“Gracias por venir” ¡A ti…, por habernos visitado!

Sábado de los dos patitos y respetando a febrero, llevamos las 10 capas y el sombrero.

Son las 18 horas, esperamos sentados en nuestras butacas, impares fila 7, todo rojo, la mesa llena de crupieres y no es el casino, sino la esperanza de volver a sentir el antaño amanecer. La nostalgia juega sus bazas, puede ser amiga de los pimientos de Padrón, ¡a saber!

Suena un estruendo en el techo, ¿se caerá el edificio? Y de pronto un rayo del sol se posa sobre el escenario. El gentío levanta la mirada, se ve el cielo.

Se abre el telón. La vedette Marina Hodgson, hace su trabajo como mandan los vértices de los catetos mostrando sus encantos en la puesta en marcha de la escena. De la hipotenusa ya hablaremos otro día. Sensualidad, simpatía, buen hacer y sexualidad en cada uno de sus necesarios movimientos marcan las tendencias del momento, tal cual era en otros tiempos, donde los varones sudaban la gota gorda y en estos, quienes quedamos siendo eso, ¡por supuesto!

Suena un murmullo, giramos la cabeza a uno y otro lado. Alguien de la primera fila grita.

-¡La he visto, la he visto!

-¡Toma castaña…, y nosotros! -responden al final.

-¿Qué dicen, Shiva? –pregunté a mi compañera de silla, pluma y tintero.

No responde y sigue viendo la obra.

Una voz resuena en el coliseo, enciende los ánimos de los allí presentes y…

–¡Por San Donato el bonachón!, pero si es la voz de Lina. -comenté en ese preciso instante a la “camer woman” de mi diestra.

–No prestas atención, ella está aquí. –escuché a mi siniestra.

Se abre el cielo encima de nosotros, amanece en púrpura el alba de nuestros sueños y en nada, en el abrir y cerrar de un soplo de la vida, se transforma en oro de leyenda y el sol se posa para traernos las tablas del firmamento.

-¡Es Lina, es Lina! –Al fondo del patio.

Y surge la transformación, el espíritu de Morgan se introduce en el cuerpo de la sevillana, esta mueve las piernas y confirma la Ley de los gestos.

-¡Es ella, leches! –Esta pluma.

Las tablas se transforman en un púlpito por derecho, se siente en todas las corazas, vuelven a su dueña, y nuestra Mora se entrega para ceder el arte llegado de las estrellas a limagesa muchedumbre. El público aplaude, ríe, vive y emociona con Lina Morgan recién resucitada. Ella lo ve, presiente el calor del celo, baja del escenario y acerca la fortuna a quien tiene cerca. Ojos y oídos al unísono están puestos en el alma recién llegada. El cuerpo y voz de Amanda sigue marcando las pautas del hechizo, es el mismo ritual que enamoró a cada uno de los corazones de este país. Ahí está, sigue siendo la dueña de nuestro pecho, ¡la madre que la parió!

Otro artista sale al quite, Jesús Manuel, de los manueles de toda la vida, ¡ya no quedan! Y resuelve la faena con pundonor, capote en mano y chulería, como en épocas de zarzuela. Va presto a escena y el chulapo cumple con empeño y alevosía.

¡Que gozada!, de nuevo el techo se abre, viste de blanco, celeste y oro, es el momento, los ángeles venidos del cielo se acercan a ver las artes en el escenario. Se acerca el temido, no lleva astas, ¡no!, sino el amor de un hasta luego al cariño servido en bandeja de a millones de kilates, al arrojo, valor, y cánones de quien se ha atrevido a tan digno y valiente tributo y aún nos dicen, ¡Gracias por venir!, y yo les digo:

-¡Por San Justo el Prudente!, hoy queridas amigas, amigos, damas, domos, damos, damiselas, donceles, caballeritos y Dulcineas, Don Quijote se abría subido al carajoimages (1) de la vela, si hubiere sido necesario para disfrutar de tan maravilloso honor, el de estar en ese espacio para valorar el tiempo y así les ha salido, ¡Por San Fernando el Conquistador!, vino, vio y nos conquistó con un homenaje al que han dado la vuelta con eso, ¡sus…, sus, sus, sus…, y el talento puesto!

Por ello vuelco las emociones en éste, vuestro relato, para dar las gracias con sintonía al gran personaje y seguir siendo agradecidos por los tiempos de todos los bucles de la física, ya sea cuántica o cuentista.

Y bajó del cielo, subió al escenario y nos dejó su aliento.

¡Bravo, bravo y requeteBRAVO, OÑO!

¡Chapó, chapó y chapó!

Después del colorín colorado, sepan que este cuento…, ¡no se ha acabado!, sigue cada viernes y sábado en el mismo sitio, El Teatro Arlequín.

 

6 comentarios en ““Gracias por venir” ¡A ti…, por habernos visitado!”

  1. Escribir mucho para no decir nada. Demasiada decoración para tan poco espacio.
    Lo siento, pero eso no es escribir crítica.
    La gente que le interese lo que diga el titular saldrá corriendo a la 3ra frase.
    Dedíquese a la poesía que tal vez las musas le inspiren mejor que como crítico cultural, donde los simples mortales no se enteran de nada de lo que cuenta.
    Sin acritud.
    Un saludo

    Le gusta a 1 persona

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