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Edulis y el otoño

Susurrando entre castaños, hayas y robles, el Otoño aparece, mientras  que las hojas, rojas, naranjas, marrones y de todos los colores, caen balanceándose en el aire, que cuida y disfruta al son del baile de las mariposas, ¡viéndolas caer!.

Repunta marrón, casi negro del humus que le da la vida ¡el hongo cabrón!…, para  los que no llegan a verle, para otros…, !el sabrosón!

Aparece su cuerpo, rallado , mirando el cielo y diciendo, ¿no me ves traidor?, no hay mayor insulto para tal manjar, que no hacerle aprecio, no hay nada que mas añore ante cualquier rival, que ser el plato principal.

Por eso, ahora me dispongo a darle un tiento a este hongo, con amor y dulzura, con cariño y esmero, crudo en ensalada, a la plancha, o con mero, de cualquier forma, es anhelado en el mundo entero.

A ti…, Andalucía

Viajando voy por tierras de España, descubriendo parajes de otros tiempos lejanos, donde la gloria de este país, emana de cada uno de los poros…, ¡de sus hazañas!

Vivo el dulce encanto de sus campos, olivos, trigos, cebadas, frutales, ríos, manantiales, mar, océano y sonrisas a raudales.

¡Cuánto….!, cuánto se pierden quienes no conocen el señorío de Córdoba, la serena belleza de Sevilla, la histórica y siempre soñada  Granada, la Cádiz con su Pepa y a sus gentes amables simpáticas y decentes.

Y ese oro, del que hasta Dios cada día disfruta en las campiñas de Jaén, mientras contempla el amanecer de la costa de Almería, degustando sus huevas regadas de oliva, y terminarlo saboreando las gambas y coquinas o el ibérico Jamón, que Él mismo creó mientras vislumbra el atardecer, en las playas o la serranía de Huelva.

¡Brindo por ti Dios!, que nos diste el Edén, a las Evas y los Adanes, y ¡cánones a raudales!, pero de los bravos que simbolizan el espíritu del que sabe disfrutar del duro trabajo para vivir…, ¡como Tú mandas!

Motivo por el que les regalaste, el divino atractivo y magnánimo encanto, sacando de la chistera, a las mujeres mas esplendorosas y simpáticas de los cinco continentes, ¡veinte si los hubiera!, y dándole a los hombres el estilo y el talento para lidiar tanta poderosa e increíble gracia.