NERJA- LA PRESENTACIÓN – Cap III

Insomnio, ¡vaya nochecita!, vueltas y revueltas cual croquetas en su punto de frito y color, ¡pero en la cama!

Amanece el día “N”, hoy sabríamos si será un éxito. David tampoco consigue conciliar el sueño, se le ve brujuleando por la casa, está ensayando libro en mano la lectura de los fragmentos. Esta tarde noche tendrá la oportunidad de demostrar si el acero es toledano, de Albacete o de Bilbao y lo hará, ¡ya lo verán!

Nacho se incorpora a la plantilla, hay que preparar los momentos en los que el maestro de esgrima entra en el escenario. Todo está perfectamente detallado sobre el papel, cada uno el nuestro, incluso marcado con rotuladores transparentes. Nuestro actor es un crack, no deja nada al azar, lo vive tanto que da la impresión de que vamos a salir al coso taurino a jugarnos el tipo con dos cuernos de 700 kilos, o en un anfiteatro romano donde nos van soltar en equipo contra una jauría de leones animalistas y esos, ¡no perdonan a un humano!

¿Habrá, tomates o huevos? Imagino la cabeza del espadachín de la corte, tratando de averiguar si el calibre, peso y estado de la fruta colorada será el adecuado, que verdes duelen, pero pasados, ¡matan!, y no por el físico daño, sino por pundonor.

Huevos sí había, todos en la cesta, ¡como debe ser!, y otros que no lo son, pero dicen lo mismo que si lo fueran, ¿atributos?, duros y apretados y para eso el regimiento del talento que habría en ese momento.

-¿Qué tal esta camisa blanca con encaje de volantes?  -Preguntó David a pecho descubierto. El León rugió y yo no callé, que la cosa estaba por ver.

-Un tanto ceñida, pequeña y estrecha, ¿no te parece? -¿Un poco?, ¡la hostia!, todo el pecho y abdomen al descubierto y las mangas al codo, parecía una de esas prendas que lavas sin darte cuenta y encoje hasta el punto que se queda como herencia de tus hijos pequeños.

-Quizá ha menguado, te queda muy rudo! –El de Alcorcón.

-Fernando, ¿me dejas tu camisa?, me gusta el algodón blanco y grueso, y esa sí me la puedo abrochar. –Preguntó David.

Mi camisa, pero, pero, pero si esa es la de la suerte, blanco nuclear, paño grueso, como  a la vieja usanza y la que tenía preparada para las presentaciones. En fin, siempre me costó decir que no a temas materiales, de manera que le di el ok sin antes decirle…

-Está bien, pero que sepas que es la que traigo para momentos especiales, es con la que me siento, suave, fino y seguro, es mi camisa Tampax.

Había que dejar caer el asunto por si el caballero decidía cambiar de opinión. Después de los pases de modelo a lo siglo XVI florete incluido, nos acercamos al palacete de quien siempre ve más allá, era el momento de ponernos de acuerdo y cuadrar lo que sería la primera interpretación del Duque del Altozano. Una vez en el interior repasamos los momentos en los que cada uno de nosotros entraba en escena, todo iba como ha de ser, perfecto.

-David, me sabe mal, pero es que, es que esa camisa es la de mi suerte. Compramos otra y ya está, ¡me da no se qué! -Volví a dejar caer y no era para menos, sino la pura verdad.

-Esta bien, ¿Nacho, me dejas la tuya?, seguro que me encaja a la perfección.

-Por supuesto, es la que me iba a poner hoy, pero tengo más, ¡no pasa !

Y ahí se quedó la cosa, hoy seguiría estando protegido por mi prenda espacial,  mañana Dios diría.

-¿Qué tal si nos damos otro paseíto por Nerja?, con un poco de suerte colocamos el roll-up en la oficina de turismo. –Comenté.

-Pero si ya nos han dicho que no. –Nacho.

Y tenía más razón que un santo, ayer lo intenté y no hubo suerte, pero hoy estaba seguro de poder conseguirlo. La oficina de turismo era un vaivén de personas interesadas en las actividades de la comarca, entraba de todo, pero también público de habla hispana, precisamente el que nos hacía falta.

-¡Venga vamos! –Y nos pusimos en marcha.

-Yo me quedo con Altamira, así vamos preparando la comida y a la vuelta seguimos practicando nuestros papeles. –Dolors había decidido quedarse allí, entre otras cosas porque nuestra cantabromalagueña no estaba fina, aún seguía con las secuelas de los medicamentos que le habían dado.

David al volante, el cordobés de Alcorcón de copiloto y esta pluma en la parte trasera.

-Se nos está haciendo tarde para buscar esos sitios donde publicitar el evento y hablar con Turismo. –Habíamos cruzado el meridiano del día, Nerja estaba a tan solo 8 kilómetros, pero me daba en la nariz que iba a ser como si fueran cien.

El piloto tomó nota y marcó la ruta por otro lar diferente, de manera que cuando nos dimos cuenta estábamos, ¿dónde estábamos?, pues en uno de los confines de esa lindeza de pueblo que solo conocen los que allí residen o van muchas veces. Un parking con el mismo nombre, ¡pero que no era tal!, la madre que les parió, ¡como lo digo!

-Ese parking no es el mismo, debajo tiene un subtítulo, se ve que aquí prefieren hacer publicidad del Balcón de Europa de muchas maneras, y una de ellas es que veamos su nombre a menudo.

De la Parra, se coloca a la izquierda, detiene a Goliath, el deportivo rojo con capota fija y maletero corto, da marcha atrás con la intención de girar y otro que nos ve y no le deja finiquitar la maniobra.

-¡Pero qué haces…! –Nuestro actor estaba un tanto cabreado, digamos que se le iba el tono por fa sin sostener.

Nacho y yo callados, que cuando los ánimos se encrespan cualquiera puede cobrar una de Do con Ra en La mayor, así que esperamos pacientemente hasta que salimos de allí y a buscar otro camino. El cantante de notas altas puntualizadas estaba encrespadillo, y es que los nervios empezaban a florecer, todos queríamos que ese día fuera perfecto, especial y cuando se es profesional como reconozco lo es, se viven las cosas de otra forma, digamos que se desvive uno pensando en cómo saldrá. Esas eran las maneras de nuestro amigo, llevaba la interpretación a la flor de su piel y claro, la tensión le tenía atenazado y dsc_0182cabreado.

Queríamos ver el sitio exacto donde tendría lugar el evento, de manera que nos acercamos y comenzamos a ver carteles en A-3 estratégicamente pegados en las calles de este img-20160825-wa0007increíble y bello pueblo, ¡qué estupendo! Llegamos al punto, una sala de exposiciones en una de las calles con más tránsito de la zona, ya saben ustedes, tiendas por todos los lados, turistas despistados otros comprando el ¡barato, barato, paisa!, ¡qué encanto tiene ese paseo!

En el interior del establecimiento municipal, había una exposición con las obras de una pintora que vive de su trabajo y buena por cierto. Estuvimos hablando con la persona encargada, quien  nos comentó que la autora llegaba sobre las seis de la tarde, momento en el que se habría la sala, de manera que estuvimos estudiando el sitio, encantador por cierto y encontramos las maneras para no romper ladsc_0179 esencia de lo que allí había sin que afectara a nuestro evento. Nos despedimos del lugareño amable, cordial, educado y culto que nos atendió para dirigimos a la oficina de Turismo, tal y como habíamos acordado y esperé en el mostrador, utilizando esos bellos recursos que tanto gustan a quienes los quieren escuchar, lindas palabras para bella lozana, ¡pardiez que sí!, ¡cómo estaba la mañana!

-Buenos días alteza, quisiera pediros un pequeño favor, para vosotras y enorme para el pájaro que traigo entre mis manos. Esta tarde noche a las 21:00 horas presentaremos El Duque del Altozano. Llevamos moviendo este evento quince días en las redes sociales, de tal manera que Nerja ya era famosa, pero ahora y con el ruido que hemos hecho un sinfín de colegas de profesión y amantes de la literatura, posiblemente tengáis que hacer una serie nueva para la tele, quizá El Verano Azul del Mirlo del Altozano.

-¿Y cómo podemos ayudarte? –Contestó la princesa.

-Muy simple, traigo un roll-up para dejar hasta las nueve, con eso ya somos muy, pero que muy felices y como tenéis tanto espacio.

img-20160825-wa0002-Tengo que consultarlo. –Estudió mi jeta, miró hacia abajo como diciendo, ¡me la han colado! y por Whatsapp consultó todo lo que debía.

Tardó un buen rato, pero al final y como solo era para unas horas, nos permitieron colocar el cartelón enrollable en medio de la oficina, por lo que habíamos conseguido el principal objetivo para aquella mañana, img-20160825-wa0000¡perdón!, medio día.

-Ring, ring. -¿Quién es? –La dulce voz de la princesa ya se ve.

-¡Hacienda! -Respondimos.

-Venga pasad que se enfría la comida. –Altamira

Qué pinta tenía, ¡mamma mía!, una carta entera de un restaurante dispuesta sobre la mesa, no relato todos los platos porque podría abriros el apetito incluso después de haber devorado vuestra comida, pero os puedo decir que hasta el Divino, vino para disfrutar de la vista y el aroma.

Entre tenedor y cuchara de nuevo íbamos preparando la función, he de reconocer que David no se deja nada en el tintero, nos dio la hoja a cada uno marcada con los colores en función de a quién entraba en escena, finiquitamos las viandas y a descansar un tanto, que una siestecilla de un cuarto de horilla o cuatro y un tercio más, te dejan como nuevo para arrancar con la faena.

-A las cinco y media nos vemos, que a las seis nos han dicho que podemos empezar a llevar nuestras cosas, colocar y preparar el lugar para que salga todo perfecto. –Ordenes de doña flor de Santander, así que Nacho y este servidor que somos muy obedientes nos fuimos, David debía dar los últimos remates junto a Dolors, no quería que nada fallara, así da gusto.

A la hora convenida y puntuales al estilo del mirlo, con diez minutos por delante.

-¡Toc, toc!, ¡no somos de Hacienda! –Y nos abrieron la puerta. Allí estaba David terminando la faena, Altamira dispuesta y la princesa ya se ve, que se quejaba porque no había tenido tiempo para adecentarse como mandan sus cánones.

Detrás, para seguir a la jefa, ella ya conoce perfectamente la zona y sabía dónde podríamos descargar los libros, vino, roll-ups y los aparejos de nuestro actor, dos  floretes auténticos del siglo XVII, un equipaje que ocupaba un maletero y parte de los asientos de atrás para descargar en una zona harto compleja, ¡menuda la liamos!, jajajaja, sin sitio, turistas por todas partes, coches que no te dejan, el tren, ¡que viene el tren!, ese que se ha puesto de moda en tantas ciudades y te da vueltas y revueltas, total, que a ritmo de, ¡todos a una y a la vez!, nos pusimos de acuerdo en una operación muy similar a la de las fuerzas especiales. Sincronizados los relojes que nadie llevaba, ¡por aquí!, ¡corre date prisa que viene!, ¡ahí va, que nos dan!, ¡que nos están pitando!, ¡anda y que espere!, ¡que le den un mirlo!, y conseguimos descargar el vehículo en una zona imposible.

Manuel, un tipo a lo Quijote, alto, delgado, aparente, con buen talante y talento, hijo por cierto de nuestra anfitriona, nos trajo la ayuda que requería la ocasión, un carrito de la compra y a llevar los chismes a la sala de exposiciones.

Cargo el primer viaje, dos cajas de vino, ¡que no falte!, de mi querida y entrañable Encarna, un caldo excepcional de su propia cosecha y que solo se puede deleitar en su Posada de Eufrasio en Lerma y hoy en Nerja, más dos cajas de libros y a tirar millas hacia el punto de no retorno, que esa era la intención, desde luego que sí. Se queda Ignacio en retaguardia, al cuidado de lo que aún queda por llevar. Llego al local y cerrado, que allí no hay nadie.

Hablo con la tienda de enfrente, le pido que por favor me permita dejarle las cajas un momento, prometiendo volver enseguida con el resto del material y dejarle libre el espacio, olvidé el teléfono en el coche, para variar, de manera que no tenía forma de comunicar con nadie para explicar la situación real.

Subo a toda prisa la pendiente hasta donde está el resto de la materia primordial y ¡hala!, corriendo de vuelta para dejar las cosas en la puerta del  establecimiento, darle las gracias al tendero y esperar con cara de tonto a que llegara la artista que nos tendría que dejar paso al interior del hemiciclo que nos serviría de exposición, representación y presentación de la obra, aquello cerrado a cal y canto, y ni una escoba para barrer, aún teníamos que preparar los sustantivos, ¡perdón!, los sustentos que acompañarían al zumo de la vida y de Baco, de manera que el telón andaba sin hilo y estaba por hacer.

Empieza a llegar el resto de la tropa. ¿Pero qué haces ahí, por qué no metes las cosas?, ¡anda pero si no hay nadie!, ¡que la puerta no se abre!, ¡la madre que nos parió! y ¡mira que te dije!, ¡y dale!, ¡que llames!, ¿a dónde?, ¡y yo que sé!, ¡que no te pongas nerviosa!, ¡que ya lo estoy y tú también!. Ya saben, una de esas discusiones que a nada llegan ni a ningún lugar van, pero que son imprescindibles en momentos como esos para dar rienda sujeta a la tensión que se vive en las horas previas al partido.

-Ahí llega, parece y puede ser la autora. -¡Pues claro!, la causante del estado de ánimos de la tropa y entre cosas, artista y pintora, que a veces una palabra vale dos o más veces y a las siete y tantas de la tarde y sin nada hecho, pues verán sus excelencias que el temple dura lo que se ve, pero aguantó, que todo hay que decirlo. Esperamos hasta que se acercara y cuando estaba dale que te meto y doy la vuelta al instrumento que sirve para abrir la puerta…

-¡Hola buenas tardes!, la esperábamos antes. –Altamira.

¡Uy, discúlpame!, no sé qué ha pasado pero me he entretenido sin darme cuenta. –Ella.

Comenzamos a meter los bártulos en el interior del alojamiento y a buscar sitio para los img-20160825-wa0000tres roll-ups que irían en la presentación, perdón cuatro que el otro debía recogerlo antes de la hora acordada y serviría para darle un toque más rocambolesco al asunto, del tipo procesión, por llamarlo de alguna manera.

Aquí va bien y no molesta a los cuadros, ahí también, el del fondo perfecto y guardando los márgenes establecidos en el mundo del arte, pero en esta ocasión centrado con la mesa de los presentantes…

-Y ahí no, por favor, que me tapa un poco la obra de arte. –Suelta la artista con todas las de la Ley y tan ancha que se quedó, ¿pero se habrá fijado que es lo que tiene delante?, cinco Picassos antes de ser desfigurados, la madre que la parió. En fin, cosas que pasan cuando hay diferentes aficiones en el mismo lugar.

Movimos un pelín el rotulín y al tajo, que tocaba preparar el tentempié que acompañaría al líquido del placer.

Mientras nuestro mosquetero se liaba de cháchara con la autora, por tres ocasiones ese día, ¡autora me refiero!, y bien que hizo pues nos permitió finalizar la tarea, me fui a por el roll-on que había dejado en la oficina de Turismo, ya eran las ocho y dos cuartos pasadas de en punto y estábamos a eso de  un tramo de nervios antes de las uvas del treinta y uno de diciembre, así que andando como podía entre toda aquella masa de gente, llegué al punto donde estaba el nuevo misterio de las procesiones de Nerja.

-Hola buenas tardes, lo prometido es deuda, un pelín antes de las nueve. Me llevo la publicidad del Duque. ¡Un millón de gracias!

Y así fue, pero sin desmontar, ¿qué mejor publicidad que andar entre una maraña de personas por calles estrechas, plagadas de tiendas a uno y otro lado, con guiris paseando y sin saber que ésto es España, que ir con el cartel a lo alto y de frente, como si fuera la procesión del pío, pío por todas las calles del señor? Pues eso hice y por fin me sentí cofrade de algo, ¡y solo oiga!, sin ayuda de la legión y eso, que Nacho tuvo la brillante idea de proponer El Duque del Altozano para que fuera entre los cuernos de la cabra durante sus espectaculares desfiles, mejor sitio que ese, ¡ninguno!, se lo digo yo.

Paso a paso, pierna derecha arriba, la otra esperando el momento oportuno, apoya y da el relevo, el cartel del santo Mirlo de los… dando vaivenes de uno a otro lado, el sujetador que no ve, los paseantes vibrando de la emoción, ¡qué será, qué será!, nadie arrancaba por saetas, soleares, seguidillas, fandangos o fandanguillos por respeto al pájaro que veían, que de bueno tenía lo que no se apreciaba, la cara y el pico dicen que como te coja, aquí te doy un te pillo y un te mato en un descuido, hasta que avisté el ejército de aún tenía por delante.

Llegado al terreno de juego y con todo el pueblo hablando del nuevo espíritu santo que por allí se había paseado, coloqué el estandarte del Gran Duque que es hoy en la fachada de la img-20160825-wa0007puerta, haciendo honores al otro que estaba enfrente.

-Has tardado mucho. –La princesa estaba que trinaba, supongo que pensando, seguro que se habrá ido a por tabaco.

-Un poco sí, pero ahora todos los habitantes y el helicóptero que iba volando, saben que hoy es un día especial en Nerja. Ni en la procesión de los Borrachos de Cuenca montan un numerito como el de hoy, jajaja.

Pasan unos minutos de la hora prefijada, la tensión se palpa en todos, menos en el León, que como siempre parece que allí no pasa . David se cambia en el cuarto de baño que nos han dejado expreso para la ocasión, se deja la puerta abierta y todos viendo su reflexión, se da cuenta del panorama y cierra el telón como le da la gana. Nervios, qué nervios y excitación se respiraba en el ambiente y a cinco de empezar la función.

img-20160825-wa0004-Va siendo hora, un vinito para endulzar la vida y a la Santa Unción, ¡que nos reclaman! –Promulgué. Y todos a una brindando por el éxito de la tribuna incluyendo a quien no estaba con nosotros, Encarna y su Posada, ¡qué vino, qué rico estaba!, gracias con todo mi corazón y para ella que toca lo que hay y hemos venido a repartir.

La presidenta de honor, en este caso por parte de CVC EDICIONES, por Santander, Málaga y ella misma, Doña Altamira de Dios tomaba la palabra, cada uno de nosotros con los documentos delante y bien marcados. Manuel dale que te doy con su cámara de palo medio, corto y largo y un bocado en la manzana para controlarlo, reporteros de hoy preparados para llegar dónde un brazo no puede, palo que te cuelo, casi me das, solo fue un toquecito, cuidado con el ojo, que nos la coloca encima y… ¡comienza el evento!

-Buenas noches, estamos aquí para…

Afinó tiempo y esfuerzo y no era para menos, estaba pachucha nuestra Altamira y lo estaba padeciendo. Se saltó dos de las preguntas, las gracias y me dejó esperando a lo que venga por barlovento, pero salió bien, ahora entraba Dolors, quien con esa voz tan tímida y bajita img-20160826-wa0011obligaba al autor de la novela a colocarle el micrófono de manera más apropiada, de manera que cumplió a la perfección, de pronto cuando iba a contestar una de las preguntas que me había hecho, sale a escena el Duque empuñando el libro y el florete.

-Tiempos de gloria a base de espada, misericordia, picas y otras penas… -Recitaba el actor a la perfección parte de la obra con voz ronca, alta, segura, cortante y altiva. El público allí presente, en silencio, observando y escuchando cada uno de los movimientos y palabras que de David salían. Perfecta, perfecta la primera escena, en la que el Duque resucita en mirlo blanco.

Nacho sigue la avalancha de preguntas y de nuevo cuando a punto estaba de responder, aparece el pedazo de actor y continúa con la interpretación del fragmento del capítulo II, Don Enrique.

-¡Allá voy mentecato de cuarto y mitad!, daos por muerto y de pronto… ¡zhasss!

-¡Vaya hostia señoras y señores!, la que se dio el ofendido contra el pecho del que la fatal y maloliente descarga recibió.

Manuel que no puede aguantar las carcajadas, al público le pasa lo mismo, la escena es digna de una obra de arte que ha sabido bordar con precisión el gran actor que nos acompaña, y sigue con la lectura teatralizada.

img-20160826-wa0006Susana, hermana de la anfitriona en primera fila, El Duque que se envalentona, sujeta con bizarría la tizona y ¡pum!, picotazo al suelo como Dios manda. Viendo que el diestro asume la obra viviéndola en el pasado, intenta retirar las hermosas piernas, no sea que el pájaro allí presente y representante de la obra maestra se le escape un movimiento y con singularidad la deje con un apaño bien perfilado de una estocada sin más intención que dar vida a la escena. David se crece, empuña de nuevo, enfila al público, Susana que no sabe cuándo ni como le llegará el estoque y ¡pum!, ¡ay va la hostia!, que no deja el suelo sin agujero, como tengamos que pagar los daños infringidos, ¡tela!

Sigue la escena, Susana ya es parte de ella, piernas para allá, por allí y tararí que te vi, el mosquetero apuntando al destino de frente, con dos pares como los de antes, pecho descubierto, sombrero de ala ancha bien colocado, capa negra a la usanza y…img-20160826-wa0007

-¡Pío, pío, pío!

-¿Flor, no escucháis los lamentos del lesionado?

Baja el tono grave, duro, seguro y pedante, se quita el casquete y cambia su fuerte y ruda voz por la de alguien apasionado y tierno. Susana coge aire, es el momento de salir por peteneras, ¡pero no le da tiempo!, ¡pum!, picotazo que te crio y la cantabrona que no sabía si iba a salir de allí sin algún que otro agujero.

Acaba el acto y ella que se relaja, ¡no me extraña!, ¡vaya tensión, eso es valor y lo demás, Master Card!, pueden estar seguro de ello. El público se levanta y aplaude con fervor la img-20160826-wa0027hazaña de nuestro Quijote, que dándole la vida al Duque no solo se la dio, sino que le encumbró.

Despedida, firma de libros, casi dos horitas dedicando Duques del Altozano y luego el caldo, ¡cómo está Encarna!, ¡el vino de La Posada de Eufrasio!

Recogemos y nos despedimos con amor de todos los allí presentes y nos vamos, que mañana, nos vemos en Marbella.

Qué exitazo el de Nerja, gracias Altamira, David, Dolors, Nacho, Manuel, Susana y a todos los que nombré en el capítulo II que sois muchísimos.

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10 pensamientos en “NERJA- LA PRESENTACIÓN – Cap III”

  1. Con lo que ya te conozco y no dejas de sorprenderme con tu memoria prodigiosa. Dada detalle me ha hecho revivir los buenos momentos de ese día y…también los no tan buenos. Sabes lo que pienso te mereces lo mejor y siempre tendrás mi apoyo. caballero.

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    1. Doña Nina, hágame vuestra merced un favor y marque una bella sonrisa, que la vida bella es incluso cuando amarga parece. Detras de cada anochecer, siempre hay un hermoso amanecer, ¡si así se quiere ver!, claro está, y si no mortadela y filemona, que no existe, pero da risa solo de pensarlo. Un besazo y bienvenida por esta vuestra casa de nuevo.

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