Los objetos antiguos, ¡VIVEN!

La suave brisa del norte entonaba su canto por tierras de Málaga, mientras Altamira, ve más allá y coloca con dulzura y suavidad cada uno de los objetos de años ha en su debido espacio, ese lugar soleado para cada uno de los artículos bien apoyados sobre la web de compraventacolección.com

Suenan las gaviotas, florecen las rosas, canta un ruiseñor y aparece un cuadro de un afamado pintor escondido entre los muebles que antaño dieron servicio a los señores de la mansión.

-Añorados tiempos en los que tus ojos me observaban con devoción y hoy, me susurras con dulzura que va siendo tiempo de mostrar mis bondades, el arte que con amor fue plasmado sobre mi lienzo, la pasión de cada línea, sombra o lágrima, que también las hubo. –comentó el cuadro a viva voz.

Un antiguo plano de Cartagena, ¡a la de España me refiero!, hace los honores plegando con suavidad y delicadeza una esquina, dando a entender que hubo otros tiempos y que ahora los que tocan no son malos, tan solo diferentes.

Basalo, que así se llama el óleo, con unos campanadas del reloj que aloja en su interior, dio la vez a su compañero. Las palabras eran de agradecer, pues es de saber que siendo obra de arte, pero no siempre entendidas, siempre huelen la paz, puesto que mientras les observan reina el silencio, ese que aunque no suena da a entender que te están estudiando de arriba abajo, de este a oeste y de fuera hacia dentro y que infla su ego, el de la obra y el del artista por igual medida.

-Menos mal que estamos vestidos, ¡que si no!, vaya vergüenza pasaríamos cada día, me siento observado y admirado, sin embargo cuando más disfruto, es, es…, cuando abren mis pliegues con cariño y…, y ¡me tocan! Es entonces cuando alcanzo el clímax, el momento cúspide de mi existencia, el punto exacto en el que doy todo lo que llevo, ¡mi historia!

Cada día amanecía de la misma manera, unas veces era el cartagenero mapa, otras el óleo y otras, cuando menos lo esperabas, el Levantino Botijo lleno de agua, que aprovechaba y cantaba a la vida con la esperanza de la recién llegada primavera, piando cual enamorados canarios, gorriones o mirlos juguetones, al amor que encierra el nuevo año, y el pasado si es otoño, ¡qué más da!, si al final es el momento en el que el alma elige que quiere ser de carne y hueso, que también quiere tocar, sentir, oler y amar presenciando y palpando el vigor de la existencia carnal, el placer de la ilusión de alcanzar y llegar a tomar por propio derecho ese sueño que tanto le costó.

Cartagena es importante en este museo, que a su vez es testimonio y vida de que existen piezas tan interesantes, como la Bombonera de la misma tierra. Esperando está a que levanten con sumo cuidado su tapa y vuelva a escuchar tamborilear el dulce tan esperado cuando cae en el interior.

-¡Que recuerdos!, ¡¡umm!, estoy volando con la imaginación, sintiendo en este momento cómo la piel tersa y suave de una bella mujer acaricia el borde de mi cuerpo susurrando entre dientes, ¡no!, ¡otra vez no!, pero sabiendo que en cualquier momento no podría controlar el impulso, quedándose indefensa ante tan sensible y excitante sueño, rindiéndose y exponiéndose ante la evidencia del auténtico frenesí…, ¡qué placer!

La copa de Ámbar escoraba a la derecha…, luego a la izquierda, viviendo esos recuerdos que también sentía suyos, unas veces palidecía, otras brillaba, especialmente cuando en sus recuerdos veía a alguien que vertía el sagrado licor de la lujuria, cogía su pie con dos dedos, contemplaba el líquido y posteriormente con un suave vaivén llevaban a la boca el tesoro almacenado, rozando la piel de cristal de su cuerpo con los tiernos labios que bebían de su interior.

-Ahh!, no puedo más, por favor necesito volver a brillar, llévame contigo por favor y te haré feliz mientras la vida dure. -Murmuró la copa.

Así transcurría el día, entre susurros y armonía, mientras el sifón La Esperanza aguantaba con impaciencia evidente que alguien le diera el turno y por fin, presionaran con la mano su desnudo y bello cuerpo con un tierno abrazo, para que de ese calor surgieran burbujas de ensueño a través de su guía, permitiendo a la copa de Cristal Tallado recibir con anhelo y gracia el tributo del placer deseado.

Velada a luz de candelabro que reflejaba la pasión en la antigua Quesera de cristal, también por cierto del mismo puerto de tierras murcianas que algunos de sus compañeros, hasta que el más noble de los dos sifones, no por nombre sino por sus dos cojones, apareció luciendo su cota de malla, cual viejo soldado, caballero e hidalgo de los viejos Tercios de España, que aun habiendo sufrido las fiebres tercianas y un sinfín de calamidades, se mantenía firme y en posición, rogando que llegara su momento y finalmente pudiera expulsar los buenos humores a base de rozar y apretar su torso, y presionar la pica hasta el fondo.

Discurrida la fiesta de cada día y a la espera de la triste y feliz despedida bajaron el telón, sabiendo que las manos que de ellos cuidaban eran las más apropiadas, pues no solo era la admiración que su escaparate demostraba, sino el respeto y cariño que una obra de arte reclama, más si cabe que permitir deja y apoyan algunas de ellas, que el gozo sea completo, palpando sus preciadas pieles lisas y tan finas que parecen aterciopeladas, con la mano o los labios de quienes saben aprovechar y disfrutar del talento de la obra y del que emocionado…, ¡las creó!

 

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Grandes paradojas de la vida – Animalismo VS humanismo

Cada vez que en este sagrado y bendito país comienzan las fiestas que tanta alegría nos dan y que sin duda alguna son, la envidia de muchos turistas y vecinos de otras naciones, empieza también la temporada animalista, ¡sí!, la de esas personas que anteponen todos sus criterios a los del resto de los mortales.

La fiesta taurina es en su esencia el reflejo de lo que somos y el motivo del por qué, aún nos respetan nuestros enemigos más naturales. ¡Así es!, y por este motivo se están librando auténticas batallas entre los defensores de los animales y los que tradicionalmente siguen amando y entendiendo el origen de la cultura en España.

Deben saber, ¡que muchos lo desconocen!, que los toros al final son carne de su propio plato y que en la mayoría de las ocasiones pasan por mataderos antes de ser preparados en exquisitos manjares, y digo esto, porque un astado de 700 kilos, o en torno a ellos, cuando se enfrenta a un torero tiene la posibilidad de sobrevivir el resto de su vida como un marqués, a esta azaña se le llama indulto, y tiene mucho que ver con la nobleza y la fiereza del animal en cuestión, mientras que los que van en camiones camino del destino que les ha tocado en la cadena alimenticia, pasarán por una máquina que les dejará fritos el cerebro o recibirán un tiro de misericordia entre cuerno y cuerno.

Dígoles esto, porque si mañana existiera la reencarnación y me tocara ser un bobino de raza brava, prefiriría que me brindaran la oportunidad de una muerte noble, ¡injusta!, pero noble al fin y al cabo, luchando por mi vida y sabiendo que tengo la oportunidad de matar a mi rival o de salir por la puerta camino de que los veterinarios me arreglen las heridas que me han causado, para luego vivir como mandan los santos cánones, cubriendo vacas a diestro y siniestro, como un auténtico semental.

No me llamen machista por este hecho, se lo ruego, pues tan monta tanto el toro como la vaca, que el juego es de dos, pero sigo con esta crítica que a buen seguro tendrá muchos detractores.

Las corridas de toros son un duelo entre una persona, que por cierto, tiene los atributos o los ovarios muy bien puestos y duros como las piedras, y si no, pónganse al lado de uno de esos morlacos de seiscientos y pico kilos para arriba, y luego me cuentan. La nobleza del toro es lo que es, es decir y en castellano de toda la vida, para el que le cuida, porque los demás tienen que andar con ojo avizor oteando el horizonte, estribor, babor y popa, ya que en un descuido, pueden estar seguro que ellos pastando en el campo, y ustedes disfrutando de un espléndido día de primavera, pueden sufrir un despiste y encontrarse una de esas cornamentas de cuarenta centímetros perforando sus partes húmedas.

No son perros ni gatos, ¡son reses bravas!, señores y señoras, no confundan la velocidad con el tocino, que a veces ocurre.

Entiendo y comprendo que las fotografías que los animalistas hacen correr en las redes son muy crueles, ¡créanme!, también me duele y mucho, pero también estoy seguro de que si esa misma imagen es de un velociraptor ¡que por cierto ya no existen!, también me pasaría lo mismo, y es que una fotografía vale más que mil sufrimientos que no se ven.

Ayer en Facebook, volví a ver otro comentario abierto sobre estos temas en cuestión, pero para ello y harto de ver como siguen y además se quejan cuando otra persona defiende sus derechos, ¡por cierto!, no era mi caso, se le echaron encima como lobos hambrientos, y es que está muy mal visto defender lo que históricamente es nuestro. Recuerden que en el fondo, no en lo más profundo de nuestra nación, sino en nuestro interior, la lucha entre un toro y un torero es ni más ni menos el reflejo de esta sociedad en la que nos hemos criado, es decir, la muestra de lo que es la esencia que tan grande nos hizo hace siglos, y la que hoy seguimos viendo en nuestros deportistas y empresarios, una lucha constante por mejorar. Los que realmente están interesados en dividir este país, quieren desarbolar esa parte de nuestra cultura, porque así saben y tienen conciencia de ello, que ya no seríamos los mismos.

Paradojas de la vida, este año pude ver y comprobar en Lanzarote, concretamente en Playa Blanca, dónde hay más gatos que lagartos autóctonos, ¡sí!, porque esas personas que defienden a estos felinos, son capaces de seguir alimentándolos incluso sabiendo que no tienen cuidados veterinarios y que son salvajes, porque disfrutan viendo como saltan y matan a las salamandras blancas y otros saurios de la tierra, ¡y digo yo!, y me sorprende, pueden estar seguros de ello, los lagartos están protegidos, ¿por qué no se llevan a los dulces mininos a sus propias casas y dejan tranquila a la fauna autóctona?, que entre otras cosas mantiene el equilibrio del ecosistema. Se dan cuenta de la paradoja, pues ahí les va la más dura, porque esto, no es más que el aperitivo.

En ese debate en Facebook expuse parte de los expuesto en este artículo, y como es lógico, las benditas almas protectoras de los valerosos cuadrúpedos se lanzaron con indignación sobre ésta pluma, pues es de saber, que todos no somos de la misma opinión, ¡eso sí!, tengo que reconocer que nadie se salió del tiesto y el respeto era comunitario. Viendo que nadie entendía mi punto de vista, que en definitiva es el de millones de españoles, franceses, japoneses, colombianos, mexicanos, estadounidenses, etc, incluso del difunto Hemingway, colgué una dirección de un reportaje demoledor, pidiendo que visto que defendían la vida de los animales con tanto ímpetu y generosidad, lo hicieran también con las de los humanos, más si eran niños, ahí dejo la URL:  https://www.youtube.com/watch?v=B6P7VINaKdI  pidiéndoles que, ya de paso, lo compartieran con sus amigos y compañeros. Pues verán hasta qué punto llega la hipocresía de algunas personas. Tengo que reconocer que dos de ellas, ahora amigos en la red, así lo hicieron y luego seguimos debatiendo sobre la tauromaquia y otros menesteres, pero hubo muchos que no se molestaron e incluso quienes recriminaron mi actitud por cambiar de tema. Y lo veo lógico pues es la única defensa que tienen.

Ya hubo un enfrentamiento en el siglo XVI entre Felipe II con el papa PIO V, quien hacía alusión a un duelo entre animales y personas con la firme intención de eliminar tan importante rastro de la historia de nuestro país y así, de un plumazo, desanimar a las tropas españolas, que en definitiva fue el origen de la decisión papal, la cruda realidad. Pueden estar seguros que el rey, por aquellos tiempos, tentado estuvo de acabar con ese papado, que por aquellos entonces y todo hay que decirlo, no eran más que puestos políticos al servicio de sus congéneres y el buen vivir de los que servían a Dios en las altas jerarquías.

Eliminando esta tradición no van a dejar de comer carne de vaca, toro, pollo, avestruz, oca o lo que les guste, sin embargo, sí consiguen quitarnos de un tajo los atributos de todos aquellos que aún los tenemos prietos y bien colocados, todo en beneplácito de nuestros enemigos naturales, ya sean vecinos o simplemente políticos con negras y oscuras ambiciones.

En Cataluña eliminaron las corridas de toros, ¡sí señores y señoras!, ¡con un par!, pero no las fiestas en las que los animales son torturados con fuego. ¡paradojas de la vida!, ¿o maniobras políticas?

El toro es el símbolo por naturaleza de este país, de hecho España es una piel del astado casi perfectamente dibujada, el poema que representa el carácter del nacido en estas tierras, luchador, valiente, noble y cabezón, porque cuando tomamos una decisión, fuere la que sea, vamos a por ello cueste el precio que necesite, incluso la vida, si es necesario por el camino.

Es el espíritu de nuestros soldados, el de todos aquellos que se enfrentaron durante siglos a los musulmanes hasta expulsar a los invasores, el de los indomables hidalgos de los viejos tercios, los de Flandes y los que vinieron después, el de los que tuvieron la sangre de hielo para cruzar el Atlántico, Pacífico Índico, Ártico y Antártico para llevar cultura e intercambiar costumbres; el de los que no permitían la esclavitud, salvo algunos desgraciados, que siempre los hay, y que por supuesto protegía a los indígenas de los nuestros y de los demás. Esa es la realidad, y un puñado de animalistas pretende borrar todo de un plumazo, para que ese espíritu quede en aguas de borraja y se pueda dominar nuestro indómito carácter en pro de su propia voluntad.

Que me digan de esos países donde corre la sangre hasta quedar la playa completamente roja, como es el caso de los escandinavos cuando durante sus festejos van a matar los delfines, lo entiendo, porque eso sí que es un asesinato en masa y a la vista del público en general de miles de animales muy inteligentes y que por cierto tienen fama de haber ayudado a muchos náufragos a lo largo de la historia. Casos como esos, ¡muchos! Esos sí que no tienen salida ni oportunidad, y si no busquen en Internet, que ahora la información está al alcance de todos, ¡por favor!

Soy humanista, no soy racista, ayudo en lo que puedo sin mirar credo, religión o raza, no soporto las torturas ni los maltratos, ya sea animal o humano, pero por encima de todo, muy por encima, están las personas. ¡Ah!, si ustedes me lo permiten, ¡no soporto la hipocresía!, cada día menos.

ANDAYQUELESDÉN. III er capítulo

Capítulo III

Y qué decir de nuestro elocuente y orador gerente, tan afamado y animado como siempre. Ya sabemos que los ministros los muy listos acaban de imprevisto con presidentes como consejeros y viajeros de las grandes empresas, esas que de la energía viven y si no, de la telefonía, curiosamente siempre y en todos los casos en la oposición de los que antes les habíamos votado, por eso me sorprende que de repente de defender nuestros derechos y forma de vida, de pronto pasen a engrosar las filas que los que no están a nuestro lado, y sí de las que sin avisar nos dan un mordisco o un gran bocado.

Éste pareciendo ser mucho más honrado pero dispuesto a recibir algún dinerillo tras rematar la faena, que si no daría pena, decidiose a finiquitar con algunos de los gastos que lastraban nuestra economía, la de la igualdad, y en esta ocasión no me refiero a la de hombre y mujer, sino a la posteridad de la sanidad, jubilación, innovación o educación e incluso la del Civil Registro, por poner algunos casos y de la hacienda, que serán las suyas porque las de los demás quedaron en situación de donación al estilo de la ya extinta División Azul. En esta ocasión invistió para cada momento a las personas más preparadas para estas cuestiones que hoy no voy a nombrar, pues no quiero que quede en entredicho tanta vulgaridad y alevosía poniendo nombre a tan poca gallardía.

Una de ellas le crecían los coches en el garaje, y no lo

entendía, pues el día anterior había plantado geranios y le salían motores con ruedas y estupendas carrocerías, ¡oiga!, ¡que a mi no!, ¿puede explicarme la receta? créame que lo he intentado, pero no hay forma, quizás soy un poco torpe y no coloco la adecuada tierra, ¿o son las semillas?

Tres de ellos con tanta fiereza en la inteligencia que no hay tantos dedos como para cubrir tan anchas y despejadas frentes, el de su Juventud me refiero, porque la de los nuestros serán arrugas cargadas de cabello, muy en especial si quieren ir a la universidad, dónde el lujo será la matrícula de uno de esos autos móviles que tan bien se desplazan en la oscuridad del garaje de la de Sanidad.

Allí estábamos todos. Pepe a mi lado sentado como una estela donde reza lo que se pace y de lo que se hace nada queda. El murmullo era bajo e intenso, señal de la gravedad del asunto a discutir, pues ahora sí que estaba echado el dado con todos sus lados, ¿quién sería el primero en poner las cartas sobre la mesa?

Apostada en la barra estaban la Comisiones y la Ugete vecinas de Lacajapamí. Hoy era el día de visitas de constitutas, abriendo la puerta aparecieron la Gaviota, la Rosa, la Martillo y unas cuantas más, a este paso cambiar podríamos la sede de la Prostitución, pero no era el caso, puesto que allí cada uno pagaba lo suyo y lo de al lado, en especial los últimos en llegar y para eso no había discusión ni tensión, porque al final la realidad es que la cuenta era de todos, aunque no lo pareciera.

La Puyazo, una de tantas de la comarca, concretamente de un pueblo antes verde y ahora raso, seco y pobre llamado Elcincoporciento tomó la iniciativa de coger los dados, rogando derecho y mientras se frotaba las manos con avaricia, miraba a uno y a otro lado esperando la orden de la mesa, la del propietario que tan amablemente permitía cada tarde darse de hostias a base de verbo pero sin dañar vestiduras de visitantes tan amables y distinguidas.

—Señoritas y señores, hoy me toca a mi lanzar la cuestión, quizás sean muchos los dos y suficiente con uno, pues tanto tiempo no tenemos para cubrir todos los números, así que con su permiso de a seis va la apuesta, al techo lo tiro y que cante el que primero reciba el golpe.

Comenzó a batir el vaso con inusitada fuerza. El tintineo que producían los golpes en el interior del poliedro mientras rebotaba de una pared a la otra, era cada vez más intenso, dolorosamente ensordecedor podríamos decir, y no era para menos, unos y unas se apartaban y movían nerviosamente, no querían dar respuesta a la inquisición del tabernero y la pluma del de Homero, la tortura podría ser sumamente dolorosa, pues no estaba permitido mentir como bellaco, y aunque fuera similar a una obra de teatro, una cosa era adoptar el nombre del o de la referida y otra muy diferente el trato de persona non grata, intentando contestar honradamente argumentando sin engañar a los de siempre.

—¡Suéltalo ya! –gritó un vecino malhumorado de Haciendanosjodió.

—¡Sí! ¡no marees más la perdiz! –respondió otro afincado en Nopuedopagarlauniversidad.

Y seguía sin soltar la piedra numerada hasta el seis, ¡la madre que la parió!

—¡Ya está bien! ¡tírala ya! –otro residente de Yanoaguantomás .

Viendo que el ambiente tenso se volvía y que si no lo  soltaba, la guillotina posiblemente la Puyazo se encontraría, liberó la masa sólida y perfectamente pulida de veinticuatro ángulos de noventa grados enviándola fuertemente contra el techo y lejos de ella, pues podría ser víctima de su propia mano.

La suerte estaba echada, rebotaba por todas partes, ¡ni Dios le quitaba el ojo! y que Él me perdone, unos saltaban, otras se agachaban, otros ¡Uyyyyy!, por los pelos, hasta que yendo de uno a otro lado, por debajo de las piernas de la Rosita pasó, y por arte de magia, voilá, desapareció.

Unos y otros miraban a la flor encarnada en mujer constituta y ésta aún más se sonrojó, pues quien más acusadora vista le echaba era su compañera de andaduras y otras chanzas, ¡sí!, la Gaviota, pero en duro cruce se quedaba, pues allí nadie dijo nada.

Pronto y ante el silencio de la Celestina gracia, intervino el don divino la Comisionista, pero no para acusar, sino para olvidar el imprevisto.

—No te preocupes mi fiel amiga, que pasar no ha sido nada, tan solo que desafortunadamente el dado se ha ido a otro lugar muy de repente.

La otra constituta, esta vez la más dura de todas, la cruel, la Ugete a reprender el caso salió, pero con similar resultado.

—Ver lo he, y nada he notado, pues aunque segura estoy no puedo demostrar lo que el viento se ha llevado.

—¡Basta ya! –gritó la Puyazo–, dejad de jugar a la puta i la Ramoneta, y colocad el dado en otro lado, pues siempre es el mismo capricho del destino, Gaviota se lleva a la Rosita de juerga y pagan mi cinco por ciento cada vez con menos acierto, pues por confiar en vosotras, ni ese precioso paraíso que entre tan alta cordillera está y que linda con mis tierras me dejan guardar a buen recaudo unas pesetas.

—¡Serán los dos! –recalcó una plebeya que de pronto apareció, ¡que no uno! pues entidades tan grandes no las hay para tan curioso provecho.

—¿Quien sois para meteos en asuntos que no os conciernen? –recalcó una vecina de Iujodiendolaformación.

—¡Demagogia me llamo! y tan harta estoy de sentirme así, que cambiar haré con mi nombre por otro más prudente y menos dado al maltrato de las constitutas, que en tantas ocasiones me utilizan sin darme las gracias. Por ello hoy y con sentido pleno, ¡no el de vuestras palabras!, a todas os acuso de falsas y bien pagadas mentiras y deshonras en estas tierras conocidas y tan bien amadas por quienes de verdad utilizan en verbo en consonancia con el sentimiento, haciendo lo que deben, escribiendo si así se tercia con la saña de la guadaña si el asunto se tuerce, pues la atrocidad de vuestras palabras, no tiene fin, dando por echo que lo primero es lo que debe ser, vuestros bolsillos y lo demás queda todo por ver y sujeto a un bocadillo, el de los que piensan que cambiar se podrá y pronto sin darse cuenta que todo es un puñetero cuento, el que vosotras queridas mías, queréis dar a entender como natural en estas patrias benditas por Dios, ¡la que sea! Pues sabed, que hasta yo me siento mal, más teniendo en cuenta que quienes me utilizan la hacen con tanto y mal afán, el del engañar a los que el trabajo os dan y dejarlos tirados en cualquier vado donde por vuestra Ley, la que habéis creado, puedan retirar y luego arrojar a cualquier descampado como si de un animal se tratara. Carecéis de toda la buena voluntad, de esos teóricos principios por los que supuestamente empezasteis a ejercer en la Prostitución, que es lo que es, y está al servicio de quienes la crearon, de los chulos sin escrúpulos que sabiendo lo que debían ejercer, la diseñaron de antemano a su medida, ¡sí, a la vuestra!, por eso digo, grito y maldigo, a quienes en su provecho hicieron tan horrendo oficio, ése que tanto sacrificio y vidas costó a lo largo de los años, para quedar simplemente a vuestro pleno beneficio y apaño.

La tertulia empezaba a animarse y todo hay que decirlo, también a caldearse, y no por las tiranteces derivadas de dónde hubiere quedado el cubo, que todos allí lo sabían, sino por las palabras de la recién llegada, puesto que no esperaban que su mejor maniobra, esa que siempre prometen y siempre zozobra les había llamado la atención, ¿cómo podían asimilar que su grandísima y queridísima amiga del alma, esa que les permitía hablar a capricho durante horas sin decir nada y prometer hasta meter para luego, una vez conseguido el objetivo por detrás nos den con él. Éste era el dilema que allí les preocupa y había aumentado un poco la presión, pero tampoco tanto, pues maestras eran todas ellas en desviar la atención a la primera desprevenida, que por supuesto una cosa es que estuviera despistada para la ocasión, y otra que no maniobrara con sobrada experiencia lanzando la piedra a otro tejado. Así estaba el asunto, a base de rular y rodar la pelota, y de evitar tenerla mucho tiempo en su propiedad, convirtiéronse en el mejor Tiki-Taka de la historia, ¡oiga! ni el de nuestra selección española, ni el del Barcelona, que esas no retenían el esférico ni para dar el primer toque, ¡ya se lo digo yo!

Visto que la rutina volvía a ser la misma, Ulises el gran toreador de pluma y espada, mandó callar a la prole de la Prostitución para decir unas palabras.

—¡Constitutas todas! ¡viva la prostitución!

Y a estas palabras, poniéndose de pié las que sentadas estaban, aplaudieron convencidas de sus bondades, ¡claro está que hablamos de las suyas! ¡por supuesto! ¡faltaría más! hasta que llegado un momento de silencio, que tiempo costó, pues interesadas estaban en seguir dando rienda suelta a las palmas, aunque de dolor se quemaran, antes que aguantar otra vuelta de ruleta que les diera por la meta.

Hartos ya de tanto aplauso, levantó la mano la Cartera, añadiendo que las allí presentes habían tocado la suya y de nuevo empezó la corrida de toros, a espada, estoque y Rejones con quiebro, requiebro doble, sencillo y verónicas, ¡qué buenas!, arrodillados ante ese imán que tanto les atraía, y que tan bien oraba y como siempre por el mismo camino, pero ancho, ¡por Dios se lo digo!, tanto que abarcaba desde la siniestra a la diestra y en ambos casos hasta el completo servicio del templo, ¡al suyo me refiero!

—¡Tanta hipocresía no puede haber junta!, exclamó Pepe, porque de ser así el tiempo tormenta barrunta, y no es bueno ni para uno ni para el otro lado, pero sí para el centro, donde está en este momento el famoso dado. ¡Rosita! abra esas piernas y de rienda suelta para que salgan los reales y caprichosos números que se han escondido sin saberlo en vuestro sino.

La nombrada se mostró un poco alterada al principio, pero como no le habían acusado y sí desviado la intención a la casualidad del destino, relajó sus catetos y del interior del vértice cayeron los veinticuatro ángulos de noventa grados, rebotando en el suelo y dando de lleno en la Pasado, otra constituta ya vieja y mayor que le traía al pairo que le diera o pasara de refilón, porque la justicia nada podía ya hacer por cumplir con las causas que deberían haber sido consumadas en su momento y no me arrepiento cuando lo digo, pues hasta el punto llegaba el desparpajo que cuando hacía mucho frío hasta alto volaba el grajo, así es, el de sus bolsillos y en ese momento nació la villa por todos conocidos, Quesevayanalcarajo, otro pueblo de la Joda y es que hay tantos que se han apuntado a esta moda y reflexión, que el país entero empieza a ser irreconocible por sus municipios, incluso en el Vasco País, dónde ya algunos lugareños intentando cumplir los requisitos, aunque algo complejos para los pellejos de toda la vida, ya tienen localidades a su debido criterio, llamando a la antigua Fuenterrabía, hasta hace poco Ondarribia y quedó en Fuentehabía u Ondehabía la voluntad del vecino, lo mismo pasó en otros lados, pero siempre a sus modos y algo más complejo y delicado de lidiar, pero con buen tono, por ejemplo Hastaloscojonestuak, Lahostiatevoyadarpostúa, en fin, regularidades de las irregularidades de la cotidiana vida, porque en algunos casos incluso compartieron sus raíces, así pasó con Eibar que tornó en Ei-albarchorizoak y no sigo porque no es cuestión de tenerles aquí presentes toda una vida, pero sí valga y ésta por última la plaza de Indautxu, en el Bilbao de mis amores que a fuerza de las nuevas y regidas obras quedó como Ind-Alíautxuporloshuevoszoak y éste otro y breve resumen de las cualidades del pudiente que a continuación relato:

Comida – Alikadura – en Alí-karadura

Alcorta – En Antesahorayaná

Donostia – En Vayahostianoscayó

Háganse ustedes una idea de lo que quedó de sobrenombre para el resto, Tequería, Pasajes que se Fueron y así paulatinamente, como el mar cuando sopla suavemente, con lozanía que posible no es, pero uno se lo imagina.

Y qué decir de las dos sevillanas, esas tan valientes y decididas que tanto florecieron al principio y quitaron después a su querida patria, entre la Marquesa y la Batalla andaba el asunto cuando al final ya no recuerdo el por qué nos llevamos un disgusto, pues ambas y animadas amigas discutieron por su rebeldía, ¿o serían la Expo y las deportistas olimpiadas?, faltaría más, y el mundial, donde vendimos más naranjas de plástico que las de Valencia, si señores, nuestros dueños de ojos rasgados se pusieron las botas, y nosotros viéndola venir como unos auténticos idiotas.

Pero a lo que íbamos. Hablábamos de la Marquesa sin nobiliario título y su pareja. En aquellos entonces a la Batalla saliole un hermano compungido y herido por no recibir parte de su dote, así empezó el tema, entre duras y crueles Guerras, para seguir con otros escándalos como el del director de la Benemérita y con mayúsculas, que culpa no tiene, sino el mal bicho que nos dejó en la boca ese gran bicho de frente aislada y mal enfocada y que tan poco pagó por no seguir tirando de la famosa tela, ¡sí, a la manta me refiero!, eso es dinero y a base de bocados, incluso a los damnificados por los atentados de la entonces Aquella, que eta hoy es otra. Poco a poco floreciendo fue la escarcha, aunque menos madrugadora que de costumbre, pues tardaron en empezar a darle juzgado a esos pobrecitos desvalidos que solo se quedaban con lo justo, como decía el esclavo de Sinuhé, si señor, que merecido pensaban que era suyo por servir al resto de los que les pusimos en la cúspide del poder hasta joder y después de haber jodido, a por otro borrico que éste ha quedado escaldado de tanta hostia a uno y a otro lado.

Pues lo mismo que ahora, de entonces también recuerdo a la Comisiones, que esa da lecciones por todas partes, en esta ocasión de inmobiliaria previsión de aquellos que confiaron en su buena gestión y se quedaron sin su mansión. ¡Hay que ver con el Abad!, otro singular nombre para un ateo señor, ¿por qué será?, pero ese no está, y por lo tanto ya no me he de meter, así me lo dicta la conciencia pues no se puede defender, pero si con los vivos que tanto daño han hecho a los fondos para la formación, o de baja se han dado de por vida para cobrar sin dar palo al agua por un simple favor. ¡Qué pena me da! y lo digo de verdad con el corazón en la mano que haya personas que sabiendo que de todos es el esfuerzo y la evolución de nuestro pasado, y se aprovechen de tan bajo instinto para seguir viviendo a sus anchas y como parásitos de una sociedad que tanto da y ofrece en pro de la caridad, y con esto me refiero a los donantes de transplantes, a los que ayudan a los demás, a los que se implican en mejorar la calidad de vida sacrificando horas de sueño para que mañana esos… y lo dejo a su criterio, pueden además aprovecharse de la seguridad social. ¡Hasta aquí podíamos llegar!, malo es robar, ¡pero de por vida! No es de extrañar entonces que no quieran creer en nada más que en ellos mismos. C`est la vie y no sigo, porque me abrasa el calor de la sangre.

Últimamente está de moda todo lo que es blanco, así es, igual da que sea corbata, guante o que antes llevara gafas y ahora lentillas, total el secretario bien que nos la dio, ¡qué digo! si luego fue testigo y jefe del Misterioso fomento, otro igual. Sus hijos a católicos y muy caros colegios y él, ¡anda leñe! otro que en nada cree.

Paro y cambio de tema, mientras veo la pluma escribir sobre el papel antes blanco, de ése que no sabe de poesía, pero que a veces rima con maestría los retos sin sonetos, cuarteos, tercetos o pareados, todo recto y hacia la izquierda, tire a la derecha y ahí, junto a la Democracia está el servicio de señoras y caballeros así es como describe la teórica utopía, con irónicas metáforas, las de nuestra auténtica vida.

¡Churruschuschús, amén Jesús! que por hoy ha sido suficiente, de manera que todos a la cama, a la suya a la de las fulanas constitutas. Vuestras mercedes disfruten de esos sinplaceres que yo aprendí de mi ciego autor, el de la Odisea que mejor no tomar partido por ninguno y permitirte el lujo de criticarles por partes iguales que no hacer caso y casarte con o sin disimulo con la gracia de su insensato espíritu, para ello aquí les dejo la nueva interpretación del final del paraíso, y es que siendo lo que es, puede ser una u otra cosa, la felicidad del que vive su vida con soltura y desapego a la política en su propia casa, ¡que ya es más que suficiente! no obstante ustedes verán. Buenas noches y que sueñen con los angelitos, que dicho me han, que los hay de uno y otro lado.

“Adán y la Eva”

–¡Ayyy!, ¡Dios!… que esto duele, ¡ehhh!, ¡no entiendo por qué me tienes que quitar una costilla!

       –¡Cállate! y déjame hacer, ¡hombre!, que es por tu bien, con el tiempo me lo agradecerás.

       Y así ocurrió. De la Divina mano de la Providencia, del mejor cirujano y creador jamás conocido, nació la más bella entre las bellas del glorioso jardín del Edén, la Eva, ¡si!…, la de Adán.

       Tan finamente tallada la costilla quedó, que el hombre de quejarse dejó, disfrutando como estaba mientras observaba crecer a su símil y futura compañera en aquél paradisíaco lugar.

       La Eva creció en el amor de su príncipe, el único azul de aquellos lares, disfrutando de cada momento e instante de sus prietas carnes y del resto de avatares. Hasta que un día, y sin saber por qué, el marino azul cambiando fue de color, hasta llegar al rosa pasión. Ella, la única mujer de la tierra, la que Dios creó a su imagen y semejanza, notóse desplazada, por las flores, árboles, frutas, pájaros y mariposas, ¡que entonces no había mando a distancia! Allí estaba él…, antes osado y ahora amanerado, ¿me habré pasado?, se preguntaba entre sollozos, ¿por qué este cambio? Antes amante en cada rato, esquina o alcornoque y ahora volando va entre el campo, soñando cual pajarillo, aleteando para prender el vuelo y ayudado por la brisa del aire.

       –¡Adán!, ¡ven aquí!, ¿has lavado los platos?, ¡siéntate en la taza que de pie salpicas y manchas!

       –¡Claro cariño!, pero que buena eres conmigo mi dulce amor, que sería de mí sin ti. ¡Gracias Dios!, que razón tenías.

Nuestra reina cada vez más bella, no entendía por qué aquel mozo tan bisoño que tan bien roncaba, silbaba y bramaba durante la noche…, durante el día así se comportara. Macho dormido… y tan femenino despierto…, ¡qué tierno!

       Ella, la más digna y maravillosa fragancia del amor, viendo que los cambios de aquel hombre no le gustaban, decidióse a probar otras filigranas, llamando a su cuerpo por su nombre y llevándole al prohibido árbol de la vida.

       –¡A ver si se despierta este jodido Adán!, que me tiene… ¡ay como me tiene!

       A la sombra de las ramas estaban observando como caían las manzanas, cuando una voz surgió, melodiosa,

dulce y sensual.

       –¡Tomad esta fruta y morded con ganas!, y veréis que bien os sienta.

       –La Eva tan sensibilizada por aquel tenor que tan bien rezaba, diole a su compañero para que éste el diente hincara, ¡pero no quiso!, no le apetecía, ¡le decía aquél cabrito! Así que dispuesta a todo, mordió primero, masticando el dulce de la esperanza y luego:

       –Toma mi amor, un poquitín te vendrá muy bien.

       –Como quieras cariñín, pero no debemos. ¿No será mejor, primero hablar con Él? 

       –¡Tu come y calla!, mi tierno bomboncito…, a ver si con esto, se te abre un poco el apetito.

       Haciendo caso de su amada, Adán el cebo mordió, y de golpe…, ¡zhasss!… todo cambió.

       –Mira que te dije que Dios se iba a cabrear, que no comiéramos de la prohibida pasión.

       –¡La culpa es tuya!, tendrías que haberte negado, fíjate como estamos ahora por no haberte comportado como lo que eres, ¡solo tú eres el culpable!

       Y así empezó el mundo que conocemos, aunque con el tiempo que todo lo puede…, comenzó volviendo a su cauce, los machos menos machos y cada vez más ausentes, muchos de ellos ya machotes… y la hembra buscando a su cacho, que de haberse escondido ya no sabía dónde, y por ello, estudiando los errores que no comprendía, de los sin sabores que la vida le había dado. 

 

            Alcorcón 7 de abril de 2015

            Fernando Cotta Pollo

ANDAYQUELESDÉN – 2º Capítulo completo

 Vista la receta que cantó el tabernero, el de la pluma se dispuso a seguir escribiendo sobre el papel lo que consideraba su obligación, pues sabiendo como era, seguro que enviarlo a la prensa haría, aunque ni Dios caso le hiciera, ¡o quizá si!, pero por temor a los que gobiernan, capaces no sean de publicar la crítica que con tanta simpatía y crueldad, ironizaba la realidad de los despropósitos que cada día acontecían.

—Vuestras mercedes han de perdonarme, porque sobre la sobrina y amiga de presidentes no escriba, pero si he de hacerlo con otra gobernanta, o intento de ello en la bella Andalucía, que castigarnos quiere después de que la miembra del poder judicial y presidenta del Observatorio para la Violencia de Género, organismo público con el que en muchos puntos estoy de acuerdo, pero no en cuestiones donde pretender se intenta tratar al hombre como animal y no entender que el que mata, tortura o maltrata a una mujer, sólo tiene en común con el hombre la física apariencia, pero que sin embargo no es lo que debería ser, es decir…, un barón y sí un asesino, torturador, maltratador y por lo tanto un delincuente que debería estar en su vivienda natural, en prisión o en el paredón. Por tanto os comunico mi intención de dos réplicas, la una a la señora de tan importante consejo y la otra a otra política que tan poco gracejo tiene, pues mientras la protectora habla de cárcel para el piropeador, la señora de mi Andalucía, siendo abogado, ¡tela!, si nos dice que lo hagamos, pero en privado, y por lo tanto así poder criminalizar a quien lindas palabras, sonetos, cuartetos, tercetos y otros tetos, suelta una gracia cantada unas, y gritada otras a las obras creadas por nuestros señor y que paseando llenan de orgullo nuestra nación. ¿Quién desea el turno de leer esta primera misiva?

Mira por dónde en ese momento entró la propietaria de la Untería, panadería para los recién llegados que aún no estaban al tanto de los tan singulares nombres, y que obedecía al nombre de su padre y la madre que le parió, es decir y como ya nos tenía acostumbrados, unas veces era Tocina otras Rebelión o doña Dómina Dominemos, el momento era la cuestión.

—Veo que andando estáis buscando alguien que tenga los ovarios bien grandes para leer una de vuestras irónicas protestas. Si no os importa, ya me encargo yo, que así si alguien ha de cobrar por merecerlo, ya le doy la harina pertinente en uno u otro costado al penitente, y así que dejar deje de pedir por capricho o porque le sale del bicho.

—Vuestro es el derecho querida vecina, ahí os lo dejo. –respondió el escritor.

Hablando de Roma por la puerta asoma la falta de cultura de algunas miembras del C.G.P.J., en este caso la Presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, que sin más achaca y tan tranquila se queda, alegando que “la observación y posterior declaración de la belleza es una invasión a la intimidad de la propia mujer”

Creo que estoy perdiendo capacidad de entendimiento y de comprensión, quizás los años, el meridiano del centenario me estén dejando fuera de la Ilustración y deba entender que ya no se puede, no se debe, es pecado, no lo hagas, no lo digas, guárdatelo que si no vas al infierno.

Y digo yo señora Presidenta, ¡perdón!, señorita que si no recuerdo mal, ya no se puede definir a una mujer entre una y otra cosa, así proclamaron hace unos años, y esto se lo digo con todo el amor del mundo, y ¡ojo!, que nada tiene que ver con usted.

Si conoce Vitoria, ¡sí, la de Álava!, sabrá que por esos lares la costumbre de ensalzar la guapura o el encanto es al revés, es decir, son ellas las que alardean y a veces con mucha fiereza de frases que atentan de verdad contra la integridad de cualquier animal de sexo masculino, “que es al parecer como usted nos ve”, salvo que en los últimos años hayan cambiado, pero créame que lo dudo. En la misma plaza de la Virgen Blanca, cruzando de punto en blanco, conozco a uno que no sabía donde meterse, y es que una cosa es un piropo y otra una sutil arenga de acoso y derribo, pero supongo que como tantas otras cosas este caso es simpático y no hace daño.

Sepa usted que el arengado no salió corriendo por eso de que “ancha es Castilla y a mi se me hace estrecha”, que si no, hubiera puesto pies por polvorosa. Aún así y después de la experiencia, que no ha sido la única, hay más incluso en otras provincias, el desdichado jamás se sintió ofendido en su interior y por supuesto jamás pensó que aquella manifestación de poder femenino era un atentado contra la integridad de su persona, simplemente entendió que así es la naturaleza, unas veces bonita y otras un poco más basta.

¿Qué pasará si a una señorita de setenta y cinco años, por decir algo, que va acompañada con su hijo a uno y yerno a otro lado, un delincuente se le acerca y le dice en presencia de ellos, “pero por Dios, que bien acompañada va usted hoy”, “cada vez que la veo, aparece la primavera”, “si está usted tan guapa que va a provocar accidentes de tráfico”, “cuando veo su sonrisa se me aparece el sol”, “me duele el alma de ver tanta belleza”, “un ademán con el sombrero”, …

Y es que hay formas y reformas, las de la cultura que envuelve al que suelta una palabrota por piropo y la del que ensalza en una metáfora la belleza exterior e interior de la persona, y solo con una intención, la más cruel de todas, la que asesina, la que pervierte, la más poderosa…, simplemente por dar un poco de felicidad y eliminar las asperezas de la vida.

Un escritor llamado Fernando José Baró, al que me veo obligado a dar la razón, tiene por título de una de sus obras “Las arrugas del alma”, creo sinceramente y sin intentar hacer daño a nadie, que esas arrugas son las que usted debe tener, ¡sí!, las más internas, esas que no son pliegues de la piel provocadas por el sufrimiento sino por su extraordinaria forma de ver las cosas que no son, las que envejecen a una población, eliminando cualquier tipo de creatividad en su verbo y en su espíritu, en los libros y su mirada, en la tristeza que supone a partir de los cuarenta que alguien no se atreva a mirarte por miedo a una denuncia a todos puntos vista como un atentado, si señora Presidenta, un atentado a la libre expresión que además defiende y es uno los pilares sagrados de nuestra Constitución.

Creo que debe recapacitar, errores los cometemos todos, yo el primero y muchos en la vida, de los que afortunadamente voy aprendiendo limando para no volver a caer en ellos, no juzgue ni prejuzgue a la mayoría por una tremenda minoría, pregunte usted entre las personas si unas palabras bien dichas ofenden o atentan contra su propia integridad y comprobará que no lo es cuando él o la que lo suelta es de su agrado y por lo tanto, si no lo es, ya es un mal bicho, un delincuente que no tiene dos dedos de frente y al que hay que exterminar aislándolo de la sociedad en la que vivimos.

Esta semana más de medio mundo se ha levantado contra la libertad de expresión y de opinión, y a usted, eso le va al pairo, que para eso está donde está y por eso hace lo que le sale de la real gana, o al menos eso intenta.

Quizás estoy siendo duro en extremo, pero es que sus intenciones me han llegado al corazón como puñaladas traperas por la espalda, suerte que el coselete y la malla me protegen que si no, a estas horas estaría en la guillotina, en el garrote, en la horca o frente al paredón, gracias a Dios que tenemos nuestra sagrada CONSTITUCIÓN que nos protege de tanta vulgar humillación.

Por cierto, no se preocupe usted que a estas alturas no habrá dos piernas que suelte “qué bien vestida va”,  “qué bien le sienta esa blusa”, “qué sugerente está usted hoy”, “y llegó la luz” … 

  La cocinera y creadora de las mejores hornadas de la zona, finalizó la lectura afirmando y negando con movimientos continuos de cabeza, y era de esperar, pues sabido era por todos, que aunque gustaba de compañía femenina y masculinas en idénticas proporciones, ella era la primera que cuando algún ave le gustaba, primero en viva voz se lo decía, y luego si el amor surgía, ¡a la cazuela!, de ahí que en parte mostrara su contento y en otras su desconcierto.

            —Sois un poco canalla mi querido Ulises, pues no es para tanto la noticia, más sabiendo que el objetivo era el de meter un buen calificativo para el que utiliza la fuerza en contra de la naturaleza de tantas bellas mujeres. No obstante reconocer me veo obligada a decir que tampoco la otra se ha quedado corta, y que por probar ya lo hecho, ahora queda el trecho de aprobar tan mal disimulado odio hacia el varón, que como bien sabéis no es mi condición, aún así y como el mal no viene para mí, defenderla debo, aunque sea de forma débil y muy moderada, porque de lo contrario también puede quitarme el derecho de sacar provecho del verbo ensalzado con ética y poética si fuere el caso, o con un te pillo y un aquí te mato si lo merece el aparato.

Los oyentes sabiendo que si algo había en esa mujer, es sinceridad, quizás algo tosca, brusca y carente de diplomacia, pero la vida hace el vivido como es, unas veces fina y elocuente y otras así, pero siempre terminan de la misma forma, dando por oriente u occidente y si no, que se lo pregunten a la rubia, a la otra me refiero. Otro recién llegado a la tertulia, esta vez un conocido vecino de Elpepetedá y casado con otra encantadora señora del Elpesoetambién, tomó la iniciativa en la misma deriva pero con distinto tinte, que no se diga que las palabras bien dichas y en alta voz, siempre son de mala condición. El susodicho respondía al nombre de Medieronpordetrás.

—Muchas son las truchas que se unieron al pez gracias a los descarados calificativos bien puestos y merecidos, tal fue mi caso y el de mi linda mujer Sinavisar, puedo decirles que incluso estudiar tuve las formas de ensalzar las particularidades de aquella moza sin dañar sus vestiduras, hasta que después de quedarme sin la sutileza y la gentileza de la creatividad al servicio de la solicitada caridad de mi vecina, un día a las cartas todo me lo jugué, soltando algo más descarado que dejara claro que me gusta el azúcar pero también lo salado, así que sin más, esto le solté; –¡Dios!, ¿pero has visto cómo estás y cómo me tienes?– Diose la vuelta, me arreó una sonora hostia para posteriormente decirme, –¡Ya era hora que me dijeras algo más acorde a tu sexo!, que pensar incluso llegué que tan solo eras un poeta probando estilo sin pensar ni en mí ni en tu bragueta. Así que desde aquel mismo día, nos prometimos amor y cordura hasta que el desgaste nos llevara a la sepultura, y aún hay quien dice que la sal no es propia para ciertos menesteres.

Y seguía el intercambio de opiniones, las de las unas y las de los otros, siempre tolerante con las disposiciones y la idiosincracia de cada uno, sin perder el respeto y mejorando la calidad de lo que allí se exponía, normalmente todo era actualidad e historia de pocos años ha, pero como seguía el turno de las quejas varoniles, el posadero, el de siempre, puso causa a otra crítica de repente, que el autor aprovechó a plasmar mientras escuchaba las conversaciones de los demás.

—Ésta otra que de la pluma del siempre ha salido, también va por los mismos caminos, pero en esta ocasión por tildarnos de tontos ricitos de oro de apellido, abogada y polifacética política de la tierra del flamenco, aceitunas y pescaito frito, de las ocho provincias me refiero y que suman la comunidad. Si alguien desea explayarse dando a conocer en voz alta el contenido, ¡que lo diga y lo rece!.

Mira por dónde en ese momento aparecieron Divergencia y Separación, las constitutas de la prostitución, y bien que nos venía, pues de pleno, excelentes eran con sus capacidades orales. En fin que necesario no fue ceder el tributo, pues todos sabían de las lenguas que hablaban, muy bien se les daba el griego y el francés, del que siempre se decía en petit comité algo de a base del cinco por ciento y más, que no falte la calidad del que ora por aquí y jode por allá.

Ambas sujetaron el papel, una con la siniestra y la otra con la diestra, así empezaron a recitar con bella prosa las respuestas a las incidencias de la reputada señorita.

            Sepa usted que si algo es condenatorio desde cualquier punto de vista, es un piropo bien dicho y en solitario, pues puede quedar en entredicho el honor del bicho que lo ha pronunciado. Bien sabido es que si no es capricho y autorizado por su majestad, a la cárcel puede ir bajo su potestad, pues siendo una hipérbole bella que loa la grandeza de cualquier persona, puede ser mirado como un delincuente que a una mujer ha acosado, esa… mi serenísima, es la auténtica realidad.

            Mas pudiera decir con su consentimiento, que solicito y seguro no tengo, o sin su venia y no me arrepiento, que el que piropea en una sola presencia, la del ser que recibe esa bella esencia de la pureza que ensalza las virtudes de su naturaleza, puede interpretar con toda naturalidad que el culpable busca la unión momentánea de dos personas en su justo equilibrio, es decir, y en castellano de toda la vida, pero que se entiende así en todos los idiomas, matar el tiempo rozando los santos sacramentos de las conciencias más espirituales del universo, y no es así.

           Cuando un caballero se quita el sombrero al paso de una mujer, no es una intención, es devoción, respeto y esmero en demostrarlo.

           Usted está llamando machista al hombre masculino, ¿debo entender que en caso contrario también así es? Que su serenísima no disfrute con las regularidades o irregularidades del verbo, no quiere decir que las, y los demás tengan su misma y particular forma de ver la vida. Una cosa es el progreso y otra el retroceso, y por lo que veo, seguro que volveremos a pagar por otro mapa como el de Aído, o más.

           Las cualidades humanas del masculinismo, y así lo escribo para que se entienda, nada tienen que ver con su machismo, y con esto me refiero a su merced, pues tal forma de evitar la admiración con más represión, así lo es. Curiosa observación teniendo en cuenta siendo quien es, pues es de saber, que quizás la experiencia a algunas no ha llegado, que ejerciendo la hipocresía en la dirección que sopla, no queda otra cosa que estopa, por supuesto la que usted da, que para recibir ya estamos los humanos individuos y que a base de soportar aguantamos como chiquillos las ofensas que nos lanzan hiriendo como auténticos cuchillos.

           Ya sólo nos queda un parque cerrado, uno de esos con anillas de caballería, donde poder sujetar al potro y al resto del ganado, con o sin ayuda del otro, y con bozal, ¡por favor y que no falte!, que las metáforas y la rimbombancia de los detalles pueden ser exagerados y mal entendidos, por eso y ya de paso, aproveche y cuelgue un cartelito, cual señal de tráfico que avise con todos los lujos y mucho cuidado a cualquier pajarito, de los animales que allí se hubieren fijados y bien encerrados, creo que bien le quedaría, y de ello casi seguro estoy, un dibujo de un masculino varón con un texto que en grande indique “PELIGRO, HOMBRES”.

           Saludos del que se expresa, admira el arte, la gracia y el talento, en vida, con un suspiro y a veces con acierto, otras… C`est la vie.

El aplauso fue generalizado por uno y otro lado, incluso las constitutas de las Prostitución se mostraron de acuerdo con el resultado de la carta expuesta por ellas a viva voz. Unánime fue el sentimiento, pues hacía falta tener mal aliento para apoyar con tan firmes ganas que un caballero, fuere el que fuera arriesgara su pellejo en tan poco noble batalla, pues siendo abogado quien lo decía y compañera de ideas de la miembra, cualquier día podría ser ejecutada una orden de celo a quien le diera la gana, y así encerrar la libre alternativa y el derecho de la palabra según el capricho del momento y del día, sabiendo que si no era apetecible el sujeto o simplemente a gusto del oyente, al bravo luchador le darían muy bien, ¡sí señorías! por oriente, occidente, levante, poniente, barlovento, sotavento, proa y… la popa, y ¡esto si que no!, ¡hasta ahí podíamos llegar!, ¡por ahí no!…, !que duele!

Me han abducido y llevado a otro planeta

Si hay algo que siempre me gustaría haber hecho, es ver como podría ser otro planeta, visitándolo y mezclándome entre los alienígenas, alimentándome de su fuente de conocimientos y  forma de vida.

¡Pues verán!, he tenido la grandísima suerte de haber sido abducido a ese otro astro que ni en sueños podría haberme imaginado. ¡Eso sí!, puedo decirles con plena seguridad que ha sido por un mutuo acuerdo con la astronauta que me ha invitado.

La nave que nos llevó era un tanto estrecha, tengo que añadir que no iba solo en ella, sino que había otros tantos personajes que habían tomado conciencia de la importancia de conocer otros mundos, amén de los alienígenas que había a bordo, todo hay que decirlo. Aunque apretados todos llegamos a buen puerto, y es que los medios de desplazamiento aéreos siguen las mismas pautas que los nuestros, a tanto el centímetro cúbico y el peso, de manera que no nos sorprendamos si mañana alguna compañía nos cobra por la altura, diámetro y densidad del cuerpo.

Cuando aterrizamos y desembarcamos del OVPI “objeto volante perfectamente identificado”, me llamó la atención el olor, ¡si!, olía a mar, como el nuestro del océano Atlántico, un aroma inconfundible de agua salada batida por las olas con perfume a pescado vivo y fresco, así que como podrán averiguar los que ya conocen los gustos del narrador, esa primera experiencia  me pareció dulcemente extraordinaria.

Nos llevaron a otro pequeño OVPI, pero éste explícito para nosotros, con capacidad para cuatro que se quieren mucho y así disfrutar de este satélite por nuestra cuenta y riesgo, potenciando la aventura que nos habíamos dispuesto a experimentar.

Me costó un poco manipular aquel pequeño vehículo especial, pero a los primeros kilómetros extraterrestres ya lo dominaba con pericia. El camino hasta la sede donde nos deberíamos alojar discurrió sin sobresaltos, un terreno árido y seco con paisajes marcianos, al estilo de la película Desafío Total de Arnold “no hay quien escriba tu apellido”, pero sin mujeres de tres pechos, ¡que quede claro!

Llegados a la recepción nos atendió una ser increíblemente amable y oriunda de la tierra, guapa y muy atractiva que debía rondar los treinta y tantos años terrestres. Cuando empezó a explicarnos dónde teníamos nuestro espacio privado de descanso y aseo, nos dejó perplejos, puesto que la dulzura y tranquilidad con la que se expresaba acentuaba su gracia a la misma vez que nos relajaba, de manera que a la primera de cambio, en especial por la dureza con la que nos comunicamos en el centro de la ibérica península, me vi en la obligación de rogarle disculpas al estilo de uno más de los oriundos, que quien sabe observar, aprende muy rápido.

-Imagino que aquí los otros somos nosotros, y que desde luego te estresamos tan solo hablando.

Aquella alienígena del reino de Lanzarote respondió con una eterna sonrisa, una dádiva que no se tocaba, pero se sentía, oía y veía y que dejaba muy claro y patente, que no había ser capaz de alterar su estado en la decimoquinta dimensión, una zona imposible de conocer si no eres de aquí. Así que después de algunas preguntas de por dónde podríamos empezar el periplo por tierras tan misteriosas y excepcionales, nos despedimos con un hasta luego y dejamos nuestros trastos y demás chismes en la habitación para empezar a conocer ese otro lugar que pocos conocen, muchos han oído hablar y otros que lo han visitado ni se han enterado, puesto que han dedicado su estancia a la fermentación y maceración de la digestión antes, durante y después a probar los sinsabores de las circunstancias del que no sabe, tiene miedo o no entiende y aprovecha para dormir la mona al siniestro sol que cuando aprieta, ahoga y tuesta la piel de color torrefacto, que nada tiene que ver con ponerse moreno y del que solo queda comprobar si huelen a pollo quemado.

Subimos al mini OVPI y nos dispusimos a adentrarnos en aquel aparente e inhóspito terreno negro como el carbón, donde las blancas vías de indicación destacaban aún más el fino azabache de la región, de la que tan solo las líneas de división, contrastaban con ese color tan fiero y diferente cuando es monte y horizonte todo lo que ves.

La primera sorpresa nos la llevamos al ver la vegetación, miles de cactus de colorido verde diferentes, algunos incluso como los árboles de nuestra civilización, pero con púas y pinchos por doquier, y es que se ve que las plantas se protegen de los que foráneos y forasteros, dando a entender que si las intentas hacer daño, el perjudicado vas a ser tú.

Nos detuvimos en una de esas inmensas glorietas sin más decoración que la autóctona flora y los colores de la madre tierra que les parió, rojo y negro, ¡que no falta!, jardines especialmente diseñados para alimentarse de los minerales de las entrañas y beber del roció y de la humedad de la zona, porque regar no es necesario y no lo necesitan. Al bajarme del vehículo de transporte me llamó la atención una zona de rocas abruptas, ásperas y al estilo de la isla, puesto que pinchaba por todas partes. Tomé una del tamaño de un balón de balonmano que pesaba más de lo habitual, pero al coger otra similar mucho más porosa que la anterior, casi se la lleva el viento, y es que era tan ligera como una pluma. ¡Contrastes!, una maravillosa experiencia llena de salvajes disparidades perfectamente hilados y colocados gracias a la idea de un alienígena llamado Manrique que según dicen por ahí, supo combinar la belleza del entorno adaptando la arquitectura al medio natural y puedo jurar que sí, ¡que lo consiguió!

A medida que íbamos descubriendo los parajes de este mundo de ensueño, donde la austeridad es minimalismo al más puro estilo, seguían apareciendo inmensos cactus, algunos nacían de un tronco, como el de cualquier árbol, pero con una gran diferencia, las hojas no eran lo que son, sino manos y brazos del mismo origen de la planta, dando la impresión de ser un fruto olvidado pero permitido, algo parecido a lo que en sus tiempos tuvo que ser el jardín del Edén y la puñetera manzana que nos obligó a salir del paraíso. Cada una de esos seres vivos aparentemente inanimados, parecen almas de lugareños y extranjeros que habiendo gozado de la virtud y la hospitalidad de esta tierra en apariencia inhóspita, no fueron capaces de olvidar la tranquilidad y el sosiego que produce plantarte sentado, de pie o como te de la real gana, durante un tiempo a observar y escuchar el silencio del viento que aúlla desde el interior de esas montañas de ceniza volcánica, convertida en azabache unas veces y en rojo en otras, aunque hasta del color de la silícea arena se pueden observar en parte de frontera marítima de los que los alienígenas conejeros llaman el sur.

Curvas, rectas, semicurvas, riscos lejanos, otros…, ¡hostias que nos despeñamos! y cercanos horizontes, gatos que sobran por todas partes, lagartos autóctonos que casi no quedan gracias a los felinos protegidos por los forasteros llegados a este planeta, gaviotas, tórtolas inteligentes, porque las otras también acaban en las garras de esos predadores que no dejan nada de la fauna de la región, y con ello vuelvo y repito, gracias a una población gatuna excesiva, ¡pero intocable!, ¡increíble, pero cierto!, pues si hay animales protegidos son los lagartos y estos ante estos cazadores sin escrúpulos están emigrando o desapareciendo, pero si un viandante mata uno por equivocación, le cae la de San Quintín, pero la de la parte de los franceses. Mucha tontería también, como en todas partes, que más vale gato vivo que millones de lagartos que ayudan entre otras cosas a acabar con los mosquitos, aunque todo hay que decirlo, que aquí no hay, pero ver los pequeños saurios si tienes la oportunidad, tomando el sol en lo alto de una roca de lava, ¡no tiene precio!, aunque ahora sí, porque al paso que van habrá que disfrutar de sus vistas en un zoo, ¡sin gatos!, ¡claro está!, pero así es la vida, la hipocresía y la sinrazón, que forman parte de ella.

Amén de los animales extrarrestres, perdón quería decir conejeros, que tampoco quedan, ¡a los conejos me refiero!, y piensen ustedes lo que les venga en gana, porque no tengo mala intención, los pequeños erizos, animalitos tiernos y apacibles que asustan a los malos roedores y ahora desprotegidos de esos visitantes que cuando no están ocupados y se encuentran alguno por el camino, quizás por falta de educación, comprensión y cultura, los matan impunemente como si fueran  ratas de alcantarilla, ¡así son las cosas!

Como todo en la tierra el pescado tampoco se libra del cuerpo espinoso, que al final si analizas la situación tanto la isla como la vegetación, animales autóctonos como el pequeño osito pinchón, el pescado también goza de esas mismas protecciones, por fuera y por dentro y no me extraña, ¡qué sabores!, de alguna forma se tienen que cuidar y defender de los que vienen de fuera para arrasar.

Al tercer día de visita, recorrido prácticamente la mitad del territorio, empecé a disfrutar del lado más humano de la población autóctona, tanto que si sigo un par de semanas más, ¡me quedo allí!, y al resto…, ¡que le den!, me convierto en cactus y a observar y escuchar a Paquito Silbante, un personaje muy especial de la zona, aunque un poco más al norte, no se llama así, le puse de apellido el Silbón.

Se preguntarán quien es este singular personaje histórico y de leyenda, y me place explicarlo, pero me cuesta, puesto que verle no he podido, tan solo escucharle cuando me dejaba la puerta abierta del apartamento durante un rato y silbaba que daba gloria, aunque en algunos momentos y debido fundamentalmente a una tormenta de la tierra, se traía en compañía un familiar muy curioso también, pero de nombre Juanito y de primer apellido Aullador. Así que de tanto escucharles a uno y otro cual concierto de instrumentos de viento, quedé maravillado, puesto que se acompañaban perfectamente, como en un buen blues cuando replican entre sí.

Naturalmente disfruté de la calidad de la oferta del planeta Lanzarote, ¡faltaría más!, pero cuando mejor lo supe aprovechar fue buscando esos alimentos que ellos conocen pero que tan poco enseñan a los demás, y es que le tienen tanto amor a sus cosas que les cuesta, pero solo al principio, porque cuando entran en calor es todo lo contrario. Así que al final di con dos de esos lugares donde disfrutarían los mejores artesanos de la cocina de nuestro mundo como auténticos cosacos, pero que sepan que di mi palabra de no decir dónde, de qué manera y cuánto, porque con muy buen criterio me dijeron que si alguien quiere conocer lo mejor de aquel manantial de vida, debería pasar la gran prueba, es decir dejarse seducir por el vuelo de esas prietas naves y una vez en la isla, sumergirse entre los paisanos de toda la vida, y si de verdad lo merecen, encontrarán ese gran secreto de la misma forma que lo hice yo.

Hoy toca lo de siempre, plantarle un par de atributos duros como las rocas para volver a ascender al cielo, sentir la aceleración en ascenso del OVPI y volver a soñar con otro viaje como éste en el que todo ha salido perfecto, en el que he podido llevarme en la retina las mejores fotos que se puedan hacer y almacenar las sensaciones, olores y emociones que me han deparado, saber qué hacer en un mundo diferente con habitantes de una misma bandera, “la de la vida”.

TURISMO INTELIGENTE Y TURISMO ABSURDO

No es habitual que utilice la pluma para plasmar críticas razonadas sobre el turismo, pero creo que sabrán entenderme, no todos, porque muchos se sentirán ofendidos por lo que a continuación describo y relato, en esta, mi más sincera opinión de sobre cómo y de qué manera se puede disfrutar de unas vacaciones inteligentes. Con antelación solicito el perdón de aquellos seres humanos que yendo a disfrutar de su periodo vacacional dejan que su agencia de viajes tome las decisiones menos apropiadas para de verdad vivir, aprender y conocer un mundo siempre nuevo.

Estos días en Lanzarote, una de las tres islas de Gran Canaria he podido darme cuenta de la grave enfermedad que atraviesan y padecen esas personas que aprovechan el mínimo precio para perjudicar su salud, curiosidad y necesidad de conocer. ¡Así de cruel!, ¡tal y como suena!

Si hay algo que me he reprochado toda la vida, son los numerosos viajes que he realizado de negocios sin haber tenido el tiempo suficiente para mezclarme entre las gentes de las tierras que he visitado, por supuesto y aprovecho para recalcar y añadir, sin absorber la sabia y el conocimiento de los lugareños, amén de la belleza de los entornos, gastronomía y demás enseñas.

Está muy de moda, ¡si me lo permiten!, y si no lo hacen, ¡remedio ya no hay!, lo que voy a llamar el turismo absurdo, es decir y en castellano pobre del de toda la vida, ¡el todo incluido!, ese todo que en realidad es la nada, puesto que los visitantes que entre muchas comillas lo disfrutan, practican durante esas merecidas jornadas de descanso, para perjudicar aún más su salud y por supuesto, todo hay que decirlo, a emprender un largo viaje en barco o avión del que la mayor parte no sabrá ni dónde diablos ha estado, y esto es lamentable, una auténtica paradoja del que supuestamente ha sentido la necesidad de emprender algo nuevo, de darle un toque mágico a su existencia, para luego estar encerrado en un hotel, ¡eso sí!, ciegos de cerveza, cubatas, comidas, cenas y harto de las quemaduras derivadas de las siestas al sol para reposar los grados de alcohol y exceso de viandas.

Quizás el estrés anual, lleve a muchos de los afortunados que se pueden permitir el lujo de darse un periplo por tierras desconocidas, a pensar que si hay algo maravilloso es darse un festín de tiempo desechado. Con esto quiero decir, desaprovechar ese lapsus atemporal tan preciado que tenemos para dar rienda suelta al más satírico de los deseos, vivir la vida del  cerdo. ¡Perdón y no quiero ofender!, pero así fue como me sentí en la única ocasión en la que virtual y realmente me vi obligado a intentar no salir del centro que en tanta apariencia me quería, pero que en la realidad lo que buscaba, era precisamente que invirtiera el tiempo y mi dinero tan solo en unos metros cuadrados bien repartidos y decorados, servicios, ¡casi todos incluidos!, con tal de intentar fidelizar a éste infiel de la rutina y ávido de conocimiento.

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio, así me lo enseñaron mis padres y a ellos todos sus antecesores. Pues bien a eso me refiero, a la creatividad y la realidad, tanto tengo y con ello que puedo hacer. Hoy volar está a tiro de pájaro, no se lo tomen al vuelo, ¡a ver si alguno se da un real leñazo!, pero más o menos, y para aquellos que no lo entiendan decir quiero y que bien se comprenda, que vale menos un viaje en avión con la vuelta incluida, que muchos argumentos de peso en combustible, autovías, auto y las pistas que se encuentren por el camino, peajes y demás leches, ¡que las hay! y sobran.

Si ven este punto de vista, solo falta el sitio donde descansar, absorber y reposar las experiencias venideras, en latín y griego del de toda la vida, un lugar donde dormir y cumplir con los requerimientos típicos y necesarios de los que no podemos desenrutinarnos.

Una vez tomada la decisión del lugar más adecuado en función de la disposición de cada bolsillo, empieza la aventura, la mágica experiencia de mezclarse entre las gentes de la tierra para averiguar dónde compran y pacen ellos, es decir la búsqueda del contacto con la realidad de la zona seleccionada, y por lo tanto el inicio del momento en el que todo es nuevo. ¿Es posible una experiencia mejor?

Estamos habituados a informarnos en los hoteles o puntos turísticos de las zona a visitar, hasta ahí todo perfecto, pero…, ¿cuántos se han integrado con la población autóctona para conocer sus costumbres, gastronomía, ¡pero la de verdad!, la que ellos mismos guisan y comen y disfrutan, no la que nos venden en los restaurantes que todos conocemos, puesto que si hay algo terriblemente absurdo, es comer la misma pasta, hamburguesas y de más INRI que encuentras lado de la casa donde realmente vives.

En esta increíble tierra, negra como el tizón y austera por la gracia divina, donde los contrastes te los regala la propia naturaleza, empezando y rompiendo con verdes, azules, azabaches, blancos y el mismo rojo picón, que también lo hay, he tenido la suerte de hacer mis deberes como mandan los cánones de un buen aventurero y amante del conocimiento, y consecuentemente he obtenido mi gran recompensa, disfrutar del carácter afable, tranquilo y cargado de humor y siempre cordial de los conejeros, de los que siempre me veré obligado a hablar bien, pues ellos han sido los que después de descubrir las ansias de conocer y  disfrutar de su preciado tesoro del que escribe, se entregaron para mostrarme su gran secreto, ese que tan guardado llevan en su corazón y que tan poco les cuesta ofrecer cuando encuentran personas que de verdad viven con pasión y respeto el entorno que a ellos mismos les ha visto nacer y crecer.

Todo esto lo debo a no hacer caso a esa agencia de viajes que con tan buena intención te ofrece un completo, ¡oigan que al todo incluido me refiero!, a ver si nos vamos por otros derroteros.

Relatos históricos, irónicos y sarcásitos de los que soy autor