¿Ética en las grandes empresas?

¿Ética en las grandes empresas?

No es común que dedique mi tiempo a escribir o describir las formas y situaciones de algunas empresas, pero hay veces que no puedo con la soberbia y falta de humanidad que engendran, en especial cuando las personas pasan a ser simples números que conectan y mueven mercados, más si utilizan sus plataformas para vender los artículos humanos por definición, ¡a los libros me refiero!

Unos días atrás, tantos que se me hacen solo dos, leí un artículo en el New York Times que ayer mi querido hermano me recordó, y no era para menos, pues él es uno de esos clientes incondicionales de esa multinacionales que venden casi de todo en la red, y con esto quiero decirles AMAZON. El caso es que el menor de mi familia mostraba un digno y lógico cabreo por la falta de tacto de esta compañía con los empleados que sin desearlo, ¡pues seguro estoy y la mano en el fuego pongo!, nadie quiere adquirir por derecho una de esas enfermedades que te destrozan en vida y en muchas ocasiones te llevan al otro lado de celeste esfera, quiero decir con esto, que los enfermos de cáncer y otras patologías de iguales finales, son arrinconados en zonas especialmente adaptadas para que se vean como tales, y así ahorrarse los costes laborales que implican las ausencias por médicos, hospitalizaciones y otros desagradables menesteres, cuando ya no puedan más y su dignidad les pida…, que tienen que irse.

He ahí cuando se me enciende la sangre y digo, ¿hasta dónde?, ¿cuál es el límite?, ¿merece la pena?, ¿cómo se sentirán los dueños y altos ejecutivos en el final de sus días?, ¿tendrán conciencia?

Llega un momento en el que la ambición se transforma en uno de los peores pecados, y no por serlo, sino por lo que conlleva y destroza a lo largo del camino. Como ustedes ya habrán averiguado, me refiero a la avaricia. ¿Es necesario romper las fronteras de la ética para seguir creciendo sin parar?, ¿no hay un punto de equilibrio entre la ambición y el conjunto del bienestar social?, ¿no se dan cuenta que esas personas son parte del secreto de su éxito y además con toda seguridad…, sus clientes?

Mi conciencia me dice que no debo alimentar a esas corporaciones que además de enriquecerse de forma inmoral, luego evaden impuestos utilizando países de la misma Unión. ¡Vaya tela!, y nosotros comprando y colgando nuestros libros en el centro del expolio universal del bienestar social, ¡qué pena!

De la misma forma que castigamos a las petroleras por sus abusos, creo que deberíamos hacer lo mismo con dichas infraestructuras creadas para sumar capital a costa de la dignidad y los empleos de los demás. ¿Están de acuerdo?, al menos de forma temporal, pero quizás, casi con toda probabilidad la gran mayoría…

Tengo por costumbre ponerme al otro lado de la ventana o si lo prefieren, los zapatos del afectado y…, ¿saben cuál es el resultado?, ¡sufrimiento!, así es. Si fuera mi caso o el de algunos de mis familiares y amigos, le sangre me quemaría todo el cuerpo, y es que si ustedes me lo permiten, estas inhumanas empresas dependen precisamente de nosotros, ya sea como proveedores o clientes, ¡que más da! y lo más importante, señoras y señores, ¡de las redes sociales!, así que visto el caso, hoy me doy el lujazo de soltar la piedra caliente en cada uno de ustedes, para que unidos todos demos lecciones a quienes no sepan entender de ética y moral, que la frontera no deben ponerla ellos, sino quienes les enriquecemos.

Si esto ya es grave, ya me dirán del futuro que le espera a las miles de empresas y autónomos que viven de la cesta, ¡sí!, no tienen suficiente con tener en su carta de productos casi de todo, sino que además ahora pretenden atacar el sector de la alimentación, y eso, queridos amigos, ¡no debemos permitirlo!, porque entre otras cosas, son millones de puestos de trabajo los que están en juego.

No me tachen de nacionalista, que por cierto, ¡lo soy!, ¡faltaría más!, canario, madrileño, catalán, castellano, andaluz, gallego, asturiano, extremeño, levantino, mallorquín,  cántabro, vasco, murciano, maño, riojano ¿se me olvida algo?, claro que sí, ¡Europeano!, y suena mal el condenado, pero al final es lo que nos van a dar si no nos tomamos estas cosas con seriedad, ¡sí!, fíjense en lo que no es correcto del gentilicio, ¡por ahí, por ahí!

Amén de la broma, es como lo veo y sin embargo, otros dirán o simplemente pensarán lo de siempre, ejecutando esa famosa frase que dice, ¡a mí no me afecta!, ¿no es así!, pero lo hará, pueden estar seguro de ellos, porque cuando estas macroempresas con saco sin fondo sean las propietarias de toooooodos nosotros, llegará el momento en el que tendremos que cantar a viva voz, ¡qué pare el mundo, que me quiero bajar!

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8 pensamientos en “¿Ética en las grandes empresas?”

  1. Creo sinceramente que lo que hay que hacer es no votar a corruptos y a los que votamos vigilarlos bien para que sigan a pie juntillas lo que dice la constitución. Verías como así no existirían paraísos fiscales ni abusos por parte de esas grandes empresas. ¿O tú de veras te crees que la culpa es de ellas solas? pues no, la culpa es de los que legislan y las protegen y benefician gracias a legislar para ellas. Votemos inteligentemente y dejarán de jodernos.

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    1. Querido y respetado Frank, como son ellos los que pagan y los políticos igual da, que da igual, ataco por todos los lados, ahí tienes ANDAYQUELESDÉN, pero también machaco o al menos intento hacer daño al dinero que quema en las manos de los que lo utilizan sin escrúpulos.

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