentado, ¡sí señora Presidenta!, un atentado a la libre expresión que además defiende y es uno los pilares sagrados de nuestra Constitución.

     Creo que debe recapacitar, errores los cometemos todos, yo el primero y muchos en la vida, de los que afortunadamente voy aprendiendo limando para no volver a caer en ellos, no juzgue ni prejuzgue a la mayoría por una tremenda minoría, pregunte usted entre las personas si unas palabras bien dichas ofenden o atentan contra su propia integridad y comprobará que no lo es cuando él o la que lo suelta es de su agrado y por lo tanto, si no lo es, ya es un mal bicho, un delincuente que no tiene dos dedos de frente y al que hay que exterminar aislándolo de la sociedad en la que vivimos.

     Esta semana más de medio mundo se ha levantado contra la libertad de expresión y de opinión y a usted eso le va al pairo, que para eso está donde está y por eso hace lo que le sale de la real gana o al menos lo intenta.

     Quizás estoy siendo duro en extremo, pero es que sus intenciones me han llegado al corazón como puñaladas traperas por la espalda, suerte que el coselete y la malla me protegen que si no, a estas horas estaría en la guillotina, en el garrote, en la horca o frente al paredón, gracias a Dios que tenemos nuestra sagrada CONSTITUCIÓN que nos protege de tanta vulgar humillación.

     Por cierto, no se preocupe usted que a estas alturas no habrá dos piernas que suelte “qué bien vestida va”, “ qué bien le sienta ese vestido”, “qué sugerente está usted hoy”, “y llegó la luz”,…

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“Carta a sus majestades los RR.MM. de Occidente”

Ahora que el petróleo ha bajado de forma tan notoria, tocando la moral de los inmorales y convirtiendo a los inmortales en lo que en realidad son, añado que aunque los camellos, dromedarios y otros saurios parezcan de oriente, creo que ahora son de occidente, por ello y dadas las circunstancias, me dispongo a rendir pleitesía a esos antiguos magos, que a base de purines llegaron a un destino que durante muchos años sigue siendo cierto, el de los niños que con la Divina gracia de sus inocentes facultades nos da, cede y regala la ilusión que en muchos casos los demás hemos abandonado a su suerte.

Solicito entonces con la dulzura que mi carácter expresa, los dones o panes que la sociedad desea y en la que por cierto, me incluyo como padre al hijo y Santo de mis calzones, para que presten atención a tan simple rogatoria, sin que por ello perdamos la memoria y por una vez no hagan, ¡lo que les sale de los cojones!

Dicho por doquier, les garantizo que no quiero nada en alquiler, y con ello no les pido ni un piso ni lentejas, que para ello tengo dos manos, dos piernas, y dos corazones que mandan en la tierra y en los fogones, pero sí les digo, que tengo interés en ver las cosas de otro color, y con ello no me refiero a los que separan y enfrentan a caballeros, damas, doncellas e ilustres, sino al de la vida, solidaridad, armonía y las ganas de salir sin topar con los muros de las fortalezas que impiden seguir hacia delante.

Vagos siempre los hubo, y nada podemos hacer al respecto, pero donde más se dio el caso de esos pobres maltrechos, deshechos de sus facultades, ilusionistas de las ambigüedades y transformadores de las grandes verdades, fue entre los “ticos”, y son tantos que ya los griegos siendo inteligentes como fueron, en prevención de sus grandes facultades en las matemáticas y otros menesteres, crearon un prefijo para tener en cuenta tanta multitud, y así ayudados con la gracia divina de los falsos dioses le añadieron el “poli”.

Son tantos, que sus excelencias no dan a basto ni con tres camellos por ciudad, por ello y en plena conciencia de mis capacidades, les solicito con mucho cariño, rogando si fuere menester, que en esta ocasión el carbón se lo den a ellos, y que éste sea eliminando al menos ochenta de cada cien de esos puestos de trabajo tan ricamente remunerados y apalabrados.

¡Mas aún!, ¡no es suficiente!, por eso añado más imposibles a mis ruegos, con esos apegos tan característicos de quien ama a su tierra y a sus gentes, rojos, azules, malvas, violetas, verdes, amarillos, e incluso a los incompetentes, que elimine esas diferencias y las vuelva blancas en las personas, que no en la vista, pues sin los contrastes de tanta maravilla, todo sería un nodo.

Así que ya os dejo excelentísimas majestades, que aunque todos sabemos que no sois reyes de corona y sí de trona, vuestro amado pueblo, ese que con tanto esmero tratáis mientras disimuláis que el interés es lo primero, os pide que los requisitos cumpláis y no por nos, sino por vos, o la conciencia, para que el día que os llegue el último suspiro, al menos os surja sin condena, la vuestra y la de todos.

Ending the year with good news!

¡Enhorabuena!!!!!
Felices Fiestas

A Life Singular old site

Season’s greetings!

With everyone winding down now for a well-deserved break, some by the fire and some on the beach, I am humbled to announce three pieces of great news for my writing.

Firstly, “A Life Singular – Part One” has been judged a Notable Indie Book in the 2014 Shelf Unbound Writing Competition (http://issuu.com/shelfunbound/docs/shelf_unbound_december-january_2015), and I have the badge to prove it!Badge notable

Secondly, I was privileged to feature on the Books of Excellence radio show hosted by Bonnie Kaye in Philadelphia.  The interview can be heard at: http://www.blogtalkradio.com/bonnie-kaye/2014/12/15/books-of-excellence-with-author-bonnie-kaye

And thirdly, it was my pleasure to be interviewed by Tim Knox of Interviewing Authors:

http://interviewingauthors.com/lorraine-pestell-fictionalizing-cause-affect-depression/

All in all, another interesting year!

I wish you all a happy and safe festive season, however and wherever you celebrate!

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Un millón de gracias al blog “El Escritorio del Búho” por haberme nominado a los premios Liebster.

No  me esperaba tanto honor, por ello mi más sincero agradecimiento al blog “El Escritorio del Búho”, y a ti “Thelma” su auténtico alma, por haberme nominado  a los premios Liebster, el cual tiene como finalidad, que se den a conocer blogs, entre los propios bloggers. Dicho objetivo se consigue a través de cadenas, si te nominan puedes nominar a tu vez hasta 20 blogs, que te gusten para aumentar la difusión.
¿Por qué decidiste hacer un Blog?
Sentía la necesidad de dar a conocer parte de mi literatura y pensamientos en un formato que permitiera compartir opiniones sinceras, libres de cualquier presión o recelo. La mejor crítica es la de alguien que no te conoce.
¿En quién confías para revisar lo que escribes?
Si son novelas en cinco personas, pero muy en especial en Rafa Gálvez.
¿Cual es el primer libro que leíste?
No estoy muy seguro de cual fue el primero, pero seguro que uno de estos tres. La Odisea, La Ilíada o Los Tres Mosqueteros, tenía entre 6 y siete añitos.
¿A qué autores admiras?
A muchos, pero podríamos empezar por Pérez Reverte, Matilde Asensi, Isabel Allende, Julia Navarro, Ruiz Zafón, Ildefonso Falcones, Eslava Galán, Calvo Poyato, Christian Jacq, Vázquez Figueroa, Follet, ….. entre los que están, y de los que se fueron, Cervantes, Quevedo, Galdós, Garcilaso, Becquer, Zorrilla, Saramago…
¿Tu Mayor Éxito?
Con mis ideas partir de cero en un proyecto y hacerlo realidad, pero nada tienen que ver con lo que hago ahora.
¿Tu Mayor Fracaso?
Haberme quedado corto de recursos en uno de esos innovadores proyectos.
¿Te sientes satisfecho de lo que has conseguido a la fecha?
Me siento muy satisfecho de como he crecido como padre y ser humano, en cuanto al resto es lo de siempre, una carrera de obstáculos.
¿Sobre qué, no escribirías nunca?
Sobre nada. Ya conoces el refrán, “nunca digas que de este agua no vas a beber y que este cura no es tu padre”.
¿Tu principal motivación para escribir?
Dejar una pequeña huella de mi vida a mis hijos donde puedan ver que siempre se puede partir de cero y que cuando ya no esté con ellos, puedan sentirme y palparme mientras leen algo de mi puño y letra. Es muy egoísta por mi parte, pero…
¿Qué consejo le darías a otros bloggers?
Disfruta todo aquello que escribas y nunca lo hagas sin ganas. De la vergüenza no se come, así que no te dejes nada en el tintero, que lo que tal vez a ti no te guste, puede ser una obra de arte para otras personas.
¿Cambiarías algo de tus libros, escritos o poemas ya publicados?
Siempre que escribes y publicas algo te queda ese, “podría haberlo hecho mucho mejor”, pero si intentas mejorarlo continuamente, al final no publicas nada.
Deseo nominar al premio Liebster a los siguientes Blogs
El Escritorio del Buho
Lihembensayel
Almenas-waylander78
Altiradopaginasalviento
Angelocampionev
Los nominados debéis rellenar el siguiente cuestionario
Por que decidiste hacer un Blog?
    2- ¿En quién confías para revisar lo que escribes?
    3- ¿Cual es el primer libro que leíste?
    4- ¿A que autores admiras?
    5- ¿Tu Mayor Éxito?
    6- ¿Tu Mayor Fracaso?
    7- ¿Te sientes satisfecho de lo que has conseguido a la fecha?
    8- ¿Sobre qué, no escribirías nunca?
    9- ¿Tu principal motivación para escribir?
   10- ¿Qué consejo le darías a otros bloggers?
   11- ¿Cambiarías algo de tus libros, escritos o poemas ya publicados?

Tres Hidalgos y un destino

            Ayer presentaron una nueva edición del Ingenioso e Hidalgo Don Quijote de la Mancha. La pluma es buena, nada más y nada menos que la de Don Arturo Pérez Reverte. Aún no he tenido la suerte o desgracia de palpar esa nueva gracia que el académico español pudiera darle, pero si puedo decir que quedo tranquilo, puesto que si de algo estoy seguro es del amor que este autor tiene a nuestra literatura.

            De niño y en un castigo ejemplar que no viene a cuento explicar, los dos libros mas traducidos a nivel mundial tuve con la mano copiar, creo que es menester explicar que en seis meses de condena, todo, lo que se dice todo… no entraba en la vena, ni por supuesto en aquellos cuatro cuadernos cuadriculados donde expié todas mis penas, las de las aventuras de Sancho y el hidalgo caballero y por supuesto la Biblia, que en aquellos seculares tiempos era lo primero.

            Tontos no fueron mis padres, porque por una lado me daban el amor y desamores de Cristo, y por el otro la fe de un artesano y artista montando el cisco, de manera y aunque no lo crean, esa forma de ver las cosas, y enredar el sistema quedose en mi, como compañera de vida y gracia.

            Este pasado siglo ha dado grandes escritores, unos siguen y otros se fueron entre clamores, nombro a los vivos que de los que no están ya se encargan los corazones de los amigos y enemigos de su forma de ver las cosas.

            De Don Alberto Vázquez Figueroa aprendí a sentir y amar la literatura, a darle ese toque de revoque que tanto me gusta y a otros que no le entienden disgusta. Esas formas de plasmar sobre el papel la narrativa de forma amena, fresca y desenfadada no he vuelto a ver, y es una pena, porque el humor y la historia no están reñidas, más puede ser lo contrario, con simpatía entra mejor la leña.

            En cuanto a Don Arturo, ¿qué decir se puede de un hombre que pega la historia con tanta gloria y trabajo?, ¡no me envíe al carajo vuestra merced!, que viendo estoy volando el grajo. Hay dos libros que cada año leo y disfruto, uno de su preciada diestra y siniestra, que si la memoria no me engaña fue el primero, ¡si a ese me refiero!, al del Petite Cabrón, con el que río hasta no poder más, y el otro, en esta ocasión y espero disculpe, que no es por la marrana joder, es por poder y lo sabe, de una taberna en la Española, a la que los cuatro vientos le daba y por ello iba sumando conquistadores, insensatos, mal hablados, soñadores, soldados, valientes, pendencieros, oportunistas, crueles esclavistas, apellidos de traidores, y demás calaña, putas reputas y otras honradas, y así tira y afloja, y todo en la mitad de un libro de ciento y pico páginas, donde después de leerla se tiene la sensación de haberla vivido, estado y conocido a personajes históricos tan importantes como Don Alonso de Ojeda y Anacaona, Pizarro, Cortés, Núñez de Balboa, Obando el cruel y traidor apellido astado en muy buenas cargas, Ponce de León en búsqueda de la isla de la eterna juventud,…

            Con el tiempo y una buena caña, el canario autor y a mucha honra, enamorado de la vida y la aventura nos regaló de todo, desde el África que tanto amaba, hasta las Américas que tanto quiso, pasando por nuestra España, Cristo, el diablo y hasta tecnología, que para mí, fue su real perdición.

            El Cartagenero, con mayúsculas que muy bien se las merece, buen marino y de perfecto castellano, no nos dio ni nos da menos, a diferencia del chicharrero puntualiza la historia con más esmero, sumando datos y añadiendo ese humor del que no es canarión, que tanta gloria le ha dado con el Águila Imperial y su matachín y militar favorito. ¡Juro a ambos! que soy adepto e incondicional de dos literatos tan iguales en su ingenio y destreza para con un poco de tinta, ser capaces de describir los anales, ¡ojo!, a las crónicas de las memorias me refiero, con tanta destreza y humor, siendo tan iguales y dispares, que de las otras, ni me va, ni me viene, sin embargo le da ese toque que tanto gusta y entretiene.

             A los dos chapó, y ahora más, Don Arturo, que si de algo estoy seguro es que la obra póstuma de la literatura universal, ahora será mucho mas cercana a los estudiantes, que falta hacía para que con los años, cuando despierte y se abra la celosía que cubre la capacidad de entendimiento, el que lea las antiguas ediciones, ría hasta perder los calzones y el aliento.

             Sin más les ruego acepten de mis partes, un enorme abrazo, que con tres duros pares, la historia de otra forma se pace. Dicho ya de paso y por si fuera menester y a estas horas despierto el ingenio de tan poderosos hombres, en la mula pongo dos alforjas, esperando que la carga no se desplace o desparrame y despatarre el animal.

  

¡Señor presidente, Soraya!, ¡por Dios!

Señor presidente, Soraya, ¡por Dios!, ¿no se dan cuenta que todo lo que nos cae es metralla?, si no es por un lado es por otro, ya no es suficiente con el coselete y la cota de malla, por sotavento, barlovento, proa y popa, y en esta última…, ¡ya duele!

Ahora la Pantoja, contratada para su Mío Cid se me antoja, y el público erario…, del que casi no queda,… ¡vaya paradoja!

No hay para la “C”, a la hepatitis me refiero y solo es cuestión de dinero, pero si es menester de los Cantares a los reos, ¡por supuesto, es lo primero!

¡Válgame el cielo!, porque a vuestras mercedes les llegará el infierno, y con la estela al resto. Proclaman amor a su país, y les digo, ¡que no son las tierras!, son las personas que ahí pacen y como pueden viven, aguantando y tirando de las carretas, de mierda llenas, que es lo que cada día florece.

Es de cobardes dejar que la tropa se hunda en el río, en el océano o allende los mares, y ese ejército somos todos, además los que pagamos y os permitimos llegar a vuestro destino, el mas hermoso que cualquier andante caballero hubiere deseado.

No sigáis ese camino, cambiad el rumbo, llevad a todos estos marineros con los buenos vientos, que si bien lo hacéis y los mares se tuercen, a todos nos tendréis a diestra y siniestra, defendiendo la justicia con pericia, con justas o sin ellas, pero a vuestro lado.

La Venganza del Altozano, capítulo III

LA VENGANZA DEL ALTOZANO

Capitulo III

A media mañana del día siguiente, Don Ferrando siendo consciente de la debacle del día anterior, prometió tomarse las cosas con mas calma. Agarró un poco de pan y queso que a duras penas pudo masticar.

— ¡Diantres!, ayer se me fue la mano y no fue con la espada, tanto esfuerzo elevando el codo no es sano. Un vino aliviará el temporal, eso espero.

Bajó las escaleras de la pensión en la que se albergaba, tanteando las paredes por si volvía el vendaval, sujetando las piernas con el honor que le quedaba, esperando que nadie le tomara por un don nadie que todo lo tragaba.

Pisando firme cuando podía llegó a su primera morada, allá donde las bellas lozanas, esperaban escuchar los versos que de su pluma escribía para hombres, doncellas y puritanas, acabando en miles de ocasiones, recitándolos él mismo por la mañana.

— ¡Buenas tardes Don Ferrando!

— ¿Buenas tardes?, qué rápido se me ha pasado el día, ponedme de beber, pero en esta ocasión con saber, no sirváis mis vasos, que ya lo haré yo.

— ¡Como ayer entonces!

— ¿Como ayer?, pues sírvame vuestra merced, pero con calma, que hoy ando buscando lo que me queda del alma.

A la segunda copa ya había recuperado el risueño, empleando el tiempo en su mesa y escribiendo con brío a la caridad del amor de su próximo empeño. Mientras el versado deslizaba el plumín sobre el papel arrugado, apareció el carnicero con fruncido rostro e inclinándose ante nuestro héroe, se dejó caer sobre la butaca para soltar sus penas y lamentos.

— Buenas tardes tenga vuestra merced.

— Muy buenas y agradables, ¿que le trae hoy por estos lares?

— La carta que ayer me dio, no ha dado el resultado esperado.

— ¿Qué ha pasado, que os ha dicho?

— Nada, que es lo peor, esto me está llegando al corazón.

— No os preocupéis que es parte de su estrategia, mantenerse firme y sin perder la compostura, pues si a la primera se dejara vencer, sabedora es que todo lo echaría por la borda sin poder recobrar la honra que toda mujer ha de tener.

— ¿Estáis seguro?, ¡yo no lo estoy!, no veo tan claro que por unas cartas con rima, suelte el rodillo en la cocina y se deje embaucar hasta el cuerpo entregar.

— Paciencia, hoy deberéis hacer lo mismo, colocando esta carta que os entrego en su almohada y esperad, mañana sabremos si las lee y que tal le va. Os la leo, a ver si así recuperáis el ánimo perdido, no puedo veros así de rendido.

¡Buenos días Sra. Marquesa!:

En este soleado día donde algunos alcanzan la gloria y otros esperan el turno de la victoria, aprovecho antes de seguir con mis labores, a deciros que, ¡esta mañana estabais linda con honores!

Ese pantalón que  os pusisteis, embellece mas vuestro precioso rostro, ¡sí!, y no me digáis que me deje de palabrerías, pues no hay nada mas bello que disfrutar de la sonrisa cálida y prieta del ajustado velo que lo acaricia.

¡Qué envidia!, ¿y si paso por el sastre le digo me transforme en un lindo y ajustado calzón?. Qué sueño, que anhelo, por fin tocando el cielo, pero y…, ¿si me deja hecho un desastre?, cuanto riesgo, ¿o no?, sentir ese balanceo que ahora solo veo, puede acarrear consecuencias imprevistas.

¿Lo veis?, no soy yo, es la tentación divina, o quizás el mismo demonio, que quiere que tiente para disfrutar y meter el diente…, donde hasta ahora no he podido ni por oriente ni por occidente. Otra cosa es poniente y… ¡Ummmm!, levante. ¡Que gozada y todo por delante!

¿Qué culpa tiene este desposado?, todos los días una obra de arte pasa por la antesala, alcoba y cocina, sin poder hacer otra cosa que observar la menina, ni palpar las poderosas razones de quien siempre he amado, hasta el punto de haberos transformado en mi única golosina.

Dejadme hacer y haré que sintáis el calor del fuego amable, para que con el roce se fundan nuestras drogadas almas, del natural narcótico que generamos mientras nos vemos, tocamos y nos besamos. 

Vuestra merced juega con ventaja, consciente del anhelo de mi fantasía, puesto que sabéis que os rindo pleitesía, mientras mi garganta se seca y acongoja cada día y cada tarde, hasta que el sino, crece y crece dando tanto dolor…, que arde. 

Siendo la hora de tornar a otra escritura, donde los bravos no riman pero saben lo que dicen, os dejo pensando en la montura, y a Dios gracias, para que no me parta un rayo y permita volver a ser jinete de trote y galope, hasta donde el cuerpo aguante, todo el tiempo por delante.

— Vive Dios que sois osado!,  ¿pretendéis que estando las cosas como están, le entregue esa misiva situándola con dulzura a su lado?

— ¡Pardiez, querido amigo!, pongo la mano en el fuego. Podéis estar seguro que no me quemo, quizás vuestra merced sí lo haga, pero entre el ego de sus pechos, con esta perderá la entereza que hasta ahora está protegiendo, pues no hay mayor amor, que aquel que nace del odio de un error. Y recordad, ¡sujetad bien los machos, que de esta no saléis ni a cachos!

— Pues espero que esos trozos no sean parte de vuestro rancho, ya sabéis que mi María sabe utilizar el cuchillo de la misma forma que vuestra merced la espada. Quiero salir de una pieza, y no por la ventana sino por la puerta, con la cabeza bien alta y la tranquilidad y el sosiego de mi alma.

— ¡Hombre de Dios!, id tranquilo y disfrutad del resto, si aún sigue en bravas, con la de mañana acabará rindiendo vuestro favor con tanto amor, que disfrutaréis de una plaza para toreros con destreza, aquellos que con un capote someten a la dama con dulzura y aspereza, para luego muleta y espada en mano, rematar la almena dejando su alma en trance ante semejante faena.

— Vuestra merced es capaz de convencer al diablo para que se haga monaguillo.

— Fue fraile antes que demonio. Id y cumplid con vuestra parte, que sin esa ni hay toros ni arte.

Así se marchó de nuevo el enamorado, pensando que quizás el sabio experimentado en la vida, tuviera tanta habilidad como para devolverle a su ángel amado.

El poeta de bragueta ese día templó el codo, llevando de compañera a prudencia, evitando incurrir en mas delirios de hígado, estomago y cabeza, rogando al Altísimo clemencia para que se llevara todos los males que hoy le habían sacudido a raudales. De manera que a la caída del sol y un poco mas, visto que nadie ocupaba la silla que tanto trabajo le daba, se levantó yendo hacia la puerta y aprovechando para soltar unas monedas al tabernero, comprando y sellando así el silencio del día anterior, los remordimientos lastraban su propia conducta manchando su honor.

Paseando en dirección a la posada, se le acercó una lozana con intenciones claras, seducir al soldado que tanta fama tenía con las damas. Este negó con una certera disculpa y sonrisa en la cara, la petición que le hacía la Marisa, así se llamaba aquella peligrosa pendenciera, ligera de cascos y una auténtica fiera.

— Buenos noches caballero, va vuestra merced de un poderío que no hay quien se resista a pasar la noche con tanto artista.

— Disculpadme señorita, no hay nada que más apetezca que un buen bocado, en vuestro caso de cualquier lado, pero asuntos me obligan a postergar tan excelente manjar, por otros menos agradables, no por ello debo olvidarles, por lo tanto vuelvo y os repito, en otro momento hay quito.

Así acabó la jornada, trastocada por don Francisco y por supuesto, la resaca pero sin nada que mereciera especial interés para seguir con las andanzas y demás chanzas.

Con los primeros rayos de aquel Madrid lleno de gitanos y payos, el Don Juan  se levantó, alabando al sol mientras vestía las ajustadas ropas que le marcaban la estopa. Lavada la cara y envainado el estoque se dispuso a dar un paseo por las calles aledañas, esperando que en cualquier momento de la mañana, alguien con talentos le diera una buena contrata, pues la bolsa aflojaba de tal manera, que en breve tendría que pedirle a su fiel carnicero, un bocado primero, y un venablo como protección después, porque seguro que su Tizona quedaría durante un tiempo empeñada sufriendo por estar tan mal acompañada.

Al medio día y después de la caminata, como era costumbre se dirigió a ver a su amada, aquella taberna que todo lo tenía y nada le daba.

— Buenos días tenga vuestra merced.

— A la paz de Dios y que no falte.

— ¿Os sirvo lo de siempre o consideráis esperar a que venga otro cliente?

— Últimamente escasean miuras y celosos, así no hay quien infle el zurrón. Por esperar puedo y espero, pero no es cuestión que os ocupe la mesa sin dar algo por ello, de manera que aunque ando flojo, servidme un buen vino, que estoy de antojo.

— A primera hora os vino a ver vuestro protegido.

— ¿A quien os referís?.

— A vuestro amigo Don Francisco.

— ¡Vaya por Dios!, ¿traía buena o mala cara?

— Cabizbajo, como un toro destronado.

— ¡Pardiez!, si es así, seguro que habré de verle otra vez, ponedme el caldo, que el ingenio y talento de la divina inspiración a veces llega por sí sola, y otras con un vaso y devoción.

Saboreó un poco de tinto para posteriormente coger pluma y el papel y sobre él, empezó a dibujar la caligrafía que tanto bien y mal hacía, según se leyera o interpretara quien fuera el destino de aquella dulce paradoja, que provocaba risas o llantos y otras…, espanto.

Cuando por fin consiguió centrar la atención en su labor, apareció el carnicero con cara de ternero degollado, o mejor dicho, antes del degüello, que una vez hecho el tajo, el animal ni siente ni padece, pero hasta ese final, sus ojos son el reflejo del alma.

— Muy buenos días caballero, hoy no os veo muy entero.

— Razón tenéis Don Ferrando, no me dice, no me habla y no me toca, si esto sigue así terminaré colgado de una estopa.

— ¡Pero que negativo sois!, ¿no os dais cuenta que vuestra bella doncella no puede ceder ni ná, ni un poco?, así pues tendréis que rendirla, hasta que ya no pueda con el toco. La estáis armando, pero de calentura amigo mío, mas pronto que tarde caerá rendida ante vuestros encantos, tened fe, mirad, observad, esperad,  tentad y matad, seguid esto pasos, y desfallecerá.

— No estoy tan seguro, ¿y si la indiferencia con la que me castiga, es la paciencia del verdugo?

— No le deis mas vueltas, estoy a punto de finalizar vuestra última carta, aquella que romperá el silencio que ahora protege poniendo fin a vuestros desdichados días, con su adorable compañía.

— Pediré una jarra, a ver si cae Baco directamente de la parra.

El poeta volvió al trance, buscando las palabras que rompieran el escudo que Doña María había puesto a su corazón, tendría que hacer una auténtica obra de arte, para con mucha cortesía, obtener por fin la pleitesía con la que soñaba el enamorado varón.

Fruncido el ceño, perdida la mirada y jarra en mano, el enamorado seguía con el sueño, aquel que le permitiría rescatar a su venturada mujer y de una vez volver a desnudar aquella obra digna del creador, que entes suya era y desde una mala decisión, solo podía con la imaginación, observando el transcurso de la magna obra de su mentor, hasta que al fin, se escuchó:

— ¡Voilá!, con esta última carta se acabaron todos vuestros males, ahora debéis leer y entender los anales, porque entre otras cosas tendréis que averiguar si vuestra amada ojea lo referido o por el contrario estudia pacientemente el contenido.

— En cualquier caso, ¿cual es la diferencia?

— Indiferencia no puede haber, pero sí, un amor muy retenido, por lo que debéis cuidaos para llegado el momento, cuando ella no pueda más y haya agotado el aliento, ser consciente que os amarán hasta dejaros inerte en el mejor de los casos, y muerto si nos hemos excedido, leed pues.

Para no avasallaros con tanta fina, cursi y desmesurada palabrería, hoy me propongo demostraros mi talento con las matemáticas, por ello mi dulce doncella, sabed que os la doy toda, toda ella…

El Cateto

Hoy de geometría va la cosa, puesto que vuestra merced, del sino, no quiere saber ni en prosa.

Sabed pues que un triángulo es un polígono de tres lados. Pitágoras hombre sabio donde los haya, creó un famoso teorema que lleva su nombre. Con este tema que hoy nos ocupará, hablaremos de grados por todos los lados, ya se verá.

Dibujad un hermoso poliedro, para darle algo de dimensión, que así será mas fácil explicar en esta ocasión. Ya de paso lo colocáis en pié, teniendo como resultado que a la superficie apoyada llamaremos…, base. Fijaos ahora hermosa dama, porque tocaremos la hipotenusa del cateto en esta trama.

¡No penséis mal, os lo ruego!,  ¡el cateto nada tiene que ver!, es el ángulo el que hay que medir, para estos menesteres os tendré que pedir algo extraordinario, pero que como ejemplo, es lo primario. 

Abrid vuestros ángulos, y fijémonos en la hipotenusa, ¡si ahí, justo en el vértice!, siendo esta la unión mas alta de ambos, ¡Ahí, ahí!…

Ahora dejemos al cateto que haga su trabajo, desde arriba hasta abajo, así hallaremos la superficie, y calcularemos también la temperatura.

¡Perdón, perdón señora!, que se me iba la cabeza, con tanto cateto y tan largos lados, a veces uno no sabe lo que reza.

Andábamos con la tesitura de medir ambas piernas. ¡Pardiez!, perdón de nuevo, que la imaginación se me desborda a base de tanta hermosura, siendo complejo este teorema, que de sexo nada tiene y sin embargo sale el tema.

Intentaré centrarme en el cateto de la hipotenusa o la hipotenusa cuando ve el cateto en el vértice de isósceles. ¡Rediós que me pasa!,  la fiebre me la está jugando, ¿o son los calores tempranos los que me están matando?. 

Siendo hoy el primer día de clase, viendo que las cuestiones que nos ocupan se me van en cada fase, os libro de medir los lados, para entrar en otros temas, igual de ardientes y mas salados.

Así os dejo, sola en la clase pues no puedo seguir teorizando la geometría sin estudiar la vuestra, esperando que algún día estrenar la muestra.

Una vez leído el mensaje que pondría fin a su triste desatino, el prudente carnicero leía y releía para saber ¡que coño aquello decía!, hasta que el creador de aquella magna carta, le dio el suficiente aliento para estar mas atento y entender aquello que ahora no lograba comprender.

— Veréis mi querido amigo, entiendo que dudando estéis, mas podéis cumplir tranquilo, pues esas letras son vuestro abrigo. Coged la esperanza que ahí os dejo, y no sigáis titubeando, os garantizo, que esta vez no será granizo el resultado de la cosecha, serán los rayos del sol los que os cobijen la mecha.

— Don Ferrando, no dudo de vuestra intención, mas estáis demostrando tanta devoción, que temo que mañana mi María cuando se de cuenta que ni hablo ni escribo semejantes fechorías, cambie de varas y de tercios.

— Me subestimáis Don Francisco. ¡Jamás, vuelvo y repito!, ¡jamás traicionaría la confianza de vuestra merced!, con ello demostráis no conocerme, pues si hay algo a lo que tengo apego, es a la amistad, que pocos dedos tengo, y sin embargo, faldas ni os cuento.

— Me mal interpretáis caballero, quizás no supe expresar mi sosiego, no es por vos, es por el miedo a perder aquello que amo con tanto anhelo.

— Pues marchad y no tengáis mas temores, que a fe y ciencia cierta os digo, que cuando vuestra amada os rinda pleitesía, deberéis aguantar los machos como en  Flandes, y hasta la muerte llegar antes de entregar la bandera, pues ese si, sería vuestro propio paredón y ya no habría solución.

— Aquí hay toro, de eso no debe preocuparse, y del resto… ya veremos.

Finalizada la conversación, ambos y de un apretón de manos, sellaron su condición.

El que utilizaba la poesía para ayudar con maestría, a aquellos que de verdad necesitaban del consejo y secretos de la amatoria, decidió tomar a Baco con armonía, tanto que bebiendo directamente de la jarra tuvo un sueño de marras, que le decía que su deseo se cumpliría, pero que del carnicero, no encontraría pieza entera ni el el cementerio.

Supuso que el efecto del caldo comenzaba a dar sus frutos, así que al rato y sin mas preámbulos, se retiró a su posada, evitando el exceso de humores para el día siguiente, siendo así consecuente y evitando los rumores de alguna que otra retorcida mente.La

Relatos históricos, irónicos y sarcásitos de los que soy autor